Dormir ocho horas ya no siempre es sinónimo de despertar con la fresca y la mirada luminosa, de hecho, hay mañanas en las que el espejo devuelve una imagen distinta: ojos hinchados, facciones caídas, piel apagada y una expresión que parece cargar semanas de estrés acumulado, incluso después de haber descansado “bien”. Aunque muchas personas asocian esta apariencia únicamente con la edad, la realidad es mucho más compleja.

De acuerdo con la especialista en medicina estética, Mirel Aguirre (TikTok e Instagram @mirelaguirre), la llamada es el resultado de varios factores que se van acumulando silenciosamente con el tiempo. “Hay factores biológicos, hormonales, musculares, emocionales y también hábitos cotidianos que terminan modificando el rostro”, explica. Y sí, incluso la manera en la que duermes podría estar envejeciendo tus facciones más rápido de lo que imaginas.

Cara cansada por dormir mal… aunque duermas bien

Uno de los puntos que más llama la atención es que la postura al dormir influye directamente en la forma en la que envejece el rostro. Dormir de lado, por ejemplo, genera presión y fricción constante entre la piel y la almohada, lo que poco a poco altera la musculatura facial y favorece la flacidez.

“Cuando el rostro pasa horas presionado contra la almohada, empiezan a marcarse líneas y a modificarse ciertas estructuras. Hay personas que desarrollan más rápido el surco nasogeniano o la flacidez debajo de la mandíbula justamente por eso”, comenta Aguirre.

La especialista recomienda prestar atención al tipo de almohada y también a las telas. Fundas de seda o algodón suave ayudan a reducir la fricción y permiten una mejor transpiración de la piel durante la noche y así, evitar la cara cansada al despertar.

Usar fundas de seda o algodón pueden favorecer tu piel. Foto: Magnific
Usar fundas de seda o algodón pueden favorecer tu piel. Foto: Magnific

¿Cómo influye el estrés en el rostro?

La ansiedad y el estrés crónico también tienen un impacto mucho más visible de lo que pensamos. Basta recordar cómo cambia el cuerpo durante momentos difíciles: hombros encorvados, mandíbula tensa, ceño fruncido y mirada caída.

“Las emociones siempre se reflejan en la cara”, explica la especialista. “Una persona deprimida o muy estresada suele tensar ciertas zonas faciales sin darse cuenta. Las comisuras de la boca bajan, los ojos se ven más pequeños y el ceño permanece fruncido constantemente”, amplía. Por eso no es casualidad que el rostro cansado muchas veces aparezca incluso en personas jóvenes.

El celular también está cambiando la expresión de tu cara

Pasamos tantas horas viendo el teléfono que ya existe un término para describir sus efectos físicos: “tech neck”. Pero el problema no se limita al cuello. Mirar constantemente hacia abajo provoca presión sobre la mandíbula y favorece la aparición temprana de papada y flacidez facial. “Ya vemos pacientes de 20 o 25 años con doble mentón muy marcado por la postura repetitiva del celular”, señala Aguirre.

La deshidratación también juega un papel importante. Cuando el cuerpo no recibe suficiente agua, la piel pierde luminosidad, se irrita y puede verse más inflamada o apagada. La especialista recomienda consumir alrededor de 30 mililitros de agua por kilo de peso corporal al día y mantener una alimentación rica en verduras, frutas y antioxidantes.

Porque las frituras, ultraprocesados y el exceso de alcohol y tabaco también aceleran el envejecimiento facial.

Uno de los hábitos cotidianos que también influye. Foto: Magnific
Uno de los hábitos cotidianos que también influye. Foto: Magnific

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¿A qué edad empieza realmente la “cara cansada”?

Aunque muchas personas creen que los signos aparecen hasta los 40 años, la especialista explica que el proceso comienza mucho antes. A partir de los 25 años el cuerpo empieza a disminuir naturalmente la producción de colágeno, proteína responsable de darle firmeza y soporte a la piel.

“Cada año vamos perdiendo aproximadamente 1% de colágeno. Por eso poco a poco el rostro pierde volumen y empiezan a notarse cambios en la textura y firmeza”, explica.

Ojeras, inflamación y bolsas: el combo de la cara cansada

Uno de los signos más evidentes de agotamiento facial son las ojeras y la inflamación alrededor de los ojos. Durante la noche, el sistema linfático trabaja más lento y se acumulan líquidos en la zona periocular, especialmente si hubo mala calidad de sueño o exceso de sal y estrés.

Con el tiempo, esa inflamación constante afecta la microcirculación y puede provocar bolsas, pigmentación y hundimiento. “La piel alrededor de los ojos es extremadamente delgada. Si no se cuida a tiempo, los cambios se vuelven más difíciles de revertir”, señala Mirel Aguirre.

Debemos cuidar la piel de la zona del contorno de ojos. Foto: Magnific
Debemos cuidar la piel de la zona del contorno de ojos. Foto: Magnific

¿Qué ingredientes en tu skincare ayudan a combatir la cara cansada?

Entre tantas rutinas virales y tendencias de skincare, Aguirre recomienda enfocarse en ingredientes realmente funcionales.

Por las mañanas, la vitamina C ayuda a devolver la luminosidad y proteger la piel del daño oxidativo. El protector solar sigue siendo indispensable todos los días, incluso cuando está nublado.

Por las noches, el retinol continúa siendo uno de los activos estrella para estimular colágeno y mejorar textura, mientras que la niacinamida funciona muy bien para pieles sensibles o inflamadas. El ácido hialurónico, por su parte, ayuda a mantener hidratada la barrera cutánea y evitar ese aspecto acartonado.

La vitamina C es uno de los ingredientes estrella para la luminosidad. Foto: Magnific
La vitamina C es uno de los ingredientes estrella para la luminosidad. Foto: Magnific

Tratamientos estéticos para combatir la cara cansada

Para quienes buscan resultados más visibles sin transformar las facciones, Mirel Aguirre recomienda tecnologías como HIFU y Endolift, enfocadas en estimular colágeno y tensar la piel sin recurrir a cirugía tradicional.

Pero insiste en algo importante: la prevención sigue siendo la mejor estrategia. “No hay que esperar a que todo se caiga para empezar a cuidarse. Desde los 25 o 30 años ya podemos hacer tratamientos preventivos, limpiezas profundas y radiofrecuencia para mantener la piel sana y firme por más tiempo”, concluye.

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