Cada semana (sino es que todos los días) nace en TikTok una nueva tendencia de belleza, algunas son sencillas e inofensivas, otras son inverosímiles y hasta polémicas, pero pocas han generado tanta preocupación entre los especialistas como el ‘bone smashing’.
Ésta es una práctica que consiste en golpearse (sí, has leído bien) repetidamente los pómulos, la mandíbula o el mentón con objetos duros para intentar modificar la estructura del rostro.
Aunque suena extremo, miles de videos relacionados con esta tendencia han circulado en redes sociales durante los últimos años y, recientemente, han vuelto a ganar popularidad gracias al auge del llamado ‘looksmaxxing’, una corriente enfocada en maximizar el atractivo físico mediante cambios estéticos cada vez más radicales.
La promesa del ‘bone smashing’ es simple: lograr una mandíbula más definida, unos pómulos más marcados o un rostro más angular sin necesidad de cirugía. No obstante, hay un “pequeño” problema: la ciencia no respalda estas afirmaciones.

La Ley de Wolff: la teoría que dio origen al ‘bone smashing’
Muchos defensores del ‘bone smashing’ aseguran que esta práctica funciona gracias a la Ley de Wolff, un principio desarrollado por el cirujano alemán Julius Wolff en el siglo XIX.
Dicha ley explica que los huesos pueden adaptarse a las cargas y esfuerzos mecánicos que reciben a lo largo del tiempo. Por ejemplo, los atletas que practican deportes de impacto suelen desarrollar una mayor densidad ósea que las personas sedentarias.
Sin embargo, los especialistas señalan que esta teoría ha sido malinterpretada en redes sociales y está poniendo en riesgo la salud de quienes se someten a esta tendencia y se atreven a realizarla.
“El concepto de que romper un hueso al azar resultará mágicamente en una apariencia cosmética más deseable es, en el mejor de los casos, pensamiento mágico”, explicó el cirujano ortopédico Etan Sugarman, del American HIP Institute.
El especialista añade que los huesos no funcionan como plastilina y que provocar traumatismos en el rostro difícilmente generará los cambios estéticos que prometen los videos virales.
Lo que dicen los especialistas
La preocupación de los médicos y cirujanos no se limita a la falta de resultados.
Kyle Zagrodzky, fundador de OsteoStrong y experto en salud ósea, señaló que algunas personas están “rompiendo voluntariamente los huesos de su rostro creyendo que sanarán de una forma más atractiva”, cuando en realidad pueden enfrentar consecuencias permanentes.
Entre los riesgos más frecuentes de esta práctica se encuentran:
- Fracturas faciales.
- Daño nervioso irreversible.
- Hemorragias internas.
- Asimetrías faciales.
- Problemas dentales.
- Cicatrices y deformidades permanentes.
Por su parte, el cirujano oral y maxilofacial Noel Bonilla también advirtió recientemente que, aunque los huesos pueden remodelarse con el tiempo, esto no ocurre mediante golpes repetidos en la cara. Por el contrario, este tipo de traumatismos puede ocasionar lesiones difíciles de corregir.
El hecho de que el ‘bone smashing’ esté de regreso refleja cómo en las redes sociales continúan impulsando estándares de belleza cada vez más extremos. Lo que comenzó como una práctica de nicho dentro de comunidades de ‘looksmaxxing’ hoy vuelve a circular entre jóvenes que buscan transformar su apariencia de forma rápida.
Lo cierto es que, hasta el momento, no existe evidencia científica que demuestre que golpearse el rostro pueda mejorar los rasgos faciales. Lo que sí está documentado son los riesgos.
Por esta razón, los especialistas recomiendan consultar a profesionales de la salud antes de seguir cualquier consejo viral relacionado con la apariencia física, y recordar que ninguna tendencia vale más que la integridad de tu rostro.
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