Después de seis años de controversia y protesta, el , resultado del mecenazgo de la empresaria Dolores Olmedo, reabrió sus puertas en su sede original, sin garantía de que canceló de forma definitiva su mudanza a Parque Aztlán en Chapultepec. Tras 20 años de estar fuera del ojo público, la colección Gelman –creada por el matrimonio Jacques y Natasha entre 1941 y 1998– se exhibió en el Museo de Arte Moderno previo a su salida hacia España, sin garantía de que regresará a México. Estos dos casos, que tratan de importantes colecciones de arte moderno mexicano, hicieron ver la relevancia y fragilidad del mecenazgo de arte en México, tema que no se había documentado como lo hace el libro Mecenazgo cultural. De patronatos, asociaciones y fundaciones ( 2026).

“Es un libro con temas que no se han abordado. Necesitábamos un libro así porque no existía un texto sobre mecenazgo (en México) enfocado en el mundo de la cultura”, dice Ana Garduño, curadora de los textos que componen el libro.

El Museo Soumaya se erige como otro de los recintos
que mejor resguardan obras de arte privado. Foto: Gabriel Pano El Universal
El Museo Soumaya se erige como otro de los recintos que mejor resguardan obras de arte privado. Foto: Gabriel Pano El Universal

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La publicación nació en la Cátedra Inés Amor de Gestión Cultural, liderada por Graciela de la Torre, quien también coordina el libro que está integrado por 26 capítulos dedicados a museos, instituciones o colecciones privadas de forma total o parcial. Hay museos privados como el Kaluz, Jumex y Soumaya, o públicos como el Museo de Arte Moderno y el Museo de Arte Popular, que cuentan con una Asociación de Amigos para recibir donaciones, o el Museo Tamayo, que apoya la Fundación Olga y Rufino Tamayo. También hay instituciones en otras latitudes del país, como Fomento Cultural Banamex (que tiene espacios de exhibición en estados como Oaxaca y Yucatán), Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, Colección FEMSA, Colección Isabel y Agustín Coppel, 3 Museos, Fundación Alfredo Harp Helú. Los ensayos son firmados por expertos como Cándida Fernández de Calderón, quien estuvo al frente del acervo de Banamex por 33 años; Giovanna Jaspersen, directora del Franz Mayer; Jorge Reynoso Pohlenz, actual director del Museo Nacional de San Carlos, o Sonya Santos, directora de Fonart.

El Museo Rufino Tamayo de Arte Contemporáneo tiene
el respaldo de la Fundación Olga y Rufino Tamayo. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal
El Museo Rufino Tamayo de Arte Contemporáneo tiene el respaldo de la Fundación Olga y Rufino Tamayo. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal

“Entendemos que los museos tienen muchas necesidades, obvio ningún presupuesto es suficiente, por eso quisimos enfocarnos en esta relación bidireccional, que es dinámica y de mutua interdependencia”, dice Garduño. La doctora en historia del arte señala que el mecenazgo en el arte es una “sinergia entre iniciativa privada e instituciones públicas que favorece y fomenta el universo cultural en México”, por lo que era importante profundizar en su desarrollo, algo que notaron después de hacer el libro Agentas culturales, sobre las mujeres que a través de su labor de gestión impulsaron el sector cultural nacional.

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Para Garduño, quien además de ser la autora de la introducción del libro, firma el capítulo sobre el Museo Amparo de Puebla, considera que el mecenazgo en México es una “historia afortunada”, pues pese a que en el pasado era un asunto espinoso, en el país los recintos se mantienen independientes sin importar de donde venga el dinero, una situación distinta en países como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

“Había mucho prejuicio durante el régimen del PRI, porque había una política de Estado de un control y poder monopólico sobre las instituciones culturales, pero eso cambió cuando el Estado cambió de preocupaciones sociales a ser neoliberal, donde el régimen fue abandonando poco a poco los asuntos culturales y fue cediendo el poder a la iniciativa privada. con Conaculta y Rafael Tovar y de Teresa ya había aceptación. Por supuesto que privados, directores, curadores tienen intereses, pero desde los 80 y 90 tenemos cierta experiencia para negociaciones y en México, las decisiones de los museos financiados por particulares siguen estando en manos de los directivos”, explica la experta.

Pero esto no significa que la dinámica del mecenazgo en México esté bien aceitada.

El Museo Kaluz resguarda la Colección Kaluz que es
administrada por la Fundación del mismo nombre. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal
El Museo Kaluz resguarda la Colección Kaluz que es administrada por la Fundación del mismo nombre. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal

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“Estamos preocupados porque estamos notando que hay un declive del apoyo hacia las instituciones culturales, por parte de las nuevas generaciones de empresarios y de comerciantes. Los jóvenes no se están involucrando de la misma manera que sus padres o que sus abuelos en los asuntos culturales”, dice Garduño.

Las preocupaciones también se tratan en el libro con un apéndice titulado “Aspectos jurídicos del mecenazgo en México. La necesidad de una ley de mecenazgo”, escrito por el abogado especializado en temas culturales, Ismael Reyes Retana Tello.

El Museo de Arte Popular cuenta en su gestión con la participación activa de su Asociación de Amigos. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal
El Museo de Arte Popular cuenta en su gestión con la participación activa de su Asociación de Amigos. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal

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“Tenemos deudas, tenemos pendientes. La actualización del asunto jurídico es una necesidad, en el libro se reflexiona sobre las contradicciones, los vacíos, los faltantes. Nos está faltando un acuerdo más claro, preciso acerca de cuáles son las atribuciones y responsabilidades que competen a cada uno”, afirma Garduño y agrega que faltan especialistas analistas volver a llevar el tema a Cámara de Diputados, que ya se ha hecho, pero sin éxito.

Asegura Ana Garduño que la historia ha demostrado que la institucionalización de los acervos privados es la única manera de protegerlos. “Institucionalizar los acervos, donarlos, entregarlos a una fundación de largo aliento, sea pública o privada, es la única manera de proteger de manera permanente los acervos. No conocemos mejor forma que entregarlos a una institución que se encargue de su resguardo, investigación y concluye la curadora.

El Foro Valparaíso de Banamex es uno de los espacios
culturales alentados por Fundación Cultural Banamex. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal
El Foro Valparaíso de Banamex es uno de los espacios culturales alentados por Fundación Cultural Banamex. Foto: Fernanda Rojas/ El Universal

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