Monterrey, N.L.— “Esta es la primera gran exposición de Charles y Ray Eames”, dice Eames Demetrios, nieto de los diseñadores a EL UNIVERSAL, a propósito de la exposición “Charles & Ray Eames: La inusual belleza de las cosas comunes” que hoy inaugura en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey ().

Autores de icónicos modelos de sillas como Lounge o La Chaise, presentan su trabajo en el recinto luego que una investigación de la curadora Brenda Martínez mostrara que el diseñador viajó a la ciudad regia y otras partes del Norte de México en 1933.

Este dato se encuentra en un artículo de un periódico estadounidense, donde se reporta sobre la estancia de Charles en , donde sin dinero y sin saber el idioma, se hospedó con locales a cambio de hacer pinturas. En aquel viaje fue arrestado dos ocasiones, ambas porque se consideró que daba una “mala imagen” de México a través de su pintura y fotografía.

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Hay en la muestra fotos, documentos y videos. Foto: Frida Juárez / EL UNIVERSAL
Hay en la muestra fotos, documentos y videos. Foto: Frida Juárez / EL UNIVERSAL

Resulta que la conexión de los diseñadores con México fue clave en su filosofía de vida y, por lo tanto, de diseño. Charles Eames vivió en un Estados Unidos afectado por la Depresión, “pero en México vio algo más”, dice Demetrios sobre la estancia de ocho meses que tuvo el diseñador, tiempo en el que recorrió otros lugares como San Luis Potosí y Saltillo.

“En México vio que la gente tampoco vivía con dinero, pero aun así tenían vidas llenas de riqueza cultural, emocional y espiritual. Ese contraste realmente lo impactó para dejar la excusa de hacer trabajos en los que no creía. En ese sentido le cambió la vida, si miras su trabajo, se ve que creyeron en lo que hacían”, declara el miembro de la Oficina Eames.

Ese no fue el único viaje de Eames a México, años después regresó a México, junto con su esposa Ray y su nieta Lucia Dewey Atwood, en esa ocasión fueron a Oaxaca, donde filmaron y fotografiaron a artesanos en plena creación de Árboles de la vida, papel picado y otras artesanías para celebrar el día de muertos. De este viaje resultó el video “Day of the Death”, que se exhibe en la muestra.

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“Los abuelos más divertidos del mundo”, exclama Dewey Atwood en entrevista al contar cómo fue ese viaje a Oaxaca. La integrante de la junta directiva de la Fundación Eames explica que en ese viaje lo que impresionó a su abuela Ray fue cómo los habitantes decidían activamente vivir con calidad.

“Vi cómo Ray estaba tan presente y observaba con atención la intencionalidad con la que la gente decidía vivir. A ellos no sólo les gustaba el Día de Muertos por las artesanías, les gustaba porque revelaba mucho sobre la cultura y forma de vida de los habitantes y su apreciación y poderosa forma de ver a la muerte. Esa intención y apreciación por la vida es algo que Charles y Ray valoraron con profundidad porque fue así como decidieron vivir el resto de sus vidas”.

Demetrios señala que la relación de los Eames con México no es un secreto, se ha abordado en biografías sobre los diseñadores. Sin embargo, asegura que esta exposición es la primera que añade “carne a los huesos” sobre sus viajes al país.

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Vigencia

Pasan las décadas y los diseños de Charles y Ray Eames siguen vigentes, al grado que imitaciones de sus creaciones se pueden encontrar en casi todas las mueblerías. En esta exposición —con la que debuta la nueva línea curatorial del MARCO para explorar la conexión del arte con el diseño y la arquitectura— se exhiben 212 piezas (entre mobiliario, fotografías, documentos y videos). En el recorrido se puede ver desde los inicios de sus carreras, cuando por la necesidad de rebasar los límites de sus disciplinas de pintura y arquitectura, comenzaron diseñando férulas para soldados y se colgaban de la luz pública para poder trabajar. También, en exhibición junto a varios modelos emblemáticos de sus sillas —aquellas que no están en un pedestal pueden ser usadas por el público— se muestra la filosofía de creación de los Eames, como el circo, que servía como metáfora: el circo es muy libre, pero para alcanzar esa libertad en trapecios, malabares y otros actos se requiere práctica y entrenamiento, es decir que para lograr la libertad en sus diseños, debían pasar años de trabajo y disciplina.

Sobre qué creen que hacen que sus diseños resistan el paso del tiempo, Demetrios considera que el secreto se encuentra en la idea de que “un buen anfitrión anticipa las necesidades de su invitado”, un sentimiento universal. Por su parte, Lucia destaca que trabajaban buscando el estado más puro del diseño, cubrir necesidades esenciales y el factor humano: “siempre debe haber espacio para la humanidad en el diseño. La belleza es importante pero no solo por sí misma, sino por la belleza que se logra al solucionar necesidades de manera exitosa”.

Gran parte de la exposición consiste en la faceta de fotógrafo y videógrafo de Charles Eames, quien dicen “vivía a través de la lente”. Una compilación de imágenes de sus viajes y su vida en Estados Unidos. Eames hizo más de 125 películas no con fines “documentalistas”, sino “como arquitectos de la percepción”, entre estos se encuentra “Powers of Ten”, que es una vista aérea de una ciudad y se expande hasta que la toma llega al espacio, un alejamiento que hoy en día se puede hacer con la aplicación Google Maps, que, indica Demetrios, se basaron para crear Google Earth.

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La muestra “Charles & Ray Eames: La inusual belleza de las cosas comunes” estará abierta hasta el 7 de febrero de 2027.

Resiliencia de la Casa Eames

Demetrios y Dewey Atwood hablan con este diario sobre la terrible experiencia que vivieron durante el incendio de Palisades, California, que puso en riesgo a la icónica Casa Eames (llamada realmente Case Study House N. 8) en enero de 2025.

Dewey Atwood en aquel entonces fungía como directora ejecutiva del espacio y se encontraba en el recinto cuando el espacio estuvo en peligro.

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“Fue horrible. El viento era fuerte y por eso los helicópteros no podían echar agua y los bomberos no podían acercarse porque podían morir. Fue uno de los peores incendios en la historia de Los Ángeles. En algún momento, una casa arriba comenzó a incendiarse y no sabíamos si la nuestra iba a sobrevivir”, cuenta Lucia.

En aquel entonces, los nietos de los diseñadores ya tenían una lista sobre qué objetos valiosos sacar de la vivienda en casos de emergencia y cuentan que ha sido muy complicado para la comunidad recuperarse a la fecha, sin embargo, el recinto ya está abierto de nuevo al público.

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