La vida cultural institucional de México a lo largo de seis sexenios, un arco de 36 años de políticas y proyectos, es abordada en el libro Sucesos culturales 1988-2024, coordinado por el periodista y analista del sector cultural Eduardo Cruz Vázquez, y el primer proyecto que publica GRECU Ediciones.

Cruz Vázquez, quien también es fundador del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (GRECU), explica que “esta obra hay que verla como parte de un largo proceso de su trabajo como reportero. Poco a poco a lo largo de todos estos años de vida profesional, que ya suman 45, he estado en estos temas que desembocan en la gran necesidad de elaborar la historia del sector cultural, lo cual es muy diferente hablar de la historia de la vida cultural o la historia cultural de México”. Un matiz que hace porque su enfoque como periodista es la búsqueda de fuentes que ayuden a comprender el comportamiento del sector desde la lógica de la economía y su combinación con todos los elementos constitutivos de los procesos culturales.

Cultural Institucional de México. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL
Cultural Institucional de México. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL

En ese sentido ve al libro como un acto de reparación sobre el por qué y cómo sucedieron cosas a lo largo de estos seis sexenios, que van desde Carlos Salinas de Gortari y el nacimiento del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y atraviesan la alternancia del 2000 hasta el proyecto de Andrés Manuel López Obrador: “Es importante que el lector sepa que la división por sexenios no tiene que ver con la evaluación o el juzgamiento de la figura presidencial”.

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Así, Cruz Vázquez reunió a 40 intelectuales, creadores, analistas, funcionarios y periodistas a quienes les preocupa y tienen la necesidad de ofrecer “a las generaciones que actúan, que intervienen en la vida cultural del país, que son parte de nuestro sector, herramientas lo más elaboradas posibles para que tengan marcos de referencia y normen criterio; para que tengan elementos de valoración y puedan decidir si les parece o no lo que se expone en estas páginas, si están o no de acuerdo con el punto de vista de algunos autores, autoras y puedan hacer su propio correlato”.

Entre los autores del libro destacan nombres como el de Adriana Malvido, Susana Harp, Juan Ayala, Eduardo Vázquez Martín, José Antonio McGregor y Sonia Sierra. Y los temas que abordan son la política cultural en el periodo salinista, Culturas Populares, la diplomacia cultural, la sociedad civil organizada, la Ley de Cultura, la austeridad y el Proyecto Chapultepec, entre muchos otros.

El profesor e investigador Eduardo Nivón, quien ha sido consultor de la UNESCO y asesor del Conaculta, afirma que, desde su óptica, lo que se quiso plantear en el libro fue una mirada a las diferencias entre lo que se desarrolló en la época llamada neoliberal y lo que se empezó a desarrollar a partir de 2018.

Cultural Institucional de México. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL
Cultural Institucional de México. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL

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“En mi participación lo que quise hacer es tratar de reflejar la apertura de una nueva época con el gobierno de Salinas (...) Yo creo que hay que ver el decreto de creación del Conaculta, que es bastante breve, unos pocos artículos, ahí creo que sí podemos observar un cambio en el espíritu con que el Estado iba a atender la cultura, haciendo claras referencias a la libertad creativa y provocando con ello un nuevo acuerdo con los creadores. El Estado iba a tener poco que ver con la conducción de la cultura y más con la creación de condiciones para que distintas orientaciones artísticas e intelectuales pudieran encausarse, y eso fue todavía más claro cuando a los pocos meses después del Conaculta se crea el Fonca. Creo que esos dos rasgos pueden ser un tanto determinantes de lo que sucedió”.

Los entrevistados coinciden en que el neoliberalismo no ha terminado propiamente.

Cruz Vázquez complementa: “Estamos en un proceso ininterrumpido de los grandes principios de política cultural que llegaron con la posrevolución, que afianzaron al PRI, que el PAN también tomó, y que el régimen actual también asume como propios, pero les da ciertos giros y les da ciertas reinterpretaciones. Es decir, los temas de educación artística, preservación del patrimonio, fomento a las artesanías, la protección del derecho autoral, el acceso a los derechos culturales, etc, los grandes temas que en el presente son de la Cuarta Transformación han sido los grandes temas a lo largo no sólo de estos 36 años, sino desde que la revolución se institucionalizó con la creación de la Secretaría de Educación Pública”.

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Nivón agrega:“El mismo López Obrador dijo varias veces en algunos discursos que el neoliberalismo no era malo, que lo malo era la corrupción. Y, claro, lo dijo después de múltiples ataques y, a los pocos meses de haber tomado posesión, dijo que el neoliberalismo se había acabado en México (...) Todavía observamos muchos de los aspectos que fueron impulsados por el neoliberalismo; en otros aspectos, no”.

Explica que en el periodo de López Obrador, el patrimonio tuvo sin duda un lugar muy relevante, “sin los recursos que se requieren para cubrir todos los encargos que se han hecho a las instituciones responsables del patrimonio, al INAH y al INBAL, pero se han venido incrementando las responsabilidades de esas dos instituciones en materia de patrimonio. Entonces, ahí creo que no hay una ruptura relevante entre la etapa llamada neoliberal y lo que hay ahora”.

Coinciden en que cada periodo ha tenido su sello cultural: Proyecto Chapultepec con López Obrador; la Biblioteca Vasconcelos con Fox; y el Cenart con Salinas. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL
Coinciden en que cada periodo ha tenido su sello cultural: Proyecto Chapultepec con López Obrador; la Biblioteca Vasconcelos con Fox; y el Cenart con Salinas. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL

Otro aspecto tiene que ver con la memoria colectiva, el nacionalismo y la imagen de que hubo una edad de oro colectiva: “Hay un juego de la memoria y hay una reivindicación de la nación con ciertos aderezos muy propios del pensamiento de López Obrador”.

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En cada periodo señala una marca: un gasto centralizado que plantea una herencia en la infraestructura cultural: el Cenart con Salinas, la Biblioteca Vasconcelos con Fox y el Proyecto Chapultepec con López Obrador: “En la práctica, lo que se hizo en materia de cultura en el sexenio pasado fue muy parecido a lo que se había hecho antes”.

Mishelle Muñoz, docente de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM y coordinadora de la Cátedra de Investigación-Producción empresarial en artes y diseño, es autora de uno de los dos epílogos y aborda lo que ha sucedido en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Destaca el hecho de que se haga tanto énfasis, tanto en los objetivos como en el discurso, en la educación artística. Algo que será muy interesante poner en la balanza y ver cómo se desarrolla, dice. Es característico, continúa, “el énfasis en la visibilidad de grupos y comunidades, a las cuales no necesariamente se les daban espacios o esa narrativa: pueblos y comunidades indígenas, o de grupos afromexicanos (...) Lo interesante será evaluar cómo las reformas y la visibilidad de grupos se convierten en programas y políticas, y cómo estas políticas y programas tienen impacto e incidencia cuantitativa, en términos porcentuales, por ejemplo, de disminución de la discriminación o representatividad”.

¿Cuál es el modelo de economía que persigue México, bajo esta nueva estructura que en teoría se quiere alejar del neoliberalismo?, se pregunta y señala que la cuestión no se está abordando con suficiencia: “Tenemos que pensar un modelo a la mexicana de cómo es que funcionaría esa estructura económica”. El libro se presenta hoy, a las 19 horas, en la Casa del Libro (Orizaba 24, Roma).

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