Horas después de que Gruma dio a conocer que hubo un acuerdo a favor de la competencia, la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) dijo que los acuerdos alcanzados consisten en eliminar todas las obligaciones de exclusividad impuestas a propietarios de tortillerías.
Agregó que Gruma, empresa propietaria de Maseca, no podrá penalizar a los tortilleros ni pedirles un consumo mínimo. Además, deberá de ceder todas las máquinas tortilladoras y batidoras que dio a las tortillerías, a través del contrato, sin cobrarle a los negocios.
La CNA explicó que “derivado de esto, las y los tortilleros dejarán de estar atados a Gruma, tendrán mayor libertad para elegir al proveedor de harina de maíz de su preferencia y reducirán dramáticamente los costos que enfrentan”.

Para la Comisión esta determinación permitirá que haya mayores condiciones de competencia en el mediano y largo plazo, aunque reconoció que el precio de la tortilla depende de múltiples factores como costos operativos, energía e insumos.
Reiteró lo dicho por Gruma que “resolvió aceptar las medidas presentadas” por la propietaria de Maseca a fin de que se eliminaran las restricciones que se establecieron en los contratos y que impedían a los tortilleros elegir a su proveedor de harina de maíz.
Gruma informó la conclusión definitiva a su favor del procedimiento administrativo iniciado en noviembre de 2022 por la autoridad de competencia económica, relacionado con el mercado de producción, comercialización y distribución de harina de maíz destinada a la elaboración de tortillas.
En un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores, la empresa detalló que el Pleno de la Comisión Nacional Antimonopolio, organismo que sustituyó a la Comisión Federal de Competencia (Cofece), aceptó las medidas procompetencia propuestas por la compañía, con lo que se dio por terminado el proceso sin sanciones económicas ni la obligación de vender activos productivos.
Cabe recordar que el procedimiento se originó a partir de un dictamen preliminar emitido por la autoridad investigadora, en el que se determinó de manera inicial la falta de condiciones de competencia efectiva en mercados regionales de harina de maíz blanca y azul a granel para uso comercial.
En dicha investigación, se plantearon medidas correctivas, entre ellas la posible desincorporación de cinco de los 18 molinos de harina de maíz nixtamalizado que Gruma opera en el país.
Tras presentar objeciones formales y elementos de defensa, Gruma propuso un conjunto de medidas alternativas enfocadas en brindar mayor certeza a los industriales de la masa y la tortilla respecto a su libertad para elegir proveedores.
Dichas medidas, explicó, consisten principalmente en ajustes a los contratos de apoyo para la adquisición de maquinaria, bajo esquemas de comodato o arrendamiento, así como a los apoyos financieros otorgados a este segmento.
Detalló que los cambios contractuales buscan dejar explícito que no existen compromisos mínimos de compra de harina de maíz ni obligaciones de exclusividad con la empresa, tanto en contratos vigentes como en los futuros durante la vigencia de las medidas aceptadas por la autoridad.
La compañía indicó que contará con un plazo de entre 90 y 180 días para acordar con la Comisión Nacional Antimonopolio los términos de la documentación que dará forma a la implementación de las medidas, las cuales incluirán modificaciones contractuales, comunicaciones a clientes y mecanismos de verificación. Una vez formalizadas, se prevé que tengan efectos inmediatos.
Gruma señaló que la conclusión de este procedimiento fortalece la certidumbre para continuar con el desarrollo de sus operaciones en México y con la implementación de apoyos a la industria, además de mantener sus planes de inversión y expansión. La empresa reiteró su compromiso con la competencia económica y con el funcionamiento adecuado del mercado de tortillas en el país.
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