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Los pingüinos de cresta, la especie más pequeña de intensos ojos rojos, son monógamos comprometidos, pues aunque pasan la mayor parte del año separado de su compañera, siempre regresa con ella para aparearse.
Un reciente estudio encontró que estos pingüinos de cresta amarilla y negra, del género Eudyptes, realmente se involucran en relaciones “estables” de larga distancia, por lo que fueron descritos como animales “extremadamente fieles”.
Los vínculos de pareja para la reproducción en esta especie pueden durar toda la vida, “la pareja puede realmente estar separada por cientos o miles de kilómetros en el mar, pero mantienen su relación”, afirma Jean-Baptiste Thiebot, especialista en biología marina.
El investigador y su equipo siguieron la actividad de 10 parejas de pingüinos a través de sensores ligeros y rastreadores GPS colocados en las patas de las 20 aves, todas miembros de una colonia en las Islas Malvinas, durante el transcurso de una temporada de apareamiento.
Los datos obtenidos mostraron que las parejas se alejaron aproximadamente 100 kilómetros para participar un festín en el mar, luego los pingüinos volvieron a casa para aparearse y reavivar sus relaciones.
Del total de aves, cuatro no regresaron, al parecer porque se alejaron más de lo habitual o porque murieron en el mar, de acuerdo con los resultados de la investigación, publicada en la revista especializada Biology Letters.
Sólo hubo un caso de comportamiento diferente, un par de pingüinos que se alejaron mucho más uno del otro, a casi dos mil 500 kilómetros de distancia, pero igual se encontraron al regresar a su hogar.
Los investigadores indican que después de seis meses de distancia entre las parejas, el apareamiento fue lo primero en su lista de tareas pendientes para luego ocuparse durante todo el mes siguiente en el desove e incubación.
La cría de los pequeños toma alrededor de 70 días y posteriormente mamás y papás vuelven a separarse.
Thiebot señala que los kilómetros de distancia y el tiempo de separación fortalecen a las parejas para construir una familia, y sólo muy pocos pingüinos terminan por “divorciarse”.
kal
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