La transición hacia el periodo de en México representa un fenómeno crucial para la gestión de recursos hídricos y la prevención de riesgos civiles.

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2026 inicia oficialmente el 15 de mayo en el Océano Pacífico y el 1 de junio en el Océano Atlántico.

Lluvia sorprende a capitalinos que caminaban por el centro de la Ciudad de México. 
Foto: Hugo Salvador/El Universal
Lluvia sorprende a capitalinos que caminaban por el centro de la Ciudad de México. Foto: Hugo Salvador/El Universal

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Esta temporalidad, analizada por el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, responde a la interacción de sistemas de baja presión y el calentamiento de las aguas oceánicas.

Según los especialistas en climatología, el cumplimiento de estas fechas permite a los sectores agrícola y urbano anticipar los volúmenes de captación pluvial necesarios para el resto del año.

Pronóstico por regiones y fases de evolución meteorológica

El desarrollo de la temporada de lluvias sigue un patrón geográfico que afecta de manera diferenciada a las diversas zonas del país. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), el proceso de consolidación de las lluvias se estructura bajo los siguientes pasos técnicos:

  • Inicio en el litoral del Pacífico: Las primeras perturbaciones se registran a mediados de mayo, afectando primordialmente a los estados de la vertiente occidental. De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), esta fase requiere el monitoreo constante de zonas bajas.
  • Activación del Golfo y el Caribe: A partir del 1 de junio, la actividad se extiende hacia el Atlántico. Según el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), esta zona suele presentar una mayor frecuencia de ondas tropicales que nutren los mantos acuíferos del sureste.
  • Intensificación del Monzón Mexicano: Durante los meses de julio y agosto, se establece este sistema que genera lluvias intensas en el noroeste del país. De acuerdo con el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), este fenómeno es responsable de gran parte del agua captada en zonas áridas.
Intensas lluvias en Ciudad de México.
Foto: Luis Camacho | El Universal
Intensas lluvias en Ciudad de México. Foto: Luis Camacho | El Universal

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Medidas de prevención y gestión de riesgos hídricos

La gestión de la temporada pluvial exige una coordinación estrecha entre los organismos de protección y la ciudadanía. De acuerdo con la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), la atribución de estas instituciones es garantizar la seguridad de la población mediante la vigilancia de presas y cauces de ríos.

La dependencia señala que "la prevención es la herramienta más efectiva para minimizar los daños materiales derivados de inundaciones o deslaves", por lo que se mantiene un aviso permanente sobre los niveles de saturación del suelo.

Asimismo, según el Instituto de Geografía de la UNAM, la planificación urbana debe considerar el incremento en la intensidad de las lluvias extremas como consecuencia de la variabilidad climática actual.

La atribución de valor a los pronósticos oficiales permite a las empresas y hogares reducir su vulnerabilidad. De acuerdo con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la capital, el mantenimiento de los sistemas de drenaje y la correcta disposición de residuos sólidos son acciones fundamentales para evitar colapsos en las infraestructuras urbanas.

Por tal motivo, las autoridades instan a seguir únicamente los boletines emitidos por fuentes técnicas certificadas para evitar la desinformación durante el periodo de mayor actividad meteorológica.

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