Tras 10 ediciones y luego de consolidarse como uno de los festivales del pensamiento con mayor oferta en su programación, la edición 11 del Hay Festival Querétaro recortará un día su duración, esto, señaló la secretaria de Cultura del municipio de Querétaro, Daniela Salgado, por un recorte presupuestal aplicado por el gobierno federal a los estados y municipios. La cifra que dieron no es menor, ya que, tradicionalmente, el Hay recibía del erario más de 11 millones de pesos, pero para 2026 apenas si alcanzó los 4.3 millones. Salgado calificó como “un efecto carambola” la reducción, ya que “desgraciadamente para la federación la cultura no es prioridad”. Pese al recorte del 60%, la directora internacional del Hay Festival, Cristina Fuentes La Roche, se niega a aceptar el impacto. Dijo que no fue un golpe fuerte en la programación y que las metas y expectativas de asistencia y éxito se mantienen. No olvidemos que el siguiente año es electoral para Querétaro, un estado gobernado por el panista Mauricio Kuri, y esta reducción es leída por muchos como un golpe a los presupuestos del estado con fines políticos. Sin embargo, la secretaría de Cultura federal no se quedó callada y en una tarjeta compartida en redes señaló que la información declarada por Salgado es imprecisa, ya que no se redujeron los presupuestos para las entidades federativas, al contrario, se incrementaron. Otras declaraciones de Salgado a medios queretanos apuntan a que gran parte del presupuesto cultural se destinó a mejorar la infraestructura. ¿De quién es la culpa entonces?

Y en Nuevo León sentencian al Museo del Auto

Fomentar la práctica del deporte, pero ¿a costa de un museo? Esa es la orden del gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien la semana pasada en un tono bastante prepotente impuso el ultimátum a la titular del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte, Melody Falcó, de deshacer el Museo de Autos y del Transporte para instalar nada más y nada menos que unas canchas de pádel. García, quien se refirió a un valioso acervo automotriz “como carros viejos”, dio el plazo de una semana a la funcionaria para mandar la colección a una bodega del SAT. La noticia no cayó bien para muchos habitantes de Nuevo León —un estado con una fuerte tradición industrial—, tanto que salieron a protestar para proteger la histórica colección. Un caso más que recuerda que hoy colecciones y museos pueden desaparecer con un chasquido de dedos para cumplir caprichos. ¿Será que los regiomontanos cedan en esta batalla o a alguien en el gobierno se le ocurrirá que es posible impulsar tanto cultura como deporte, sin necesidad de sacrificio? (Escríbanos a columnacrimenycastigo@gmail.com)

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