Después de que la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que se recortaría el ciclo escolar al 5 de junio por olas de calor en distintos estados y la celebración del Mundial de Futbol 2026, distintas autoridades educativas se pronunciaron en contra de este cambio por considerar que podría generar rezago educativo.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, afirmó durante la discusión que para la Nueva Escuela Mexicana lo importante es el aprendizaje en comunidad, más allá de cumplir con una cuota específica de horas.
“Debemos ser honestos: tras la entrega de calificaciones hay una inercia en las escuelas, en todo el sistema educativo, después del 15 de junio, se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de julio”, dijo durante la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria 2026.

Acompañado de los secretarios de Educación de todos los estados, argumentó que tras esa fecha se mantienen las aulas abiertas sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo, en donde se desvirtúa la dignidad docente y se convierte a la escuela en una estancia forzada.
“Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familia y a salud mental de la niñez”, agregó.
En ese sentido, señaló que la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado.
“Reconocemos esta deuda con cuidadoras y cuidadores. Para el magisterio el descanso es un derecho laboral y una necesidad pedagógica. La estabilidad laboral del docente es la base de la calidad educativa”, resaltó.
Por ello, pidió que al discutir el calendario escolar se incorporen las visiones del sistema educativo, en donde los funcionarios estatales han tenido oportunidad de dialogar con padres de familia.
Delgado planteó que en la discusión “hacen falta voces en esta mesa”, particularmente las de madres, padres de familia y del magisterio, al señalar que las decisiones deben considerar realidades muy distintas según el territorio.
Recordó que el análisis del calendario responde a “realidades innegables”, como el impacto del azote climático en algunas regiones del país y los problemas de movilidad, saturación de servicios y falta de atención que podría generar la realización del Mundial de Futbol 2026.
La revisión del calendario escolar ha sido observada por distintos organismos especializados que han insistido en la necesidad de una transformación estructural del sistema educativo.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ha señalado en diversos análisis la importancia de fortalecer la planeación educativa con base en evidencia, así como de considerar las diferencias regionales para mejorar la eficiencia del sistema y la toma de decisiones públicas.
Por su parte, Mexicanos Primero ha enfatizado que cualquier ajuste al calendario debe tener como prioridad garantizar el derecho efectivo a aprender, asegurando que el tiempo en las aulas se traduzca en aprendizajes reales para niñas, niños y adolescentes.
La organización Educación con Rumbo ha advertido que decisiones sin una evaluación integral pueden profundizar el rezago educativo y generar impactos en la organización familiar, por lo que ha llamado a considerar con mayor rigor las consecuencias de modificaciones estructurales.
En tanto, la Coparmex ha planteado la necesidad de dar certidumbre al sistema educativo y evitar cambios que alteren la continuidad del ciclo escolar sin una planeación de largo plazo, subrayando la importancia de decisiones estables para la comunidad educativa y el entorno productivo.
El adelanto del cierre del ciclo escolar 2025-2026 anunciado por la SEP reactivó el debate sobre la necesidad de un Sistema Integral de Cuidados en México, particularmente ante el aumento de la carga que estas decisiones generan en los hogares.
En este contexto, el planteamiento desarrollado por Universidad Iberoamericana a través de IBERO Propone advierte que el país carece de una red nacional articulada de cuidados que permita redistribuir las tareas de atención a personas dependientes y evitar que recaigan de manera desproporcionada en las familias, especialmente en las mujeres.
De acuerdo con el análisis incluido en su propuesta, en México aproximadamente 6 de cada 10 personas que realizan trabajo de cuidados son mujeres, quienes además no reciben remuneración por estas labores. El documento detalla que ellas destinan en promedio 38.9 horas semanales a estas tareas, frente a 30.6 horas en el caso de los hombres, lo que refleja una brecha persistente en la distribución del trabajo doméstico y de atención.
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La ficha técnica del proyecto señala que estas labores tienen un impacto directo en las oportunidades educativas, laborales y económicas de las mujeres, ya que con frecuencia implican abandonar empleos, reducir jornadas o reorganizar completamente su vida cotidiana para atender a menores de edad, personas enfermas o adultos mayores.
En ese marco, la propuesta de la IBERO plantea la necesidad de construir un sistema público de cuidados que incluya escuelas con horario ampliado, estancias infantiles, servicios accesibles de atención y políticas laborales que permitan la conciliación entre trabajo y vida familiar.
El documento enfatiza que el objetivo central es reconocer el cuidado como una responsabilidad social y colectiva, no como una tarea privada asignada de manera predominante a las mujeres, y que el Estado debe asumir un papel de coordinación entre escuelas, gobiernos, empresas y comunidades para garantizar su cobertura.
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