Para Ricardo Pascoe Pierce, exembajador de México en Cuba, el problema de nuestro país ante el conflicto La Habana-Washington es que dejó de ser neutral con la llegada de Morena al poder.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Pascoe Pierce señala que México sufrió una humillación luego de que Estados Unidos diera un golpe en la mesa y obligara al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a dejar de suministrar petróleo a la isla, además de que ya no es visto como un interlocutor creíble en un posible proceso de intermediación.
Como “arrebato infantil”, califica el envío de petróleo, y declara que el gobierno mexicano fue “imprudente” y cometió “errores graves”: “Si México quería ser un interlocutor hace tiempo, no tendría que haber hecho ese envío masivo de petróleo hacia Cuba, porque en eso mostró su parcialidad y tuvimos que sufrir la humillación nacional de que Washington diera un golpe en la mesa y obligara al gobierno de México a dejar de enviar petróleo a Cuba”.

Lee también “EU y Cuba deben dejar radicalismos”: Heriberto Galindo, exembajador de México en Cuba
Pascoe Pierce advierte que en Cuba se vive “una situación apocalíptica” en términos de su crisis humanitaria, y la crisis política del régimen de la Revolución Cubana está a un paso de caer al precipicio.
“Los gobiernos del PRI y del PAN siempre fueron buenos interlocutores entre La Habana y Washington, en la medida en que el gobierno de México era neutral frente al régimen cubano y frente al gobierno de Estados Unidos. Hoy por hoy, México ha dejado de ser neutral, este es el problema de Morena, que como Morena es partidario del Partido Comunista cubano, como es partidario del régimen cubano, México ya no es visto por Washington como un interlocutor viable. México no tiene ningún papel viable ni posible en un proceso de negociación, y mucho menos de intermediación entre los dos países”, subraya el también analista político.
Ante las posibilidades que dijo la presidenta Claudia Sheinbaum exploraba su gobierno para reanudar el envío de combustible, Pascoe advierte que no podría haber un acuerdo con Estados Unidos en este tema porque “es la línea roja” y es el elemento de presión en términos absolutos que tiene la administración estadounidense para presionar a La Habana a un cambio de régimen.
“Creo que es la intención de Estados Unidos de terminar con la Revolución cubana e instaurar un nuevo régimen político y económico en la isla”, declara.
Pascoe Pierce cuestiona qué tipo de nación mediadora puede ser México, en la medida en que es visto por la administración de Donald Trump como “un aliado político y estratégico” de La Habana, y por lo tanto contrario a Washington.
Recalca que México no tiene un papel en el proceso de los gobiernos de Miguel Díaz-Canel y Donald Trump, más que el envío de ayuda humanitaria.
“¿Qué tipo de mediador puede ser un gobierno que no es neutral? Justamente, el gran valor que tenía la diplomacia mexicana antes de la 4T es que podía ser extraordinariamente neutral en conflictos muy complicados”, expresa al recordar el papel de México en los conflictos en Centroamérica, como cuando instauró las negociaciones el grupo Contadora.
Reafirma que México tuvo en este periodo un “papel decisivo” porque no jugaba ni a favor del gobierno ni de la guerra: “Hoy, en el caso entre Estados Unidos y Cuba, México está a favor de Cuba, en contra de Estados Unidos, y por lo tanto México no es un interlocutor creíble para Estados Unidos”.
Sobre la cancelación del envío de crudo de México a la isla, el exembajador refiere a El Gran Diario de México que se trató de una humillación por parte de la Unión Americana, en una acción que estuvo pactada con el gobierno de Trump, quien amagó con imponer aranceles si se enviaba combustible a ese territorio.
Menciona que la ayuda humanitaria de más de 800 toneladas que envió recientemente el gobierno mexicano a Cuba, a través de dos buques de la Armada de México, tuvo que haber sido informada a Estados Unidos.
Considera que “la gran diferencia” entre los envíos de ayuda humanitaria de Estados Unidos y de México es que los estadounidenses llegan a la gente de la embajada en La Habana y ellos lo reparten a la población, sin la intervención del gobierno cubano.
“Y en el caso de la ayuda mexicana, va directamente a manos de funcionarios del gobierno cubano, quienes a su vez deciden a quién le reparten los apoyos enviados por México. Aparentemente es cosa pequeña, pero en el fondo no lo es porque siempre, en términos del discurso político, Washington diría: está dando apoyo al pueblo de Cuba al margen de la dictadura. Y México diría: que está entregando el apoyo al gobierno de Cuba para que reparta estos apoyos directamente, haciendo caso omiso de la situación del régimen político como tal”, declara.
Le también "Visitaré Venezuela", dice Trump; afirma que irá al país sudamericano, pero no precisa cuándo
“Es una diferencia, insisto, que aparentemente es poca cosa, pero refleja visiones diferentes de a qué lado se está apoyando ya en el conflicto, entre el sistema político cubano que apoya México, y la pretensión de Estados Unidos que aparentemente va en la dirección de tratar de provocar algún tipo de cambio en el régimen político”, agrega Pascoe Pierce.
Critica también que la Secretaría de Relaciones Exteriores no previó que esto iba a suceder, además que no tuvieron visión estratégica y el análisis político fino.
“Como que me da la impresión de que hay una gran torpeza diplomática y política y, sin duda, un desconocimiento geopolítico de la situación en el Caribe, y especialmente después de la caída del gobierno de [Nicolás] Maduro en Venezuela (...).
“No tienen idea de lo que está pasando en el Caribe, lo que es la estrategia de Estados Unidos y lo que es posible hacer como México en este contexto. Me parece que el gobierno no ha cambiado su visión de las cosas, no se ha ajustado a la nueva realidad y, por lo tanto, comete errores casi casi de carácter infantil, como es este arrebato de mandar mucho petróleo y después tener que retirarlo humillado, humillando a México por las presiones de Washington”, reflexiona.
Plantea que sólo “es discurso” el que la Presidenta diga que la ayuda humanitaria va a llegar a la población civil de Cuba, porque está siendo entregada al gobierno de Díaz-Canel y no se sabe cómo se utilizará.
sin interrupciones.
sin límites.