La contaminación de los canales de Xochimilco, un emblemático sitio turístico ubicado en el sur de la Ciudad de México, es una problemática que Matter of Trust ha volteado a ver.
Con una iniciativa poco común, la empresa que cuenta con más de 27 años impulsando proyectos en pro del medio ambiente, está llamando la atención de salones y ciudadanos preocupados por el ecosistema.
¿Puede algo tan cotidiano como el pelo ayudar al medio ambiente?

“La tierra siempre ha memorizado y ha entendido que el cabello es un nutriente para la tierra. Si nosotros retrocedemos el tiempo o todavía en la actualidad y observamos con detenimiento, nos damos cuenta que a los animales se les cae su cabello y cae directamente hacia la tierra. Eso funciona como nutrientes y hace crecer nueva vida, un nuevo ecosistema. Entonces, quizás nosotros lo olvidamos o nunca lo habíamos hecho, pero ese recurso está y hoy día se está usando de excelente manera”, compartió Constanza Alejandra Sotocandia, gerente de Operaciones de Matter of Trust.
La empresa llegó a México en 2024 y hoy en día cuenta con proyectos en el Bosque de Chapultepec y Xochimilco.
Lo que hacen es que a través del uso del cabello limpian el agua en estos espacios en apoyo de comunidades, especies y del mismo ecosistema.
Matías, de Matter of Trust, comparte que cuentan con filtros denominados bumps, que son unos tubos hechos con aproximadamente un kilo de pelo que se introducen en el agua, y están recuperando los posibles contaminantes alrededor de algunas chinampas en Xochimilco.
Estos filtros, dice, son capaces de recuperar hidrocarburos, metales pesados, coliformes fecales, el aceite y grasa que vemos en esa zona.
Pero no es la única opción con la que ayudan al medio ambiente; trabajan bajo tres líneas: PetroPelo, la asociación fonética de petróleo y pelo, AgroPelo, agrícola y pelo, y Fertipelo, que es fertilizante y pelo.
Además de los bumps, que pertenecen a la primera línea, también cuentan con planchas, las cuales se posicionan en las orillas de un lago o un mar, específicamente en esos lugares porque el agua asciende y desciende a diferencia de un río que es más constante.
Ambos dispositivos son colocados directamente en el espacio por dos meses, posteriormente son levantados e introducidos en tambos con bacterias con la misma agua residual, donde deben esperar al menos dos meses en lo que las bacterias se alimentan de los contaminantes, mientras se vuelven a colocar nuevos dispositivos.
“Cuando las bacterias ya terminaron de absorber los contaminantes en esos dos meses, aproximadamente, nosotros retiramos los dispositivos. Estos vuelven a pesar un kilo, pero el pelo está mojado y lo que hacemos es abrir la malla y ese cabello lo colocamos en la tierra como composta. Entonces, nada se desperdicia, nada se pierde, todo se regenera”, comparte Sotocandia.
Cabe destacar que este proceso únicamente se realiza si se trata de un derrame pasivo, es decir, contaminante de residuos no peligrosos.
En caso de la limpieza por residuos considerados peligrosos destacan que deben contar con ciertos requisitos para poder actuar.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
sin interrupciones.
sin límites.