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La esperada asistencia de Donald Trump a la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que se celebrará el sábado en Washington, en la que será su primera vez como presidente, pondrá de manifiesto ante el público la a menudo conflictiva relación de su administración con la prensa.
Trump será observado de cerca en el evento organizado por la asociación de periodistas que cubren su figura y la de su administración. Los expresidentes que han asistido suelen hablar sobre la importancia de la libertad de expresión y la Primera Enmienda, incluyendo algunas bromas sobre periodistas en particular.
El presidente republicano no asistió durante su primer mandato ni el primer año del segundo. Acudió como invitado en 2011, sentándose entre el público mientras el presidente Barack Obama, demócrata, hacía algunos comentarios sobre el promotor inmobiliario neoyorquino. Trump también asistió como ciudadano particular en 2015.
En cenas anteriores, también han participado comediantes que se burlaban de los presidentes. Este año, el grupo optó por contratar al mentalista Oz Pearlman como artista principal.
La presencia prevista de Trump está reavivando un debate de larga data sobre la cena y eventos similares, en particular, sobre si es inapropiado que los periodistas sean vistos socializando con las personas a las que cubren. El New York Times, por ejemplo, dejó de asistir a la cena hace más de una década por ese motivo.
“Lo que antes era (hace bastante tiempo) una noche bienintencionada de recaudación de fondos y camaradería entre adversarios profesionales, ahora es simplemente una mala imagen”, escribió Kelly McBride, experta en ética del Instituto Poynter, un centro de estudios periodísticos.
Trump y la prensa, una relación conflictiva
Entre los ataques verbales a periodistas individuales, los litigios contra organizaciones como el Times, The Wall Street Journal y Associated Press (AP), y las restricciones al acceso de la prensa al Pentágono, la animosidad de la administración hacia los periodistas ha sido una constante durante el segundo mandato de Trump.
En vísperas de la cena, cerca de 500 periodistas jubilados firmaron una petición en la que solicitaban a la asociación que "demostrara enérgicamente su oposición a los esfuerzos del presidente Trump por pisotear la libertad de prensa".
“La cena de corresponsales de la Casa Blanca refuerza la importancia de la Primera Enmienda en nuestra democracia”, declaró la presidenta de la WHCA, Weijia Jiang, reportera de CBS News. “Al conmemorar el 250 aniversario de Estados Unidos, nuestra decisión de reunirnos como periodistas, figuras públicas y el presidente en la misma sala nos recuerda lo que significa la libertad de prensa para este país y por qué debe perdurar. No por los medios ni por el presidente, sino por las personas que dependen de ella”.
Sin embargo, muchos periodistas que asisten lo consideran una valiosa oportunidad para obtener ideas para reportajes y establecer contactos personales con miembros del gobierno, lo que podría reportarles beneficios en forma de llamadas telefónicas devueltas en el futuro.
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Algunos medios de comunicación invitan a sus fuentes como invitados
Los periodistas suelen invitar a sus fuentes a la cena. El sábado se verá si asistirán funcionarios del gobierno que también han expresado hostilidad hacia la prensa, y con quién se sentarán.
La AP ha invitado a Taylor Budowich, exjefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca que dejó el cargo el otoño pasado para incorporarse al sector privado. La invitación es relevante porque Budowich, en su papel de responsable de la elaboración de la política de comunicaciones de la Casa Blanca, fue uno de los demandados el año pasado cuando la AP demandó a la administración después de que esta redujera su acceso al presidente por no seguir la iniciativa de Trump de cambiar el nombre del golfo de México.
“Mantenemos relaciones profesionales con personas de todo el espectro político porque somos imparciales por naturaleza: nos centramos en informar sobre los hechos en interés público”, dijo el portavoz de AP, Patrick Maks.
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Los corresponsales de la Casa Blanca también entregarán premios a la labor periodística ejemplar. Esto incluye algunas historias que disgustaron a Trump, como una del Wall Street Journal sobre un mensaje de cumpleaños que Trump le envió al delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Dicha historia derivó en una demanda presidencial.
mcc
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