Cúcuta.— La multitud celebraba el Día de San Juan Bautista en la localidad costera de Naiguatá a golpe de tambores, como siempre, entre sudor, bailes y alegría. Hasta que la tierra comenzó a temblar como si fuera parte de la misma coreografía. Los gritos sustituyeron a los cánticos mientras dos consecutivos volvían a cambiar la historia de un país lleno de enormes cicatrices.

Que la zona cero se haya situado en el estado costero de , colindante a Caracas, el mismo que fue sepultado en buena parte por un inmenso deslave de barro y rocas gigantescas en 1999, no es una simple casualidad geográfica por su cercanía con el epicentro en Morón, más al oeste. Hugo Chávez, recién llegado al poder, prometió una y otra vez que convertiría la zona siniestrada en un balneario al estilo de Cancún.

Nada de ello sucedió, se reconstruyó a fuerza de improvisación con el sello “made in revolución”. La nueva catástrofe llega cuando Venezuela ha sufrido durante 27 años un terremoto diario de baja intensidad.

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Los equipos de rescate trabajaban con lo que podían porque tanto Protección Civil como los bomberos han perdido equipos y materiales durante la gran crisis desatada a partir de 2013. Desde que en 2010 comenzaran los apagones y los primeros racionamientos, el sistema eléctrico no ha hecho más que debilitarse víctima de la mala gestión, la falta de recursos y la corrupción convertida en un vampiro insaciable.

Así lo reflejó la última encuesta de condiciones de vida, Encovi, uno de los mejores termómetros para medir la hecatombe que no cesa en el país. Los servicios básicos se han convertido en uno de los grandes quebraderos de los venezolanos, en especial la energía eléctrica: 39% sufre apagones de varias horas todos los días y 10% reporta que nunca ve este servicio.

Con el agua ocurre algo parecido: sólo 19% de los hogares disponen de un servicio diario y continuo. La situación ya era tan peliaguda antes de los terremotos que sólo 44% de los estudiantes acudían regularmente a clases.

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Con el sistema de salud ocurre algo parecido: es otra de las grandes víctimas del fracaso del chavismo. La Encuesta Nacional de Hospitales ha desvelado un año tras otro el deterioro del servicio médico público.

Apenas cuatro quirófanos por hospital estaban operativos en 2024, con sólo 12% de personal de emergencia disponible en los centros médicos. Más de 90% de esos hospitales derivaba a los pacientes la compra de insumos porque el desabastecimiento de insumos básicos estaba en 74%.

Según la organización Provea, el déficit en anestesia local estaba en 51% y de oxígeno, en 85%.

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“Las cifras que comenzaremos a conocer (...) serán terribles. Hay que tener eso claro, como también que Venezuela no está preparada para afrontar un desastre natural de esta magnitud, porque la tiranía chavista acabó con todo. Una vez más, dependemos de nosotros mismos. Nos toca crear redes de apoyo, información y solidaridad”, constató el politólogo Walter Molina Galdi. *El Grupo de Diarios América (GDA), al cual pertenece , es una red de medios líderes fundada en 1991, que promueve los valores democráticos, la prensa independiente y la libertad de expresión en América Latina a través del periodismo de calidad para nuestras audiencias.

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