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Barcelona.— A un año del referéndum de autodeterminación ilegal, el movimiento independentista catalán conmemoró ayer su aniversario en una jornada marcada por los cortes de carretera y líneas ferroviarias por parte de los más radicales.
Unas 180 mil personas, según la policía municipal, participaron en la marcha convocada por asociaciones que reclaman la instauración de la república prometida.
Por la noche, cientos de manifestantes derribaron las barreras que protegían la entrada del Parlamento regional, por lo que la Policía intervino, mientras algunos militantes radicales les lanzaban piedras y trataban de montar barricadas con cubos de basura, antes de que la situación volviera a la calma.
A la marcha también asistió el presidente regional Quim Torra, quien fue fuertemente abucheado. En las protestas de los Comités de Defensa de la República (CDR) también se escucharon protestas contra el presidente regional.
“Recuerdo el 1 de octubre con pena, dolor y orgullo por lo que conseguimos, pero también desilusionada porque no han cumplido con lo que nos prometieron”, dijo Ana Sarabia, de 48 años.
Además de bloquear varias calles del centro de Barcelona, colapsando en ocasiones la circulación, estos grupos también cortaron durante dos horas la línea del tren de alta velocidad con Francia y varias autopistas. La división de los independentistas es entre quienes apuestan por continuar con la vía de ruptura unilateral y los partidarios del diálogo iniciado por el nuevo presidente Quim Torra con el gobierno español del socialista Pedro Sánchez.
Esto ocurre un año después de que un frente independentista unido impulsara el referéndum, bajo el gobierno regional de Carles Puigdemont, y luego, el 27 de octubre, el Parlamento regional proclamara una república que nunca se llegó a aplicar.
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