Los Ángeles. Elon Musk y Sam Altman, otrora socios en OpenAI, la matriz de ChatGPT, se presentaron el martes para los alegatos iniciales de un juicio que busca determinar si la empresa de inteligencia artificial (IA) traicionó su misión sin ánimo de lucro.
La batalla legal al otro lado de la bahía de San Francisco enfrenta a la persona más rica del mundo con una startup que apoyó en su momento y con la que ahora compite en el floreciente sector de la IA.
Musk acudió al tribunal federal de Oakland y se le vio pasando por los detectores de metal antes de los alegatos de apertura de un juicio que podría tener fuertes consecuencias para el futuro de la industria de la IA si el magnate de Tesla se impone.

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman -antes socio de Musk y ahora ampliamente considerado su némesis- también fue visto entrando en el edificio.
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La startup de inteligencia artificial, hoy dirigida por Altman, rivaliza en el mercado de la inteligencia artificial con el chatbot Grok de xAI, una de las empresas del multimillonario de origen sudafricano.
El lunes fueron seleccionados los nueve jurados para el proceso.
Los cofundadores de OpenAI, Altman y Greg Brockman, "están seguros de su postura y esperan que se conozcan los hechos", dijo su abogado, William Savitt.
Si bien la demanda de Musk es parte de una disputa entre él y Altman, pone de relieve si la IA debería servir para beneficiar a unos pocos privilegiados o al conjunto de la sociedad.
La denuncia detalla cómo Altman convenció a Musk de respaldar a OpenAI en 2015, actuando como cofundador de un laboratorio sin fines de lucro cuya tecnología "pertenecería al mundo". Musk inyectó millones de dólares en el proyecto y posteriormente se retiró.
OpenAI creó una filial comercial ante la necesidad de financiar cientos de miles de millones de dólares para fortalecer su tecnología con centros de datos. En la actualidad, OpenAI es un coloso comercial valorado en 852 mil millones de dólares.
Musk sostiene que fue engañado por Altman y Greg Brockman para financiar la fundación de OpenAI bajo la promesa de que la tecnología sería de código abierto y la entidad se mantendría sin ánimo de lucro.
La querella acusa a la tecnológica y a Microsoft de incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto, alegando que han traicionado su misión original para priorizar los beneficios económicos sobre el interés público.
El lunes, Musk publicó un mensaje en el que llamó al jefe de OpenAI "Scam Altman", un juego de palabras con su nombre y el término en inglés para fraude.
OpenAI, con sede en San Francisco, ha respondido que su ruptura con Musk se debió a la búsqueda de control absoluto por parte del magnate y no a su condición de organización sin fines de lucro.
"Su demanda no es más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a un competidor", dijo OpenAI sobre Musk en una publicación reciente en X.
La jueza decidirá hacia finales de mayo -guiada por las conclusiones del jurado asesor- si OpenAI rompió o no una promesa a Musk en su empeño por liderar la IA o si solo aprovechó de forma inteligente la tecnología para lograr el éxito.
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Musk exige que OpenAI sea forzada a volver a ser una organización sin ánimo de lucro, y busca la salida de los cofundadores Altman y Brockman.
Musk, que había inyectado 38 millones de dólares en los inicios de OpenAI y reclamaba hasta 134 mil millones en daños y perjuicios, renunció a cualquier beneficio personal y dijo que destinará cualquier eventual indemnización a la organización sin fines de lucro de OpenAI.
Musk, quien desmanteló el equipo de confianza y seguridad de Twitter después de comprar la plataforma que rebautizó como X, debe convencer al jurado y a la jueza Yvonne Gonzalez Rogers de que la empresa detrás de ChatGPT se construyó sobre una mentira.
La jueza se reservó el derecho de determinar por sí misma cualquier reparación, sin la intervención del jurado.
OpenAi fue lanzada en 2015 cuando Altman, Brockman, Musk y otros fundadores buscaban avances en la inteligencia artificial.
Musk aportó cerca de 45 millones de dólares pero en 2017 su relación con Altman, que ha sido el rostro de la tecnológica, se deterioró tras los supuestos atrasos de lograr sus objetivos. Un año después, el dueño de Tesla se retiró de la junta directiva y dejó de hacer aportaciones.
En 2019, OpenAI pasó de ser una compañía sin ánimo de lucro a una estructura de beneficio limitado.
mcc