El periodista y escritor británico-brasileño , reconocido por su cobertura de América Latina para The New York Times y por sus análisis sobre México, falleció el sábado en París a los 82 años.

Su esposa, la también periodista Marlise Simons, confirmó que Riding murió en un hospital de la capital francesa a causa de cáncer.

Nacido en Río de Janeiro en 1943, de padres británicos, Riding construyó una carrera internacional que lo convirtió en una de las voces más influyentes para interpretar los cambios políticos, sociales y culturales de ante audiencias de Europa y Estados Unidos.

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A lo largo de varias décadas como corresponsal, documentó conflictos armados, movimientos revolucionarios y procesos de democratización en países como Nicaragua, Perú, Colombia, El Salvador y Guatemala.

Una referencia para entender México

Riding alcanzó especial notoriedad por su libro Distant Neighbors: A Portrait of the Mexicans (1984), traducido al español como Vecinos distantes: un retrato de los mexicanos, una obra dedicada a examinar la sociedad mexicana, su sistema político, su economía y la compleja relación histórica con Estados Unidos.

Alan Riding y cubierta de su libro "Vecinos distantes: Un retrato de los mexicanos", publicado por Ariel en 2025. Fotos: Cortesía y Editorial Planeta
Alan Riding y cubierta de su libro "Vecinos distantes: Un retrato de los mexicanos", publicado por Ariel en 2025. Fotos: Cortesía y Editorial Planeta

En ese trabajo dejó algunas de sus observaciones más citadas sobre el país. Al reflexionar sobre la herencia indígena mexicana, escribió: “Proud of its Indian past, Mexico seems ashamed of its Indian present” (“Orgulloso de su pasado indígena, México parece avergonzado de su presente indígena”).

También sostuvo que “el México moderno que ha desenterrado sus raíces indígenas y elevado el indigenismo a símbolo de identidad nacional tiene poco espacio para los indígenas de hoy”.

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La obra mantuvo relevancia durante décadas y en 2025 fue publicada una edición actualizada con un nuevo epílogo.

Cobertura de conflictos y cambios políticos

Durante los años ochenta, Riding fue testigo de algunos de los acontecimientos más relevantes de América Latina. Sus despachos abordaron desde la insurgencia de Sendero Luminoso en Perú hasta el auge de los en Colombia, así como la revolución sandinista en Nicaragua y las guerras civiles centroamericanas.

En un ensayo publicado en 1983 en The New York Times Magazine, destacó el papel de los intelectuales en la región al afirmar que “ejercen una enorme influencia política en América Latina” y que son quienes otorgan legitimidad tanto a gobiernos como a movimientos revolucionarios.

Alan Riding entrevista a líderes rebeldes en El Salvador durante la década de 1980. Foto: @JorgeGCastaneda
Alan Riding entrevista a líderes rebeldes en El Salvador durante la década de 1980. Foto: @JorgeGCastaneda

Su trabajo le valió reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia, otorgado a periodistas distinguidos por su cobertura de las Américas.

De América Latina a la vida cultural europea

Tras desempeñarse como jefe de la oficina de The New York Times en Ciudad de México y posteriormente en Sudamérica, Riding fue enviado a París, donde dirigió la corresponsalía del diario entre 1989 y 1995.

Más tarde se convirtió en corresponsal cultural europeo del periódico, cubriendo temas relacionados con arquitectura, teatro, ballet y patrimonio cultural.

Además de su labor periodística, escribió libros sobre ópera, las obras de William Shakespeare y la vida cultural francesa durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial.

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Su investigación sobre ese periodo quedó plasmada en And the Show Went On: Cultural Life in Nazi-Occupied Paris (2010), donde exploró las tensiones entre colaboración y resistencia en la Francia ocupada.

"And the show went on: cultural life in nazi-occupied paris" y "Opera" son otras de sus dos grandes obras. Fotos: @amazon/Alan Riding
"And the show went on: cultural life in nazi-occupied paris" y "Opera" son otras de sus dos grandes obras. Fotos: @amazon/Alan Riding

En el prefacio de esa obra planteó interrogantes sobre la responsabilidad ética de artistas e intelectuales bajo regímenes autoritarios y concluyó que la vida durante la ocupación fue “un drama en constante evolución”, donde coexistieron la lealtad y la traición, el amor y la muerte.

Una carrera internacional

Antes de incorporarse a The New York Times en 1978, Riding trabajó para Reuters, Financial Times, The Economist y la BBC.

Aunque estudió Economía y llegó a obtener la certificación como abogado en Londres, abandonó la profesión jurídica para dedicarse al periodismo.

Deja a su esposa, Marlise Simons; su hijo, Alexander; tres nietos y su hermano Peter. Su legado permanece ligado a una obra periodística que ayudó a interpretar las complejidades de América Latina y Europa para generaciones de lectores.

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gs/bmc

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