Más Información

"No se va a aprobar Perfect Day"; Semarnat frena megaproyecto de Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo

Mundial 2026 enfrenta turbulencia en México; controladores aéreos advierten huelga por sobrecarga y pérdida salarial de hasta 30%

Los pasos de Andy López Beltrán en Morena; afiliaciones masivas y poca transparencia marcan su gestión

Activistas celebran freno de Semarnat a proyecto Perfect Day en Mahahual; "quedan muchas luchas que apoyar", dicen

Gobierno federal fortalece búsqueda de desaparecidos; activa nueva estrategia en coordinación con fiscalías estatales

Iglesia alerta riesgo de trata y explotación sexual durante el Mundial de Futbol; llama a denunciar delitos

Dos detenidos, tres con licencia, uno “en funciones” y cuatro sin rastro; ¿dónde están los políticos acusados por EU?

INAH cierra zona arqueológica de Chichén Itzá; artesanos, comerciantes y guías toman instalaciones y dan paso libre a turistas
En el verano de 2018, Zarifa Ghafari logró lo que ninguna mujer en Afganistán: se convirtió en la primera alcaldesa de la conservadora ciudad de Maidan Shar.
Nunca lo habría logrado durante el gobierno del Talibán (1996-2001), donde las mujeres prácticamente no tenían derechos. Pero ahora, la vida de Zarifa, quien se define como una “activista por los derechos humanos” en Twitter, está en peligro.
“Estoy sentada aquí, esperando que vengan. No hay nadie que me ayude a mí o a mi familia. Estoy sentada aquí con ellos y con mi esposo. Y vendrán por personas como yo y me matarán”, dijo al periódico británico I el domingo.
Pese a que su activismo data de hace años, en 2018 fue cuando obtuvo reconocimiento internacional al ser nombrada alcaldesa de Maidan Shar, la más joven. Aun sin el talibán en el poder, no fue fácil. Su mandato se retrasó nueve meses debido a que poderosos políticos se oponían.

“Mi amor por mi patria no cambia. No importa quién esté aquí, no importa cuan difícil sea”, tuiteó apenas el 14 de agosto, último día en que posteó algo en la red social.
Pese a sufrir tres intentos de asesinato; pese a que su padre, el general Abdul Wasi Ghafari fue asesinado en noviembre pasado, ella se ha mantenido firme.
Hace apenas tres semanas, la activista y empresaria, considerada por la BBC una de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes en 2019, aún se mostraba optimista. “Los jóvenes están conscientes de lo que está pasando. Tienen medios sociales. Se comunican. Creo que seguirán peleando por el progreso y nuestros derechos. Creo que hay un futuro para este país”, dijo a I.
Pero el domingo, estaba devastada. Y huir no parecía una opción factible. “No puedo dejar a mi familia y, de todos modos, ¿a dónde iría?”, dijo.
Cuando Ghafari se volvió más reconocida, y ante el avance talibán, se le dio un trabajo más seguro en el Ministerio de Defensa de Kabul, donde tenía la responsabilidad de ver por el bienestar de soldados y civiles heridos en los ataques terroristas.
Pero ahora, Ghafari está a su suerte, como decenas de miles de mujeres. “Tomo su dolor [de los afganos] por sentado y estoy lista para quedarme aquí hasta el último momento de mi vida, por la prosperidad de esta hermosa tierra”, tuiteó el sábado.
“Ningún extraño arrebatará de mi corazón este amor por ustedes”, añadió.
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]















