Si el gobierno de Claudia Sheinbaum quiere enviar una señal de cooperación a Estados Unidos en el caso de Sinaloa, el senador Enrique Inzunza se perfila como el primer sacrificado. No porque la acusación en su contra sea necesariamente más grave que la del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, sino porque políticamente cuesta menos y procesalmente vale más.
En los círculos seguridad donde se sigue el caso, la lectura es que EU iría primero por quien pueda validar testimonios y acercar a los fiscales estadounidenses al objetivo de mayor peso.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos colocó en el mismo expediente al gobernador con licencia de Sinaloa, al senador morenista y a otros funcionarios y exfuncionarios del estado acusados de haber formado parte de una red de protección al Cártel de Sinaloa, particularmente a Los Chapitos. La acusación sostiene que hubo reuniones con líderes criminales antes de la elección de 2021, apoyo del grupo para garantizar el triunfo electoral de Morena, intimidación a opositores, robo de urnas, secuestros y posterior control sobre corporaciones de seguridad y áreas clave del gobierno estatal.
El expediente está depositado en la temida Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, donde se han llevado algunos de los casos más emblemáticos de funcionarios y políticos, como el del exsecretario de Seguridad de México, Genaro García Luna.
Rubén Rocha sigue siendo una figura demasiado costosa para Morena. Aunque ya no esté formalmente en funciones, conserva peso político y valor simbólico dentro del oficialismo. Facilitar o permitir una acción contra un exgobernador emanado del partido gobernante, acusado de presuntos vínculos con el narcotráfico, detonaría una crisis política inmediata y obligaría a Sheinbaum a enfrentar una crisis inexorable.
Enrique Inzunza se ha negado a renunciar a su fuero como senador, pese a las solicitudes de Palacio Nacional. Su peso dentro de toda la investigación del Departamento de Justicia estadounidense es real. Fue secretario general de Gobierno, operador político de Rocha y uno de sus hombres de mayor confianza. Aparece en las investigaciones como participante directo en la estructura que habría facilitado acuerdos con el grupo criminal Los Chapitos.
Eso explicaría también algunos movimientos recientes. Mientras crecían versiones sobre una posible entrega o detención en San Diego, California, Inzunza publicó mensajes en redes sociales desde Badiraguato, en un aparente intento de enviar la señal de que sigue en Sinaloa y no negocia una salida con autoridades estadounidenses.
Pero el reloj puede acelerarse rápidamente. Dos exfuncionarios del círculo cercano de Rocha ya están bajo control de autoridades estadounidenses. Sus testimonios llevarán ineludiblemente hacia Inzunza, antes que Rocha Moya, quien tampoco saldrá bien librado de las acusaciones, pero su arresto podría demorar más tiempo.
El viernes pasado, Sheinbaum sostuvo una llamada con Donald Trump en el contexto de una relación bilateral cada vez más presionada por seguridad, narcotráfico, comercio y migración. Tras la comunicación se anunció la visita de dos funcionarios de alto nivel a México en los próximos días.
Se trata del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, quien realizará una visita oficial de dos días orientada a coordinar esfuerzos y fortalecer la colaboración bilateral en materia de seguridad. Posteriormente, se espera la llegada de Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas.
La visita de enviados del gobierno de Trump confirma esa presión. El otro frente abierto es el TMEC. Aunque Marcelo Ebrard ya anticipó que la revisión del acuerdo no concluirá en julio, eso no significa que el frente comercial esté desconectado del resto de la relación. Trump ha operado históricamente bajo una lógica transaccional. Si México quiere tener certidumbre comercial y mejores condiciones en la negociación del tratado, Estados Unidos exigirá resultados en seguridad. Por eso Inzunza luce como el favorito a ser entregado como ofrenda a EU.
Posdata 1
La visita del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, a México el próximo 27 de mayo —precedida de los funcionarios encargados de seguridad— es precisamente un mensaje de que todos los temas relevantes para Donald Trump van a estar en juego en la revisión T-MEC.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, admitió hace unos días que la negociación va para largo y que podría derivar en revisiones anuales, una señal de que el tratado sufrirá cambios profundos y, más aún, será un instrumento de presión permanente.
Greer es el principal negociador comercial de Trump y uno de los operadores de la agenda proteccionista de la Casa Blanca. Su llegada se da mientras Estados Unidos endurece su postura en temas como reglas de origen, industria automotriz y contenido estratégico, con varios frentes de disputa.
Para el gobierno de Claudia Sheinbaum, el desafío es doble. Por un lado, evitar que la incertidumbre comercial golpee aún más la inversión y el crecimiento. Y por el otro, administrar una negociación que incluye los temas de seguridad y migración. Que Greer venga personalmente a reunirse con funcionarios mexicanos anticipa semanas intensas también en materia comercial.
Posdata 2
Por cierto que la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, ya ha ido descartando perfiles con antecedentes, incluido el propio Enrique Inzunza, quien hasta hace apenas unas semanas se aprestaba a ser candidato en 2027 para la sucesión de Rubén Rocha Moya en Sinaloa. El mensaje surge en medio de la presión política y judicial que rodea al oficialismo. La exclusión anticipada del senador revela que Morena comenzó a recalibrar sus apuestas para las elecciones intermedias.
En la misma lista apareció Jorge “El Travieso” Arce, el exboxeador que buscaba competir por una alcaldía en Sonora, así como otros aspirantes cuestionados, en un mensaje con el que la dirigencia morenista intenta fijar públicamente un criterio de selección basado en perfiles “intachables”.
Sin embargo, hay muchos más que están en el supuesto de perfiles con “malos antecedentes”, algunos de ellos muy cercanos a la exsecretaria del Bienestar y actual presidenta de Morena. Como se ha dicho en este espacio, el visto bueno final muy probablemente venga del gabinete de Seguridad que encabeza Omar García Harfuch.
Posdata 3
Elon Musk arrancó la semana con un revés en uno de los frentes que más le obsesionan: la inteligencia artificial. La derrota judicial frente a OpenAI fortalece a Sam Altman en la carrera por dominar el negocio de la IA.
Sin embargo, esta semana también se habla de SpaceX, la compañía de Musk que alista la presentación de su prospecto para salir a bolsa, en lo que podría convertirse en el mayor debut bursátil de la historia.
SpaceX podría levantar hasta 75 mil millones de dólares, con una valuación cercana a 1.75 billones de dólares, una cifra que la colocaría por encima del debut histórico de Saudi Aramco y la convertiría en una de las empresas tecnológicas más valiosas del planeta desde el primer día de cotización.
El verdadero activo es Starlink, la red satelital que Musk ha convertido en negocio global de telecomunicaciones, infraestructura estratégica e incluso una herramienta geopolítica en conflictos internacionales. Wall Street no estaría comprando únicamente la exploración espacial, sino conectividad, defensa y poder tecnológico.
@MarioMal
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

