Un grupo de legisladores demócratas y activistas visitó este miércoles un centro de detención ubicado en Dilley, Texas, donde el gobierno de Donald Trump mantiene privadas de su libertad a cientos de familias migrantes.
La visita de los congresistas, entre ellos la senadora Jasmine Crockett y el representante Joaquín Castro, tiene como objetivo revisar de primera mano las condiciones del centro, al igual que reunirse con Liam Conejo Ramos y su padre, Adrián Conejo Arias, una familia de migrantes ecuatorianos que fue detenida en Minneapolis esta semana y trasladada a Texas, pese a tener una solicitud de asilo pendiente.
Una imagen de la detención de Conejo, de cinco años, que fue hecha pública por el distrito escolar, provocó una ola de indignación a nivel nacional y se convirtió en uno de los símbolos del criticado operativo del Gobierno de Donald Trump en Minesota, que deja ya cientos de migrantes arrestados -incluidos al menos 100 refugiados- y dos ciudadanos estadounidenses abaleados a manos de las autoridades.

El centro de detención de Dilley, que fue clausurado en 2024 y luego reabierto por la nueva Administración a principios de año, está en el centro del ojo público después de más de dos docenas de migrantes recluidos en el edificio decidieron protestar este pasado fin de semana para denunciar las condiciones a las que están sometidos.
Los migrantes, incluidos menores de edad salieron al patio del centro de detención y gritaron consignas como "Libertad", según relató a EFE Eric Lee, un abogado de inmigración que fue expulsado del centro el pasado sábado debido a la protesta.
Lee representa a una familia de migrantes de origen egipcio que está recluida en Dilley desde hace más de ocho meses. Alrededor del 80% de los más de mil 900 personas que están detenidas actualmente en Dilley apoyaron la protesta, que fue motivada por la situación en Minnesota y el tratamiento que está recibiendo Conejo y su padre, según indicó Lee que le relataron sus clientes.
Las condiciones en el centro, indicó el abogado, son terribles: "El agua está en mal estado y muchas veces no se puede beber. La comida tiene insectos, tierra y otros restos que la hacen incomible. Los niños no reciben educación; apenas tienen una hora al día, que en realidad funciona más como una guardería. Los guardias los tratan de manera muy dura, los humillan".
"Es verdaderamente una cárcel, no es un centro de detención civil", agregó Lee.
Tras la protesta del sábado, los migrantes que participaron están recibiendo represalias por parte de los agentes que manejan el centro, según relató el congresista Joaquín Castro en un video publicado hoy en redes sociales.
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"A las personas que protestaron se les dijo que, si continuaban con la protesta, las madres serían esposadas frente a sus hijos. Están utilizando este tipo de castigos para avergonzar a la gente delante de sus niños", relató Castro.
El legislador señaló que el niño estaba dormido durante su visita, y que su padre, Adrián, les dijo que el pequeño pasa mucho tiempo dormido y está deprimido y triste. Castro exigió su liberación. "La triste tragedia es que Liam es emblemático de la inhumanidad de nuestro sistema de detención y de las operaciones del ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas)”.
Decenas de manifestantes contra el ICE se reunieron en Dilley a primera hora del día para unirse a Castro y exigir la liberación de Liam y su padre.
La manifestación comenzó de forma pacífica, pero se tornó caótica cuando la policía estatal de Texas lanzó gases irritantes contra los manifestantes a medida que estos se acercaban a las instalaciones. El contingente policial llegó en un autobús escolar y gritó instrucciones para que la multitud retrocediera. Algunos de los agentes lanzaron bolas de pimienta, dispersando a la multitud.
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