La enorme tristeza de perder a 36 familiares

Un bombero descansa entre cenizas volcánicas, en El Rodeo (RODRIGO ABD. AP)
06/06/2018
05:28
AP
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Escuintla, Guatemala.— Lilian Hernández dice que ya no quiere vivir: 36 miembros de su familia desaparecieron y teme que estén sepultados tras la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala.

Familias enteras que vivían en comunidades a su alrededor desaparecieron tras la violenta erupción del domingo, por lo que se anticipa que el saldo final de fallecidos sería mucho mayor a los 75 que reconoce el Instituto Nacional de Ciencias Forenses. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) cifró en 192 los desaparecidos.

Lo que una vez fue una serie de cañones, colinas y campos verdes se transformó en algo más parecido a una playa color beige con rocas y escombros que dejó una avalancha de material ardiente y nubes tóxicas que descendieron del volcán. Dos días después de la erupción, el terreno seguía tan caliente que era imposible para los rescatistas buscar más cuerpos, las autoridades han perdido la esperanza de hallar sobrevivientes.

Ayer por la tarde se produjo una explosión en el volcán y una nueva columna de humo subió desde la montaña. El organismo de desastres de Guatemala dijo que el material volcánico estaba descendiendo por su lado sur, lo que provocó una orden de evacuación para siete comunidades y el cierre de una carretera nacional. Rescatistas, policías y periodistas se apresuraron a abandonar el área cuando una sirena resonó y en altavoces se ordenó: “¡Evacúe!”.

La nueva orden desencadenó pánico. Se podía ver a docenas de personas desplazándose por los caminos llevando niños o algunas pertenencias junto al tránsito paralizado en Escuintla, al sur del volcán.

Lilian hace un esfuerzo para impedir que las lágrimas ahoguen su voz. No deja de llorar mientras nombra a cada uno de sus tíos, tías, primos, la niña de nueve años. Van poco más de 20 nombres, y se detiene. Ya no puede más, no recuerda, el llanto no la deja pensar, sólo dice que son 36 y todos vivían en San Miguel Los Lotes, la aldea que quedó sepultada tras la erupción.

Desde la erupción Lilian ha pasado las noches en una iglesia mormona de la comunidad cercana de Escuintla y en el día va a la morgue a la espera de alguna noticia.

Hasta ahora, sólo han localizado e identificado a un primo, César Gudiel Escalante, de 28 años. Su cuerpo fue localizado en una calle, petrificado como una estatua.

Mientras, los sobrevivientes de Los Lotes y El Rodeo, las comunidades más afectadas, buscan si quedó algo qué rescatar y empiezan a enterrar a sus muertos.

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