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"Nuestro padre fue un líder servicial, no solo para nuestra familia, sino también para los oprimidos, los que no tienen voz y los marginados de todo el mundo", escribió la familia de Jesse Louis Jackson en un comunicado en Instagram en el que informó de su deceso.
Y es que Jesse Jackson fue muchas cosas: reverendo (era ministro bautista), activista, orador apasionado y un impulsor de los derechos de los afroestadounidenses que transformó al Partido Demócrata y abrió las puertas de las más altas esferas de la política a los suyos.
Jakcson, quien murió a los 84 años y padecía Parkinson, se describía como un "pionero". Pero fue mucho más que eso: fue el afroamericano más influyente de Estados Unidos en el último tercio del siglo XX.
No logró ser presidente, pese a que lo intentó dos veces (en 1984 y en 1988, aunque no logró la nominación del partido), pero le abrió camino a los suyos para que lo fueran. Y cuando Barack Obama ganó las elecciones de 2008, Jackson no contuvo las lágrimas.
“Lloré porque pensé en quienes lo hicieron posible y que no estaban allí. Personas que pagaron un precio muy alto: Ralph Abernathy, el Dr. King, Medgar Evers, Fannie Lou Hamer… quienes participaron en el movimiento en el sur”, explicó después el reverendo.
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Fue el eterno luchador. Quizá por eso su frase más famosa es: "Tengo la capacidad y la voluntad de luchar".
La figura que lo marcó fue Martin Luther King, con quien participó, en 1965, en la marcha de Selma, Alabama, que impulsó el movimiento por los derechos civiles.
Nacido en Greenville, Carolina del Sur, en 1941, hijo de madre soltera, Jackson fue limpiabotas y camarero, mientras al mismo tiempo estudiaba. En 1964 se graduó en Sociología.
El asesinato de Luther King, en 1968, marcó para siempre a Jackson. Para bien y para mal.
Para algunos, Jackson quiso robar protagonismo. "Jesse quería ser Martin", dijo Ralph David Abernathy, el colaborador más cercano de King, al diario The New York Times.
La tensión alcanzó tal punto que Jackson fue expulsado de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur (SCLC), la organización fundada por Martin, en 1971.
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Sin embargo, ese mismo año, Jackson fundó la coalición multirracial Operation PUSH, que más tarde se convertiría en Rainbow PUSH. El objetivo: proteger y expandir las oportunidades de las minorías y los pobres. Cabían allí afroestadounidenses, latinos, estadounidenses de origen asiático, nativos americanos, personas LGBTQ+...
"Nuestra bandera es roja, blanca y azul, pero nuestra nación es un arcoíris: roja, amarilla, marrón, negra y blanca; y todos somos valiosos a los ojos de Dios”, dijo Jackson, orador nato.
Decidido a impulsar a las minorías, se lanzó dos veces como aspirante presidencial del Partido Demócrata. Y lo hizo apoyando causas como los derechos de los homosexuales.
En 1990 ganó un escaño por el Distrito de Columbia, cargo en el que permaneció desde 1991 a 1997.

Autor de frases como "soy alguien" y "mantengan viva la esperanza" (que dijo en la convención demócrata de 1988), Jackson no se rindió a pesar de no haber ganado. Y cuando Barack Obama lanzó su candidatura, Jackson estuvo a su lado y lo apoyó.
“No, no me duele”, le respondió a un columnista de The Guardian que le preguntó si no le dolía que Obama hubiera triunfado (en las elecciones de 2008) donde él no. “Fui un pionero, un precursor. Tuve que lidiar con la duda, el cinismo y los temores sobre la candidatura de una persona negra. Había académicos negros escribiendo artículos sobre por qué estaba perdiendo el tiempo. Incluso otros negros decían que un negro no podía ganar”, explicó Jackson.
El reverendo Jackson no sólo fue un impulsor de los derechos civiles en Estados Unidos. También fue una voz contra el apartheid en Sudáfrica y a favor de un Estado para los palestinos. Negoció la liberación de soldados y civiles estadounidenses en Siria, Irak, Yugoslavia.
En los últimos años, padeció diversos problemas de salud, incluyendo una hospitalización por Covid, durante la pandemia.
En 2017 reveló que padecía Parkinson y en 2023 dejó oficialmente la organización Rainbow PUSH Coalition.
En diciembre del 2025, estuvo internado en Northwestern Memorial Hospital de Chicago por una parálisis supranuclear progresiva (PSP), un trastorno neurológico poco frecuente.
Un año antes, el Partido Demócrata le rindió homenaje durante la convención en la que Kamala Harris se convertiría en la primera mujer afroestadounidense en ser candidata presidencial.
A Jackson le sobreviven su esposa, Jacqueline, y sus cinco hijos: Santita, Jesse Jr., Jonathan, Yusef y Jacqueline. También tiene una sexta hija, Ashley, de una relación extramatrimonial revelada en 2001.
"Lo compartimos con el mundo y, a cambio, el mundo se convirtió en parte de nuestra familia extendida. Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores que él guió", señaló la familia en el comunicado.
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