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La policía de París disparó gases lacrimógenos contra manifestantes el jueves a la vez que la Torre Eiffel cerró, los trenes de alta velocidad de Francia pararon y decenas de miles de personas marcharon en todo el país durante una huelga contra el plan del gobierno para reformar el sistema de jubilación.
Al menos 87 manifestantes fueron arrestados en la capital francesa por la noche, mientras las manifestaciones menguaban.
Los gremios lanzaron la huelga nacional por tiempo indefinido contra la reforma central del presidente Emmanuel Macron. Es el mayor desafío que enfrenta el líder centrista desde hace un año, cuando surgió el movimiento de los chalecos amarillos en contra de la desigualdad económica.

Los adversarios de la reforma temen que los cambios sobre cómo y cuando podrán retirarse los trabajadores ponen en peligro el estilo de vida francés que se ha logrado con tanto esfuerzo. Macron estuvo “calmado y decidido” para llevarlo a cabo, de acuerdo con un alto funcionario presidencial.
Pequeños grupos de activistas enmascarados rompieron escaparates de tiendas, prendieron fuego a llantas y lanzaron artículos en llamas en el área de la marcha en París que aparte de eso fue pacífica. Los manifestantes también lanzaron petardos a policías antimotines.

El Museo del Louvre advirtió sobre las alteraciones causadas por las huelgas, y los trenes subterráneos en todo París cerraron sus entradas. Muchos turistas, incluyendo el secretario de Energía de Estados Unidos, cancelaron sus planes para viajar a una de las más grandes atracciones turísticas del mundo.
Cuando llegaron a las estaciones de trenes históricos, los turistas vieron que estaban vacías. Uno de más o menos nueve trenes TGV de alta velocidad fueron cancelados. En el Aeropuerto Orly de París había carteles que decían “cancelado”, y las autoridades dijeron que el 20% de los vuelos estaba varado.

Algunos viajeros mostraron su apoyo a los trabajadores en huelga , pero otros se quejaron por verse inmersos en una lucha que les era ajena.
"Llegué al aeropuerto esta mañana y no tenía ni idea de la huelga . Estuve esperando dos horas en el aeropuerto a que llegara un tren, pero no llegó”, señaló Ian Crossen, un turista de Nueva York. "Me siento un poco frustrado. Y he gastado mucho dinero. Aparentemente, gasté más dinero del necesario”.

Vladimir Madeira, un chileno que había viajado a París de vacaciones, calificó la huelga como “una pesadilla”. Desconocía la existencia de la protesta hasta su arribo a la cuidad, y los problemas en el transporte frustraron su plan de viajar directamente a Zúrich el jueves.
lsm
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