Beirut no se va a reconstruir si no es con ayuda externa, dice mexicano en Líbano

En entrevista con EL UNIVERSAL, Ruén Roguez, un músico mexicano, cuenta cómo vivió junto a su equipo la explosión en la costa de Beirut; "se escuchó como pirotecnia, como una bomba, súper fuerte, como si fuera un terremoto”

Ruén Roguez
Foto: Cortesía
Mundo 05/08/2020 15:22 Guadalupe Galván Actualizada 16:38
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El mexicano Ruén Roguez, mejor conocido como Ruensito, vive en Beirut, la capital libanesa, hace poco más de un año. Hoy, afirma, su corazón está  “roto”. Las explosiones que el martes sacudieron la ciudad dejaron a su paso una ola de destrucción. “Se necesita dinero” y la ayuda urge, afirma.

En entrevista telefónica con EL UNIVERSAL, Ruén cuenta que él viajó por primera vez a Beirut para hacer una práctica, que duró tres meses. Y decidió que es donde quería vivir.

Ruén es cantante. Su familia vive en la Ciudad de México. Él lanzó su primer sencillo hace seis meses en Líbano y llegó al top latino en Medio Oriente. 

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El martes, él y su equipo –tiene una agencia de medios, imajin8- debían revisar material promocional para el lanzamiento del segundo sencillo del disco. 

Poco después de las 18:00 horas locales vino la primera explosión. “Se escuchó como pirotecnia. Mi equipo se levantó y salió a la terraza, y entonces se escuchó como una bomba, súper fuerte, como si fuera un terremoto”.

La oficina, pese a estar a 2 kilómetros del puerto, donde ocurrieron las dos explosiones, tuvo “destrucción total”, dice. De sus compañeros, algunos resultaron con heridas leves. 

Unos se escondieron en el baño, recuerda. Otros, junto a las paredes. Pensaron que sólo era el principio. Que vendrían más explosiones.

Ruén intentó calmarlos a todos y les pidió llamar a sus familias. 

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Unas dos horas después, el mexicano regresó a casa. Y aunque desde la terraza había visto las consecuencias de la deflagración, recorrer las calles y ver los edificios destruidos le dio la verdadera dimensión de lo ocurrido. “Estuvo catastrófico. No tengo palabras”.

Se le corta un poco la voz y continúa: “Mi corazón está roto. Siento tristeza, mucha tristeza. Es como si la Condesa y la Roma en México estuvieran destruidas. Todo”.

La Embajada de México se comunicó con él poco después de las explosiones, para saber cómo estaba y ofrecerle apoyo. Le explicaron que había planes de evacuación, en caso necesario.

Un día después, vino el recuento de daños. “La gente está limpiando las calles, otra está haciendo voluntariado, llevando comida, ropa”. Se abrieron refugios para la gente que no tenía dónde dormir. Otros se refugiaron en las montañas.

Ruén decidió pasar de la conmoción a la acción. “Amo a este país, no sabes cómo me han recibido. Aquí me he sentido especial. Me da mucha tristeza pensar lo que esto va a causar. Lo que esto suma a lo que ya traía Líbano”.

La situación económica, explica, ya era muy difícil en la nación. Está seguro de una cosa: “Beirut no se va a reconstruir si no es por la ayuda externa. No tiene una forma de ingreso. Su mayor forma de ingreso son las remesas. No hay empleo.  Se necesita dinero”.

A través de la fundación JustGiving, está tratando de recaudar 5 millones de libras libanesas (146 millones 855 mil pesos mexicanos). Hasta el momento, han conseguido 3 millones 239 mil 202 (95 millones 138 mil 601 pesos mexicanos).

Ruén hace un llamado a la comunidad libanesa en México, a los mexicanos, a que ayuden un poquito. La ciudad, subraya, “está destruida”.

¿Qué pasó en Beirut?

El número de víctimas mortales y desaparecidos por la explosión que sacudió el martes Beirut se eleva ya a 135 y a más de 5 mil los heridos, veinticuatro horas después de la deflagración que tuvo lugar en el puerto de la ciudad mediterránea, informó hoy a Efe una fuente del Ministerio de Salud. 

La fuente, que pidió el anonimato, declaró que hay "135 entre muertos y desaparecidos" y que los heridos superan los 5 mil. 

Los investigadores iniciaron la remoción de los escombros en el puerto de Beirut el miércoles en busca de indicios sobre la causa de la explosión colosal que la víspera remeció la capital libanesa.

El gobierno ordenó la prisión domiciliaria de las autoridades del puerto entre conjeturas de que una de las causas pudo ser la negligencia.

La investigación trata de determinar por qué se almacenaron 2 mil 750 toneladas de nitrato de amonio, una sustancia altamente explosiva utilizada en la fabricación de fertilizantes, en un depósito durante seis años y por qué nadie hizo nada al respecto.

El miércoles empezaron a arribar vuelos internacionales con ayuda, mientras el gobierno trataba de afrontar las terribles secuelas de la explosión del martes en medio de la crisis económica y frente a una opinión pública que atribuye el desastre al desgobierno crónico y la corrupción de la élite dominante.

Con información de AP y EFE

agv

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