Un brote de ciclosporiasis, una infección gastrointestinal causada por un parásito transmitido por alimentos, que puede provocar "diarrea explosiva", afecta a decenas de estados de Estados Unidos, informaron autoridades sanitarias.
Michigan, en el norte, concentra uno de los principales focos del brote, con mil 562 casos reportados hasta el viernes, indicaron funcionarios estatales.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia de salud pública de Estados Unidos, informaron que, hasta el jueves, 31 estados registraban casos de esta infección, con decenas de hospitalizaciones pero sin víctimas mortales.

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Las autoridades no han identificado la fuente exacta de la contaminación, que suele originarse en productos frescos. La detección se complica porque los síntomas aparecen tras un periodo de incubación relativamente largo.
En brotes anteriores, alimentos como ensaladas envasadas, cilantro, albahaca, frambuesas, guisantes y cebollines han estado vinculados a ciclosporiasis.
Sin tratamiento, la enfermedad puede prolongarse más de un mes y, aunque rara vez pone en riesgo la vida, puede provocar deshidratación.
Las autoridades recomiendan lavar bien los productos frescos o cocinarlos, ya que temperaturas superiores a 70 grados Celsius (ºC) eliminan el parásito.
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El seguimiento del brote también se ve afectado por diferencias en los sistemas de notificación entre estados, ya que algunos reportan casos confirmados y probables juntos, y otros demoran la comunicación hasta cerrar investigaciones.
"Hasta ahora, este año, múltiples estados han reportado un aumento de casos en las últimas dos semanas en comparación con el mismo período de 2025", dijo el CDC, que contabiliza 843 casos confirmados y tiene conocimiento de otros mil 500 en análisis.
La ciclosporiasis es una enfermedad intestinal provocada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis.
Este organismo, que vive en el intestino humano, afecta a quienes consumen agua o alimentos contaminados con heces, siendo una patología que, aunque suele ser tratable, puede causar malestares estomacales persistentes durante semanas si no se atiende correctamente.
Es una afección causada por un microorganismo unicelular que se contrae al ingerir productos agrícolas crudos, agua contaminada o al nadar en piscinas y lagos.
Según los datos del CDC, el parásito requiere de una a dos semanas en el medioambiente para volverse infeccioso tras haber salido del cuerpo humano, lo que explica por qué la transmisión directa entre personas es improbable.
La doctora Rebecca Schein, especialista de la Universidad Estatal de Michigan, enfatizó que una vez ingeridos los huevos del parásito, estos penetran la pared intestinal, destruyendo células mientras se reproducen, lo que genera un cuadro clínico caracterizado por síntomas prolongados que pueden aparecer y desaparecer.
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El periodo de incubación dura cerca de una semana, con un rango de dos días a más de catorce. Los pacientes infectados experimentan cuadros específicos, los cuales la doctora Schein describió explicando que "son algo distintos a los que a veces se observan con la Salmonella o el E. coli".
La experta aclaró el malestar afirmando que "se trata sobre todo de diarrea muy líquida. Más de tres deposiciones al día, acompañadas de una sensación de hinchazón, plenitud y malestar", comparando la sensación con una pesadez estomacal constante.
El diagnóstico presenta dificultades porque los paneles de detección multiplex comunes no identifican este patógeno. Se requiere una prueba específica con tinción especial que revela la presencia de huevos bajo el microscopio.
El Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas ha advertido que, debido a la expulsión intermitente del parásito, podrían ser necesarias hasta tres muestras tomadas cada veinticuatro horas para confirmar la infección.
El tratamiento consiste en una combinación de antibióticos denominada trimetoprima-sulfametoxazol (Bactrim o Septra), cuya función es bloquear el uso de folato del parásito.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) sugiere mantener prácticas rigurosas de higiene: es fundamental lavar las manos con jabón durante veinte segundos antes de manipular alimentos, retirar las hojas externas de vegetales como lechugas, y frotar suavemente los productos bajo el chorro de agua corriente.
Además, es recomendable utilizar cepillos para vegetales en productos de consistencia firme, como pepinos o melones, y secarlos con un paño limpio para minimizar el riesgo bacteriano.
mcc