Entre montones de concreto, polvo y varillas retorcidas, el olfato de Togo, un pastor alemán de línea de trabajo de cinco años, se convirtió en una pieza clave para localizar a las víctimas del colapso de un inmueble ocurrido el pasado 9 de marzo en la colonia Tránsito, sobre Calzada San Antonio Abad, en la alcaldía Cuauhtémoc.
El canino forma parte de los binomios de rescate del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México y, aunque lleva apenas un año en operaciones, ya ha participado en seis intervenciones en estructuras colapsadas. En el derrumbe de San Antonio Abad 124, su participación resultó determinante para ubicar los cuerpos de tres trabajadores de la construcción que quedaron sepultados bajo los escombros.
De acuerdo con los bomberos, solo tres minutos le tomó a Togo marcar el punto donde se encontraban las víctimas. Aunque su entrenamiento está enfocado principalmente en la búsqueda de personas con vida, su instinto y preparación permitieron orientar a los rescatistas en medio de la compleja estructura derrumbada.

Durante una recreación del operativo realizada por el equipo de rescate, el pastor alemán volvió a mostrar cómo trabajó entre los restos del inmueble, desplazándose entre huecos y estructuras inestables hasta señalar el punto exacto donde debían iniciar las labores de remoción.
El director general del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, Juan Manuel Pérez Cova, destacó la importancia del trabajo realizado por el binomio conformado por Togo y su guía Donovan Millán, quienes, junto con otros dos elementos, integran la célula especializada en rescates en estructuras colapsadas.
Pérez Cova anunció que, ante los resultados obtenidos, buscarán conformar una segunda célula de binomio canino, con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta de la capital en este tipo de emergencias.
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“El trabajo de estos binomios representa un avance importante para la ciudad en materia de rescate”, explicó el funcionario, al recordar que el equipo cumplirá un año de operaciones en los próximos meses.
A pesar de su corta trayectoria operativa, Togo ya ha demostrado que su entrenamiento y disciplina pueden marcar la diferencia en escenarios de desastre. En el caso del derrumbe de San Antonio Abad, su olfato permitió guiar a los rescatistas hacia las víctimas, ofreciendo certeza a las labores de búsqueda en uno de los momentos más difíciles de la emergencia.
En medio de la tragedia, el silencioso trabajo del pastor alemán recordó que, detrás de cada operativo, también hay héroes de cuatro patas que ayudan a encontrar respuestas bajo los escombros.
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