Metrópoli

“Por necesidad soy mecánica... ¡y de las buenas!”

Al inicio la gente no me dejaba su auto: Guadalupe; a sus 52 años atiende su taller y estudia Derecho

El mayor orgullo de Guadalupe es que enseñó a sus hijas que una mujer tiene la capacidad para hacer todo lo que quiere y sueña. (FOTOS: JORGE ALVARADO. EL UNIVERSAL)
08/03/2019 |01:00Claudia González |
Redacción El Universal
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Toluca, Méx.— Los clientes del Servicio Carmona II hace 20 años desconfiaban del trabajo de Guadalupe Arzate Urbina, quien desde entonces se desempeña como mecánica eléctrica en el taller que pertenece a su esposo y se localiza en la ciudad de Toluca.

Recuerda que muchas veces decidieron llevarse su auto o esperar a su marido, pues le decían que “las mujeres no sirven para labores que son de los hombres”.

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Lleva dos décadas trabajando en el taller mecánico y considera que la mentalidad de la gente ha cambiado muy lento, pues muchas personas siguen creyendo que una mujer no puede desarrollar ese oficio, aunque también recibe a clientas a las que les hubiera gustado estudiar mecánica, pero sus padres no las dejaron porque consideran que se trata de un trabajo muy complejo para el que están “hechos los hombres”.

Guadalupe dice que aprendió por “necesidad”, su esposo viajaba mucho y ella decidió no perder la clientela que llegaba a su negocio, por eso se capacitó en el oficio para el cual “resultó que soy muy buena”.

“Aunque no me tenían confianza, los hombres sobre todo, poco a poco fui aprendiendo, incluso tomé un curso de Técnico Mecánico en una escuelita, pero más allá de eso fue la práctica y lo que me enseñó mi marido lo que me formó”, explica.

Tiene 52 años y considera que fue gracias a su perseverancia que se convirtió en una mujer con la fuerza suficiente para tolerar los desaires y críticas que recibió en un principio, porque hace 20 años eran pocas las mujeres dedicadas a esta actividad.

Comenta que en el taller permanecía acompañada de sus dos hijas y su hijo, con la finalidad de no descuidar sus dos prioridades: su familia y el negocio; además, se especializó para que, en lugar de quejas, recibiera más gente que la buscara específicamente a ella.

“Con el paso del tiempo ha sido más fácil, ahora incluso ya hasta me buscan porque saben que mi trabajo es de calidad, que doy buenos resultados. Antes no me tenían fe, preguntaban por mi marido y si él no se encontraba se rehusaban incluso a permitirme abrir el automóvil para darles un diagnóstico”, detalla.

Dice que para ella es un gran orgullo enseñar a sus hijas que una mujer tiene la capacidad para hacer todo lo que quiera y sueñe, porque si bien en principio se enfrentó a la complejidad de detalles como aflojar un tornillo, después se dio cuenta de que “más vale maña que fuerza” y ahora identifica con sólo escuchar el andar de un vehículo las fallas que tiene y sabe que es capaz de resolverlo.

“Muchas veces se piensa que hay oficios o profesiones exclusivas para las mujeres y otra para los hombres, pero eso no es verdad. Todos tenemos igual capacidad mental, seguramente varía la fuerza física, pero es cosa de desarrollar las habilidades y decidir emprender el camino, ser persistente y tenaz, hasta alcanzar las metas”, asegura Guadalupe.

Comenta que el respaldo de su familia la impulsó a continuar con esta actividad, especialmente de sus hijos y su marido, porque siempre la ayudaron a creer en sus cualidades y que podría mejorar cada día, sin importar los obstáculos que se presentaran.

“No siempre hay quienes respalden tanto a sus padres, en mi caso pude promover en mis hijas que no importa lo lejana que parezca la meta, hay que ignorar las voces en contra. A los padres de mujeres que aún las limitan en sus deseos, les pediría que observen en su entorno las múltiples opciones que hay para todos”, afirma.

Actualmente estudia la licenciatura de Derecho, una carrera que siempre quiso desarrollar pero nunca tuvo tiempo, pero ahora que sus dos hijas son universitarias y su hijo es Ingeniero Mecánico e incluso trabaja con ellos, por eso decidió inscribirse en el TEC Mexiquense y en abril próximo concluye la licenciatura.

“Todas como mujeres podemos hacer lo mismo que los hombres, no hay un impedimento; tenemos la capacidad y puedo decirles que no hay barreras, porque muchas veces la propia familia es quien coarta a sus hijas, esposas o hermanas. Ellos quisieran que sus hijos se dedicaran a otra cosa, pero les diría que dejen ser libres a todas las personas, sin importar su género”, enfatiza Guadalupe.

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