Naucalpan, Méx.- “Cuando comencé a pintar se me abrió el mundo. Empecé a imaginar y a observar”, expresó Zeltzin Enciso Reyes, pintora sorda de 26 años, que encontró en el arte una forma de expresar ideas y emociones, sin necesidad de palabras.

A través de lay con el apoyo de su intérprete Edna, Zeltzin relató que fue en el Centro de Atención Múltiple (CAM) 15, ubicado en la zona de Los Remedios, en , donde aprendió a pintar, tras reconocer que la escuela no siempre fue sencilla.

“Las matemáticas y el español eran muy difíciles, me borraban y corregían. Pero en la pintura empecé a imaginar, observar y pintar. Wow, se me abrió el mundo”, dijo.

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Fernanda Flores estudió la carrera en Diseño, Arte y Medios.Foto: Osmar Alvarado / EL UNIVERSAL
Fernanda Flores estudió la carrera en Diseño, Arte y Medios.Foto: Osmar Alvarado / EL UNIVERSAL

“Yo preguntaba cómo se hacía, pero también miraba mucho. Observaba a las personas y así fui aprendiendo”, detalló.

Hoy, esa misma pasión la comparte con otros. Zeltzin es maestra en el Centro LIBRE para Mujeres de Bulevares, donde imparte clases. “Me gusta enseñar. Quiero que las personas se sientan tranquilos y en paz, como yo cuando pinto”, externó.

El movimiento de mujeres del 8 de marzo no le es ajeno, aunque reconoce que aún hay un camino pendiente para que las mujeres con discapacidad se sientan incluidas. “Sí conozco el movimiento pero aún no me siento incluida”, declaró.

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En su opinión, la lucha por la equidad es un problema mundial y puede fortalecerse “si todas las mujeres se unen”.

Su historia también se cruza con la de Fernanda Flores, una fotógrafa sorda de 29 años que ha encontrado en la cámara una manera distinta de observar el mundo.

Ambas forman parte de la planilla laboral del DIF de Naucalpan que busca incluir a las personas con discapacidad en el mundo laboral.

“Me gusta mucho observar a las personas y fotografiarlas”, contó Fernanda.

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Ella estudió la carrera en Diseño, Arte y Medios, donde comenzó a desarrollar su interés por la fotografía. Con el tiempo, la cámara se convirtió en una extensión de su mirada.

“Me gustan los paisajes, las fiestas. Me gusta capturar esos momentos”, expuso. Para ella, fotografiar también implica una forma muy particular de comunicación.

A diferencia de los fotógrafos oyentes, que pueden dar indicaciones verbales durante una sesión, Fernanda debe apoyarse principalmente en los gestos y la observación.

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“Una persona oyente puede decir muévanse. Pero yo tengo que buscar los gestos”, explicó al comentar que el resultado final no cambia. “Ser fotógrafa es lo mismo entre personas sordas y oyentes”, asevera.

Fernanda también observa con atención el contexto social en el que viven las mujeres. Considera que el respaldo entre ellas es fundamental para generar cambios.

“Yo apoyo a las mujeres y las defiendo”, comentó.

Y aunque reconoce que todavía existen retos, cree que también puede formar parte de esa lucha.

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