Oficialmente estamos en primavera porque, desde hace algunas semanas, una onda de calor se encargó de extinguir los últimos efectos del invierno. Por eso, dejamos de lado los tintos corpulentos y apuntamos hacia caldos apropiados para el intenso calor que nos espera. Si bien las opciones son amplias y diversas, he decidido empezar con una de las expresiones más atractivas en cuanto a blancos y rosados se refiere: la DOCa Rioja.

Es cierto, esta denominación de origen calificada también es sinónimo de frutalidad, frescura, ligereza… ¡Olvide Crianza, Reserva y Grandes Reserva! Aquí la clave radica en los Garantía de Origen , vinos de primer o segundo año que conservan sus características sensoriales más primarias. La categoría reúne a blancos, rosados e, incluso, algunos tintos jóvenes; fermentados con marcada frutalidad, bien fresquitos y dotados de una inigualable capacidad para hacer frente a la temporada estival.

Del lado de los blancos, tomando en cuenta lo que nos llega a México, hay que mencionar los ensambles tradicionales de Viura, Malvasía, Garnacha Blanca y Maturana Blanca. También a las mezclas con variedades blancas internacionales, como Sauvignon Blanc, Verdejo y Chardonnay. Los monovarietales son casi nulos, a excepción de uno que otro Tempranillo Blanco.

“Carlos, ¿qué estilo tienen los blancos Garantía de Origen?” Es imposible generalizar; sin embargo, podemos apuntar a vinos con aromas florales/frutales, matices herbáceos, notables grados de acidez y destellos de amargor. Para muestra: El Coto Blanco , mezcla de Viura, Verdejo y Sauvignon Blanc, con intensas notas de frutos blancos y cítricos; Luis Cañas Blanco, de Viura y Malvasía, criado sobre lías por cuatro meses, repleto de fruta blanca madura, panadería y acentos de cedro; Nivei, ensamble de Tempranillo Blanco y Viura, totalmente floral, con recuerdos de durazno y cítricos.

Vayamos a los rosados, indispensables en las mesas de primavera y verano. En Rioja, se elaboran a partir de uvas tintas, Tempranillo, Garnacha, Graciano, Mazuelo y Maturana Tinta o con la mezcla de varietales tintos y blancos. Después de la cosecha, las uvas tintas se estrujan y maceran en frío por cortos periodos de tiempo, produciendo coloración y aromas en el mosto previo a su fermentación. ¿Estilos? Los rosados de cepas tintas suelen ser más estructurados y fragantes con frutos rojos silvestres. Los rosados de mezcla tienden a la sutileza en color, aroma y sabor. Ejemplos concretos: Izadi Larrosa , monovarietal de Garnacha, con intensos aromas de fruta blanca, cerezas y manzana; El Coto Rosado, elaborado con Tempranillo y Garnacha, bien potente, con claros matices de fresas confitadas; Muga Rosado, ensamble de Garnacha, Viura y Tempranillo, pálido y repleto de recuerdos de durazno, piña madura y maracuyá.

Vinos blancos y rosados para primavera
Vinos blancos y rosados para primavera

—Carlos Borboa es periodista gastronómico, sommelier certificado y juez internacional de vinos y destilados.

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