Más Información

Militares resguardan funeraria por velorio a “El Mencho”, reporta AFP; documenta llegada de coronas fúnebres

"Y fue por ti que escribí más de 100 canciones...": El concierto de Shakira en el Zócalo capturado en fotos

Shakira rompe récord de asistencia a un concierto masivo en el Zócalo de la CDMX; Brugada reporta 400 mil personas

Policía de élite de Chiapas con historial de denuncias y detenciones; esta es la fuerza especial que aparece en la narconómina del CJNG
Guadalajara.— El domingo intentaba ser normal, pero temprano irrumpió un pequeño caos y de nuevo, con el sonido de las balas, la inquietud empezó a permear en quienes habitan la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Cerca de las 07:40 horas, sujetos armados arrojaron ponchallantas en las inmediaciones de las avenidas López Mateos y Américas; dos carros particulares y un camión del transporte público resultaron dañados, los delincuentes obligaron a bajar al conductor de uno de los autos y luego dispararon contra el vehículo.
Ha pasado una semana desde que Nemesio Rubén Oseguera, señalado como el delincuente más buscado del mundo, fue abatido por fuerzas militares en Tapalpa.
En respuesta, sus huestes arremetieron contra la población en varios puntos de la ciudad de Guadalajara, dañando vehículos, incendiado comercios, provocando la muerte de una mujer embarazada, difundiendo miedo a través de información falsa y obligando a la mayoría de la población a encerrarse en sus casas.
Este domingo, el nuevo ataque exigió cautela, pero muchos decidieron seguir con su día y buscar de nuevo la normalidad... aunque ésta no se encuentre exenta de violencia en nuestro país: “Pues tenemos que trabajar, no hay de otra, y a cuidarnos porque dicen que aún no acaba”, señaló un trabajador de aseo municipal en el centro.
En este punto de la urbe la gente volvió a congregarse para acudir a misa en la Catedral, recorrer los andadores comerciales o circular por las calles del paseo ciclista dominical; la mayoría de los comercios, sobre todo los mercados, restaurantes y cafés, están abiertos y en espera de clientes; hace una semana el tiroteo y bloqueo que ocurrió en el cruce de la Calzada Independencia y la Avenida Juárez, en el primer cuadro de la ciudad, prácticamente hizo que todos escaparan en tropel de la zona.
Lee también Se cumple una semana del abatimiento de “El Mencho”; violencia, investigaciones y reacomodo en el CJNG
Desde el martes 24 de febrero, el gobierno de Jalisco desactivó el código rojo (una especie de estado de emergencia) buscando reactivar la economía, pues los datos del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco indicaban ya que tan sólo los ataques del domingo 22 de febrero generaron pérdidas por más 100 millones de pesos.
Se restablecieron todas las rutas de transporte, se ordenó volver a las actividades presenciales en todas las escuelas a partir del miércoles 25 de febrero y se pidió a los gobiernos locales no suspender ninguna actividad festiva, deportiva o cultural programada con anterioridad, pero la calma no llega por decreto: a las escuelas regresó sólo 50% de los alumnos, de acuerdo con datos de Secretaría de Educación de Jalisco; algunos comercios abrieron con horarios reducidos y en centros de educación superior, como la Universidad de Guadalajara o ITESO, se permitió llevar algunas clases virtuales, sobre todo en horas más cercanas a la noche.
Flores y velas
En el parque detrás de la parroquia de Nuestra Señora de la Altagracia, en Lomas de Zapopan, unos cuantos niños juegan acompañados de sus padres y hay personas paseando a sus perros. A pesar de eso, el silencio predomina antes de las 10:00 de la mañana del domingo, sólo el rumor de algunas conversaciones, el pasar de algún vehículo o el chirriar lejano de una tortillería compiten con el trino de las aves.

Junto a una de las jardineras, frente al kiosco y muy cerca de la caseta de policía, una caja de cartón protege el ramo de flores y las cuatro veladoras que vecinos colocaron para recordar que el 22 de febrero ahí ocurrió una tragedia: Angélica María Hernández Ramírez y el pequeño que llevaba en el vientre, Axel Oziel, murieron a causa de una bala perdida durante un enfrentamiento entre policías municipales de Zapopan y delincuentes que intentaban incendiar autos.
Hasta ahora ninguna autoridad la ha llamado por su nombre, es sólo “una ciudadana” que murió por culpa de los delincuentes, una “víctima colateral” que ahora le falta a su esposo, a su hijo de 10 años y a su hija de tres.
A unos 7 kilómetros de ahí, en el tianguis de Santa Teresita, uno de los más populares de la ciudad, hay pocos espacios vacíos; los comerciantes levantaron desde temprano sus puestos e intentan recuperar lo pedido la semana anterior, cuando tuvieron que irse mucho antes de lo acostumbrado.
“Yo me quedé con más de la mitad de la venta, lo bueno es que lo que me queda me sirve como fermento base y no le pierdo tanto”, dice una vendedora de tejuino mientras calcula que esta semana, aunque hay clientes, no alcanzará a vender como usualmente hace.
En el mercado, dos vendedoras de hierbas y verduras comentan el nuevo ataque de este domingo, a no más de dos kilómetros de ahí. Se enteraron por el Face: “Ya no han dicho de otra cosa, ¿verdad? Ojalá ya no pase nada”.
Mientras, la confirmación de la FGR sobre la entrega del cuerpo de El Mencho a sus familiares y la presencia de militares desde la tarde del sábado en torno a algunos panteones y casas funerarias han desatado versiones sobre los supuestos sitios en los que se vela al capo; primero fue en el cementerio Recinto de la Paz, en Zapopan, después en la colonia San Andrés, en el oriente de Guadalajara.
Los militares vigilando y revisando vehículos en esos sitios son reales; el velorio del capo, no confirmado; la información oficial sobre el despliegue, inexistente.

Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









