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Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Familias completas acudieron la tarde de este 31 de diciembre a surtirse de luces, “cuetes” y bengalas a los sitios de mayor venta de pirotecnia en la zona centro de Tamaulipas.
“Prácticamente andamos en las compras de pánico de cuetes”, dijo al corresponsal de EL UNIVERSAL Emilio Echartea, justo cuando recién compró 900 pesos de pirotécnica.
Un estacionamiento lleno, con decenas de clientes haciendo fila se observan en Pirotecnia Meade, un punto de venta que se ubica en la carretera Interejidal, a 3.5 de Ciudad Victoria.

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Tanto ha sido el auge de este comercio de pirotecnia, principalmente en los festejos decembrinos, que ya existen otros dos negocios, El Balcón del Capi y La Sirenita.
Incluso, al caer la tarde ya hay un poco de congestionamiento vial en dicha carretera. Todos van a lo mismo, a comprar “cebollitas”, “Palomitas”, “Luces de bengala”, entre los productos que más venta tienen.
En Meade los propietarios cuentan con el antecedente que desde comenzaron a vender en ese sitio, jamás han tenido ni un solo incidente.

Desde la entrada un letrero de advertencia recibe a los clientes: “Alto, límite de estacionamiento, prohibido fumar”.
A unos metros varios vendedores ambulantes ofrecen sus productos sacándole provecho a la alta presencia de clientes. Hay elotes, golosinas y frutas, mientras una bocina ambienta la tarde con música de corridos norteños y cumbias.
En el lugar son visibles los mensajes preventivos, “Peligro no venta a menores”, se lee en lo alto de una de las tres casetas.

También se observa la presencia de personal de seguridad y unos tambos con arena, todo forma parte de los requisitos legales para la venta de pirotecnia.
Aunque se observan niños, para ellos no está permitida la venta, son sus padres o familiares adultos quienes se forman y hacen las compras.
Como en el caso de Rodolfo Morales, “traje a mi nieto, ya es una tradición venir a comprar cuetes en fin de año; en nuestro caso llevamos puras luces, no llevamos palomitas ni nada que truene”, comentó.
Al preguntarle sobre las advertencias de grupos animalistas para no festejar con pirotecnia la noche del 31, el señor respondió: “Es muy respetable, para nosotros es una tradición para recibir en familia la llegada del año nuevo, y deseamos que nadie tenga ninguna desgracia que lamentar”.
aov
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