Tepalcatepec.- Familiares de tres habitantes de Tepalcatepec, Michoacán, detenidos desde el pasado 4 de mayo sin una orden judicial en su contra ni en flagrancia de cometer algún delito, presentaron y documentaron una serie de denuncias en contra de un grupo de fuerzas especiales (Murciélagos) del Ejército Mexicano, pues hasta la fecha no se sabe nada de los pobladores.
Tepalcatepec, ese municipio de la Tierra Caliente que hace 13 años fue el primer pueblo que se levantó en armas para acabar con el yugo criminal de los Caballeros Templarios y que en 2018 volvió a defenderse del embate del Cártel Jalisco Nueva Generación, hoy tiene que soportar un nuevo asedio.
Los familiares de las víctimas presentaron denuncias penales por desaparición forzada y privación ilegal de la libertad ante el Ministerio Público del fuero común; documentos a los que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

Yulissa Larios es esposa de Oliver Chávez Soto de 50 años, una de las víctimas, quien se dedica a la compra-venta de vehículos.
“El gobierno, el ejército se los llevó, sin ninguna orden de cateo, ni nada, ellos llegaron, los amagaron, eran dos camionetas de militares, que iban encapuchados y ellos se llevaron a mi esposo, se llevaron su camioneta. Él era una persona comerciante, en la fiscalía lo investigaron todo, él no tiene orden de aprehensión, está limpio en todo, queremos que el gobierno nos esclarezca su paradero porque fue el gobierno quien se lo llevó”.
Las altas temperaturas de hasta 42 grados centígrados en esa zona de la Tierra Caliente no impidieron que la joven acudiera con su suegra y su hijo de tan solo 10 años de edad, a presentar la denuncia.
No hay noticias de su esposo y la autoridad le toma una muestra de ADN al menor, como requisito para identificar un cuerpo en el peor de los casos de que lo encontraran muerto.
La denuncia, además de ser robustecida con testimonios de testigos, también es acompañada de una serie de videos de diferentes cámaras de seguridad que muestran la trazabilidad de los vehículos militares que custodiaban dos camionetas particulares, una de ellas propiedad de Oliver.
“Ellos llegaron, rompieron ventanas, sacaron los discos duros (de las cámaras de vigilancia) y en eso se fueron. Se llevaron toda la evidencia, pero pues gracias a Dios que muchos locales comerciales aquí tienen cámaras, registran las cámaras esos vehículos y la salida con la camioneta de mi esposo”, cuenta Yulissa.
Los videos proporcionados a este medio de comunicación confirman lo expuesto por la joven denunciante.
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A las 11:54 de la noche del 04 de mayo, las dos camionetas del Ejército circulaban solas, pero a las 00:30 horas del 05 de mayo, se les observó custodiando dos camionetas particulares, una de ellas, color azul, propiedad de Oliver.
Otro video del que no se precisa hora captó el momento en que las dos camionetas oficiales y las dos particulares salieron de la cabecera municipal.
La madre de Oliver suplica que su hijo sea regresado con vida lo más pronto posible, y lamenta que la población no pueda confiar en las autoridades que deberían protegerlos.
“Estamos a jueves. Ya nos deberían de haber avisado y no aparecen como detenidos; entonces decimos: ¿qué gobierno tenemos? exigimos que nos lo entreguen; exigimos que lo queremos ya de regreso y si es el Ejército, entonces humanamente, terrenalmente, ¿a quién vamos a acudir para pedir ayuda cuando tenemos un problema?, si es el mismo gobierno del que nos tenemos que cuidar… No se puede confiar en nadie, no podemos confiar en nadie ya”, dijo entre lágrimas, la señora Esmeralda.
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Pero el caso de los tres pobladores desaparecidos no es un hecho aislado de esa noche violenta, en ese municipio de actividad productiva ganadera y agrícola, localizado a 260 kilómetros de la capital michoacana.
Otro habitante y vecino de la calle Uruapan, en la colonia El Cerrito, relata una pesadilla ocurrida a escasos metros de donde se perdió el rastro de las víctimas.
Con visibles golpes, narra cómo cerca de 10 oficiales irrumpieron en su hogar para torturarlo, amenazarlo y despojarlo de lo poco que tenía: dinero en efectivo y títulos de propiedad.
“Ábrenos o te vamos a matar, bajé y les abriendo las puertas me aventaron al suelo, me empezaron a dar golpes por todo el cuerpo, golpes y golpes, y que on’taban las armas. Yo le dije: ¿cuáles armas? Yo no tengo armas. Se llevaron dos certificados de dos parcelas, se llevaron unos papeles de un Mustang y una Cadillac, se llevaron un guardadito, como mi señora vende ropa de Estados Unidos, compra dólares”.
Con las denuncias presentadas por la desaparición de Oliver Chávez, Cristóbal Ceja y otro hombre del que sus seres queridos prefieren reservar su identidad, las familias de Tepalcatepec exigen que las víctimas regresen vivas y que el uniforme militar no sirva de escudo para la impunidad.
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