El pasado 8 de abril, fue rescatado de la mina Santa Fe, en el municipio de El Rosario, Sinaloa, donde había permanecido 14 días atrapado.

Los trabajos para la localización del —que ocurrió el 7 de abril— y para que pudiera salir implicaron una labor delicada por parte del Batallón de Atención a Emergencias del Ejército.

Ese rescate fue coordinado por el coronel de zapadores del Estado Mayor, Manuel Adolfo Sánchez Olascoaga, comandante del Batallón de Atención a Emergencias del Ejército Mexicano.

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En entrevista con EL UNIVERSAL, el coronel explica que los elementos del Ejército cuidaron del minero Zapata Nájera en todo momento y ante cualquier comportamiento psicológico que pudiera presentar, porque el hombre estaba en shock. Enfatiza que se protegió a la víctima para que nadie más interfiriera hasta que se encontrara en condiciones salubres y fuera revisado.

“Durante todo el proceso que dura su extracción de la mina, tenemos que cuidarlo, precisamente por cualquier comportamiento psicológico que pudiera presentar, por ejemplo, pánico, histeria, porque estaba en shock...

“Entonces, procuramos que la mente no lo traicione y empiece a pasar algo, incluso se pueda dañar sin querer por algún tipo de cuestión de reacción. Por eso se procura calmarlos. No se les va interrogando… Se le proporcionaron los primeros auxilios”, explica.

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Remarca que durante los 14 días que el hombre estuvo atrapado en la mina hubo momentos en que el agua le llegó al cuello, a nada de quedar ahogado, y lo que él expresó fue que se encomendó a su fe; eso lo mantuvo vivo.

Indica que, al encontrarlo, el minero les dijo que él tenía fe y quería ver a su familia.

“Nosotros llegamos con Zapata Najera —quien fue localizado el 7 abril— y empezaron las labores de bombeo del agua de toda esa galería [un túnel excavado en el interior de la tierra], fue cuando comenzamos a bajar el nivel del agua… Al bajar el nivel del agua, se va reduciendo el espacio horizontal y nos va acercando a la galería donde él estaba”, expone.

“En el diálogo con los buzos fue empático, pero también tenía un nivel de shock y estaba en una situación traumática”, indica.

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El coronel precisa que, para sacarlo, los buzos le brindaron acompañamiento, “nadando, por decirlo así, con su chaleco salvavidas”. El minero finalmente pudo ser sacado de la mina el 8 de abril.

Refiere que después de este rescate, los equipos regresaron inmediatamente para continuar con la recuperación del cuerpo de Abraham Aguilera —otro de los cuatro mineros que quedaron atrapados desde el 25 de marzo, y quien fue encontrado sin vida—, e iniciar el proceso de cadena de custodia, “porque no es nada más sacarlo”.

“Cuando son víctimas lamentables se tiene que iniciar el procedimiento, se da vista a la fiscalía y a los forenses, porque ellos dan las líneas de cómo se debe de manejar”, expresa el comandante.

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En el caso de Alejandro Cástulo Colín, el primer minero rescatado con vida, el 30 de marzo, recuerda que fue encontrado en la madrugada y se le proporcionaron los primeros auxilios en el área de concentración de víctimas, en la ambulancia que está afuera de la mina, y fue trasladado vía aérea.

En la mina Santa Fe, en Sinaloa, siguen las labores para localizar al cuarto minero que continúa atrapado desde el 25 de marzo. Foto: Especial
En la mina Santa Fe, en Sinaloa, siguen las labores para localizar al cuarto minero que continúa atrapado desde el 25 de marzo. Foto: Especial

“Las condiciones de él eran estables, con buen ánimo cuando se le encuentra, salió por su propio pie, lo íbamos abrazando e iba caminando, se le pusieron unas botas, porque incluso estaba descalzo… Él no habló mucho”, recuerda Sánchez Olascoaga.

Una labor que sigue

El coronel Sánchez Olascoaga indica que este operativo ha sido también desgastante para los elementos que participan, pues han pasado fatiga, cansancio, desvelo, turnos de trabajo continuos día y noche, además de horas en la oscuridad dentro de la mina.

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“La inseguridad que en un momento dado se puede sentir, principalmente porque es un espacio oscuro, inestable y que acaba de pasar un accidente, y en el momento había derrumbes de las paredes de la cueva e implica que la zona no es tan segura como uno pensaría, obviamente el personal siente esos escenarios”, externa.

Refiere que hubo una coordinación interinstitucional que permitió desarrollar los procedimientos y seguir trabajando para atender este tipo de contingencias.

“Es obvio que las Fuerzas Armadas apoyamos en todo momento a la población… En el caso de las unidades especializadas, van a tener mayores complejidades que los cuerpos de emergencia civil, que son los primeros contactos, y en un momento dado quedan rebasados, es donde entramos para apoyarlos y sacarlos adelante. Atendemos las situaciones más complejas, obviamente, y necesitamos seguir trabajando en esto”, afirma.

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El equipo coordinado por el coronel Sánchez Olascoaga sigue sus labores, pues aún busca al cuarto minero atrapado y que no ha podido ser localizado. Se trata de Isidro Beltrán, quien se desempeñaba como supervisor de la mina.

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