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Ciudad Juárez.— Ser policía en Ciudad Juárez, Chihuahua, no sólo es jugarse la vida a diario en el combate al crimen, también constituye un desafío en la salud mental, ya que muchos de ellos enfrentan estrés, ansiedad y, en algunos casos, intento de suicidio.
A decir de ellos, atender no sólo casos relacionados con el narcotráfico o delitos como robos y homicidios les resulta estresante o riesgoso, pues también las situaciones de violencia familiar les generan un desgastante emocional y mental a la larga.
Es por ello que esta localidad se convirtió en pionera en el estado, y en el país, en atender la salud mental de los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) de manera obligatoria, para así reducir tanto los riesgos de suicidio entre los integrantes de la corporación, como los casos de estrés, depresión o ansiedad que llegan a presentar.
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Fue durante una sesión de Cabildo en abril de 2022 que los regidores del ayuntamiento aprobaron por unanimidad llevar a cabo modificaciones al reglamento del Sistema Municipal de Seguridad Pública del Municipio de Juárez, para que así los policías acudan a servicios de atención sicológica de manera obligatoria.
El día a día
Mayra Castro Salazar tiene dos años en la SSPM y asegura que en ocasiones el estrés que como policías llegan a tener no tiene que ver con una situación de alto riesgo, como un homicidio o alguna persecución policiaca, sino con escuchar o atender a diario casos de violencia familiar que se pudieron haber prevenido.
“Resulta estresante a veces atender folios y que (...) nosotros como mujeres, aunque seamos policías, vivimos también la violencia familiar. Al ser policía uno le da más importancia”, expresa la agente, quien actualmente está en oficinas dentro de la corporación.
Al ser policía municipal, acude a terapias grupales que se realizan dentro de la corporación para canalizar sus emociones y poder evitar el estrés o frustración que le puede pasar al atender casos de violencia familiar en la comunidad.
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En una situación similar esta Judith, quien lleva apenas seis meses en la corporación. Ella menciona en entrevista con EL UNIVERSAL cómo llegan a presentar casos de estrés por situaciones que no son de alto impacto, pero que se asemejan a cosas que ellos viven o ven como ciudadanos comunes en su casa.
“Lo poco que me ha tocado atender en lo que llevo aquí han sido temas fuertes, de violencia en la familia, temas donde hay niños involucrados. Son temas drásticos”, refiere Judith.
Una unidad única
Victoria Barraza, coordinadora de la Unidad Mixta de Defensa Legal y Atención Psicológica para Policías y sus Familias (UDAPP), explica a El Gran Diario de México que esta unidad se crea con la intención de atender la salud mental de los más de 3 mil elementos municipales en Ciudad Juárez, ya que a raíz de casos de suicidio los regidores del ayuntamiento determinaron que la atención mental sea obligatoria.
En las terapias se les dan a los agentes las herramientas necesarias para el manejo del estrés, ansiedad, depresión, suicidio y demás situaciones que puedan presentar.
Estas son obligatorias para todos, es decir, desde el titular de la SSPM, César Omar Muñoz Morales, hasta comandantes y los cadetes de la academia municipal.
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Victoria Barraza explica que en un principio existía una negativa por parte de los elementos, sobre todo hombres, de asistir a las terapias, ya que aseguraban que “ellos son policías y no están locos”, pero ahora se ha normalizado asistir a ellas, incluso muchos llegan a denunciar de manera anónima cuando un compañero está en riesgo de suicidio.
“Es un proyecto que ya se tenía desde 2017, pero no operaba como está funcionando en la actualidad. Se arrancó con tres sicólogos y tres abogados. En 2021 se volvió a retomar la iniciativa y se puso en ella todo el aparato de la secretaría, desde habitar un espacio, y poco a poco se comenzó a trabajar en ello”, detalla.
Explica que a inicios de 2022 ocurrió un hecho en el que una agente operativa de la corporación decidió terminar con la vida de su pareja sentimental, que también era integrante de la SSPM, después con la de su bebé de seis meses, y por último se quitó la vida.
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“Ese hecho causó mucho revuelo a nivel nacional e internacional, en el sentido de ¿qué está pasando con quienes nos cuidan. En qué condiciones se encuentran? Y ese fue el punto de partida para que el Cabildo entendiera cuál era la importancia de tener sus propios programas y planes serios, y un seguimiento continuo y permanente sobre todo”, añade.
Fue de ahí —dice— que se entendió que era obligación del ente público garantizar el bienestar de los elementos para que puedan ejercer una buena gestión en las calles con la ciudadanía.
“Todos los elementos de la corporación están obligados ahora a atender los planes y programas. Eso ayudó a bajar el estigma que se tiene asociado a las enfermedades mentales. Cada que atendemos a un elemento, ellos ya saben que es una logística de atención, que van a venir una o dos, o hasta tres veces al año. Está ya normalizado y eso facilita bastante la resistencia”.
Al comenzar este programa en la UDAPP, se inició con una evaluación sicológica a 100% de los policías para conocer su estado de salud y su condición sicoemocional. Lo que encontraron en esas evaluaciones fueron casos de estrés en los elementos policiacos debido a lo que se exponen en su día a día, desde el sufrimiento ajeno, la normalización de la violencia, los casos que ven y atienden, además de niveles de ansiedad y depresión. Con base en ello creció la plantilla laboral a 16 sicólogos y cinco abogados, y además se crearon protocolos para atender la salud mental, que son tres: de actuación, de reacción y de atención.
La titular de la UDAPP señala que también hubo y han atendido casos de policías que han intentado quitarse la vida, por lo que se crearon acciones para detectar a los agentes en riesgo; además, se formó una línea de atención de 24/7 que es utilizada por los mismos agentes para uso personal o para dar a conocer de manera anónima los elementos que están en esa situación de riesgo.
“Eso ha permitido tener esa conciencia entre ellos de que si detectan o notan alguna situación rara, ellos ya saben cuáles son las señales de alerta y qué tienen que hacer”.
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Además de estas acciones, cada mes se realizan eventos sicoeducativos de forma gradual, de acuerdo con los indicadores de salud mental.
Por ejemplo, durante la primera semana de marzo fue enfocado a mujeres, centrado en las cargas y roles de la mujer desde la perspectiva de la profesión.
Con esto, asegura que se ha tenido un cambio en los elementos en cuanto a salud mental, y no sólo de ellos, sino también de sus hijos y familias. Asimismo, han generado que los mismos policías se quiten por un momento “el caparazón” y se acerquen a buscar ayuda sicológica, no de manera obligatoria como fue de un inicio, sino ahora ya de forma voluntaria.
A la fecha, las terapias se dan dentro del turno de los agentes y han asistido los 3 mil elementos de la corporación, incluyendo los mandos y los directivos.
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