Cancún, Q. Roo. - Congresistas de Estados Unidos confirmaron la destrucción de la selva y la contaminación de ríos subterráneos provocados por la construcción y operación del megaproyecto Tren Maya en el Tramo 5, que va de Cancún a Tulum, en una visita reciente a la Riviera Maya.
La gira de trabajo, que abarcó encuentros posteriores con legisladores mexicanos en la Ciudad de México, incluyó reuniones aquí, con la gobernadora de Quintana Roo, “Mara” Lezama y, por separado, con organizaciones de la sociedad civil, en Playa del Carmen, quienes expusieron la problemática socioambiental que enfrenta la Península de Yucatán.
Karines Reyes, asambleísta por el 87 Distrito de Nueva York y su par por el Distrito 85 en la misma ciudad, Emerita Torres, ambas del Partido Demócrata, llegaron el pasado 28 de agosto y se adentraron a las cavernas del Sistema Aktun T’uyul, atravesadas por pilotes que sostienen al Tren Maya y que contaminan las aguas cristalinas del acuífero subterráneo.

“Es algo completamente increíble, porque yo creo que si tú nunca has visitado un río subterráneo, te crees que es algo dibujado, creado. Es más allá de lo que uno entiende que existe en el mundo. Entonces uno va y ve una agua tan limpia, tan cristalina, tan azul; la profundidad que existe en esas cuevas y según íbamos avanzando por la cueva empezamos a ver los cambios.
“¡Se me eriza la piel! Estábamos cruzando el río y miro hacia mi derecha y veo el primer… esa estructura de metal… un pilote que vimos en el recorrido; luego otros tres consecutivos. Tú ves donde perfora el techo de la cueva y se ve el impacto que tiene en el agua, que ya no está tan cristalina y tan limpia y no se puede imaginar cómo se sentía eso ahí cuando estaban rompiendo algo tan sagrado”, relató Emerita Torres a EL UNIVERSAL.
A su lado, Karines Reyes describió la experiencia como “una visita de contradicciones”, entre la belleza de la cueva y el Tren Maya, “y no sé, no tiene sentido hacer esto a una cueva; a un sistema ecológico tan importante, para todos, para el pueblo. No sé cómo justificar un tren así”.
El sentimiento que les dejó el recorrido –coincidieron– fue el de la relevancia de respetar el marco legal, de la realización de estudios que midan y prevean los impactos ambientales de obras y proyectos y de la aplicación del principio precautorio, para evitar afectaciones irreversibles.
“¡Esos estudios son tan importantes! Porque ahora vemos que hay un Tren, pero hay esos pilotes en medio de cuevas tan importantes y es irreversible ese trabajo. Entonces el cumplimiento de las leyes es tan importante, porque si no estos megaproyectos se van con impunidad”, dijo Karines, quien a la par reconoció que México “ha tenido el valor” de tener leyes ambientales “muy fuertes”.
“Nosotras estamos tratando de crear leyes que protejan el medio ambiente y tenemos mucho que aprender de las leyes que ustedes han podido lograr”, añadió.
El par de congresistas explicó que su visita a Quintana Roo atendió el interés por conocer los impactos ambientales en la región, toda vez que ambas están inmersas en asuntos vinculados con la crisis climática como eje de su trabajo legislativo en Estados Unidos y buscan prevenir y enmendar decisiones que puedan o hayan afectado a Nueva York.
“Nosotras vemos los paralelos. Todos esos temas tienen un vínculo con Nueva York, porque Nueva York tiene una población muy grande de mexicanos y a nosotros como legisladoras de origen hispano nos interesa saber cuáles son los desafíos que los pueblos de nosotros están enfrentando. Trabajamos muy de cerca con lo que está sucediendo en Puerto Rico porque es el origen de nuestro grupo de trabajo puertorriqueño.
“Y por ejemplo allá está el tema del megaproyecto de Esencia, que tuvieron demostraciones el fin de semana pasado, donde se movilizó miles de personas en el pueblo; el tema del agua, cambio climático, corrupción política, todas esas cosas son las que tratamos de profundizar para ver cómo nos podemos apoyar y entender más para no cometer los mismos errores”, explicó Karines.
Esencia es un megaproyecto turístico y residencial de lujo, que contempla campos de golf, club ecuestre, un centro médico, con una inversión valuada en 2 mil millones de dólares. Busca desarrollarse en la zona costera del municipio de Cabo Rojo, en el suroeste de Puerto Rico y enfrenta una fuerte oposición de la población, como ha ocurrido en Quintana Roo con diversos proyectos polémicos.
Así que aquí, en su segundo día de trabajo, las legisladoras escucharon de representantes de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’Xíimbal, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), del Grupo Ecologista del Mayab (GEMA), de Moce Yax Cuxtalt y del movimiento Sélvame del Tren, sobre el despojo de tierras en Yucatán para imponer la construcción de parques solares, eólicos y granjas porcícolas, así como de la persecución, hostigamiento y desaparición de personas que defienden el territorio.
También les describieron los efectos negativos de megaproyectos como el Tren Maya, pues además de la destrucción de la selva, de la fragmentación del hábitat de la fauna silvestre y de la contaminación de ríos subterráneos, el ferrocarril atrajo la presencia de la delincuencia organizada, a la par de la militarización de la región, lo cual ha incrementado la violencia e inseguridad que vive la población, principalmente en zonas indígenas mayas.
“El Tren del despojo, como nosotros le llamamos, aumentó los problemas que ya enfrentábamos las comunidades en Yucatán con los parques eólicos, los parques solares, las granjas porcícolas, los monocultivos de soya transgénica, el uso de plaguicidas.
“Y con el Tren construyeron las estaciones y vienen los Polos de Desarrollo junto con el tren de carga, que son más proyectos. También se militarizó la región”, dijo uno de los activistas.
Reyes y Torres conocieron sobre el impacto a la salud del recale masivo y descomposición del sargazo y cómo ha golpeado la economía de centros turísticos como Playa del Carmen y Tulum.
Se les explicó la actual situación de delfines en cautiverio en un delfinario de Cancún, cuyo estado de salud es progresivamente delicado, además de que su situación jurídica es incierta, debido a la demanda que enfrenta el anterior operador –el empresario Eduardo Albor– por sus socios estadounidenses y la venta de ejemplares a otro consorcio local.
Además, se les expuso la resistencia del gobierno de Quintana Roo para ampliar 2.5 kilómetros el polígono decretado como Área Natural Protegida estatal “Santuario de la Tortuga Marina Xcacel-Xcacelito”, para que no solo abarque la franja actual de 100 metros, sino que se extienda hasta la carretera federal 307.
Las organizaciones añadieron que, toda esta problemática está inmersa en un desmantelamiento de instituciones y de mecanismos de defensa de la ciudadanía ante abusos de poder, como las reformas al Poder Judicial que dio pie a “jueces a modo”; el debilitamiento del sistema de transparencia y la persecución y hostigamiento a los medios de comunicación, además de las francas violaciones al marco legal ambiental.
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