Ciudad Juárez.— “Los no tenemos el papel de tomar terapia porque nos quitaría lo masculino”, dice Luis, un hombre de 52 años de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Luis, quien decidió omitir su nombre real, explica que, aunque su pareja lo denunció varias veces por violencia, él decidió no acudir a terapia sicológica o a alguna organización a pedir ayuda, al final se alejó de ella.

“Yo pienso que los hombres vamos a terapia cuando ya tenemos la soga muy apretada en el cuello. Yo iba porque mi pareja me obligaba, pero eso no definía un cambio en la relación, las cosas seguían igual. Los hombres no tenemos el rol de tomar terapias porque nos quitaría lo masculino”, expresa a .

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Cuenta que, desde que se casó, la relación no fue del todo armoniosa y siempre hubo discusiones, incluso en algunas ocasiones llegaron a los golpes, y normalizaron esta situación como pareja, porque tanto ella como él lo vivieron con sus padres.

“Yo pienso que es algo normal, problemas de pareja, que suben de tono, pero ahora se ha como visibilizado más esa situación de que es violencia la que uno ejerce y que está mal, y ya no se ve tanto como un problema común de pareja, como antes, que se arregla u olvida. Antes las parejas duraban años y aguantaban golpes y todo, pero ahora no, la mujer denuncia y es ahí donde muchas veces nosotros no queremos entender que eso está mal, que no se debe de hacer”, reconoce.

Como él, decenas de hombres en esta frontera se niegan a acercarse a instancias, ya sea públicas o privadas, que les ayuden a identificar los rasgos que los llevan a ejercer violencia familiar o de género, por lo cual los casos de agresiones a mujeres va en aumento.

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De acuerdo con la Red Mesa de Mujeres, durante enero de 2026 en Ciudad Juárez se registraron 386 denuncias de violencia familiar, mientras que a lo largo de 2025 sumaron 6 mil 242 casos, de acuerdo con cifras que les proporciona la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) en la zona Norte.

Los estereotipos

En este contexto, en Ciudad Juárez opera el Centro Municipal para la Atención y Trabajo con Hombres y Masculinidades (CEMATH), un centro pionero para la atención de masculinidades a nivel nacional, que se enfoca en atender, educar y rehabilitar a hombres generadores de violencia familiar y de género.

A esta instancia son canalizados por las autoridades los hombres denunciados por ejercer algún tipo de violencia contra las mujeres.

Jesús Martín Regis Celaya, coordinador del CEMATH en Ciudad Juárez, explica que muchos de los hombres que llegan a tomar terapia o atienden la cuestión de violencia de género, es porque son obligados.

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Al llegar a esta instancia para iniciar su proceso, hay una negación del hecho violento contra su pareja o contra la mujer, es decir, no aceptan que haya violencia e incluso culpan a la víctima.

“Siempre hay una resistencia. Hay una base donde el hombre tiene que ser el responsable del hogar, tiene que demostrar fuerza, poder, el control que se tiene dentro del hogar. El buscar terapia para muchos de ellos es mostrar debilidad. Siempre mencionan una frase muy común: ‘es que yo no estoy loco para tomar terapia’. Pero vienen a trabajar cuestiones emocionales y condiciones de la masculinidad que traen arraigadas desde la infancia”, expone.

Señala que esta situación se presenta tanto en hombres jóvenes como en adultos mayores; en el primer caso por la influencia de las redes sociales y en el segundo, por cargar con los roles tradicionales de la masculinidad.

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La mala cultura

Antonio Salas Martínez, director de Prevención Social de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) —instancia a la que pertenece del CEMATH— explica que es “en la familia donde lamentablemente se ejerce más la violencia contra la pareja”.

En entrevista, manifiesta que el que se siga ejerciendo violencia familiar o contra las mujeres, tiene que ver con cuestiones culturales, incluso aún, con malas creencias sobre cómo tratar a una mujer, y eso es lo que se debe cambiar.

“Ellos vivieron en el seno familiar la violencia ejercida de su padre o de su abuelo a su pareja, lo normalizaron. Es una cuestión que tenemos como sociedad en general, es América Latina donde más se ejerce violencia contra la pareja”, expone.

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Salas Martínez explica que, aunque hay avances dentro del CEMATH, en relación con el trabajo que hace con los hombres y las nuevas masculinidades, aún se encuentran con casos de rechazo.

“La reincidencia es de 2%, y son personas que suspendieron su actividad, dejaron de atender las reuniones, que son 52 semanas las que tienen que ir, casi un año completo, y los que suspendieron son quienes reinciden en el ejercicio de violencia”, detalla.

Dice que, aunque muchos hombres son canalizados por denuncias ante la SSPM, llegan a juicio por violencia familiar y es el juez quien los envía, no se les puede obligar a que asistan a estas terapias.

Según detalló, en 2025 se realizaron 895 sesiones individuales con hombres y 4 mil 700 sesiones grupales; en empresas se atendieron a más de 15 mil 300 personas y en organizaciones de la sociedad civil se atendieron a 448 individuos con los que se trabajaron temas como micromachismos y todo lo que tiene que ver con violencia contra la mujer.

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