El domingo pasado la emblemática Plaza Garibaldi fue escenario de la celebración del centenario del natalicio de una de las figuras más importantes de la canción ranchera: hablo, ni más ni menos, de Tomás Méndez, autor de clásicos como "Cucurrucucú paloma", "Bala perdida" y "Paloma negra".

El lugar del festejo era inmejorable no solo por ser desde tiempos de la colonia un recinto vinculado a la música (hasta 1921 la actual Garibaldi fue conocida como plazuela de Santa Cecilia por su cercanía al templo dedicado a esta santa, patrona de todos los músicos) sino porque a mediados del siglo XX fue, precisamente, el habitual punto de reunión de los grandes ídolos de nuestra canción mexicana. Gente como Chavela Vargas, José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán y el propio Tomás Méndez frecuentaron este lugar para componer, ensayar o, simplemente para pasar el rato. Es por ello que hoy en día poseen monumentos a tamaño real en la plaza.

El de Tomás, distinguible desde lejos por la paloma que lo corona, lució lleno de flores que los asistentes colocaron a sus pies en el día del festejo.

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A unos pasos de ahí, se instaló un escenario y una carpa con sillas en la que se congregó en punto de la 1 pm un público variado que contemplaba desde jóvenes hasta personas mayores. Pero ni las sillas ni la carpa dieron abasto a los asistentes que sumaron un par de centenas y que tuvieron que presenciar el espectáculo de pie y bajo los rayos de un sol ardiente que, para fortuna de todos, de repente, fueron atenuados por una nube.

José Antonio Hernández, "El Pelao", fungió como una de las voces principales del homenaje. A su vez, como acompañamiento de este, y de cada uno de los sucesivos participantes, tocó muy animadamente Nuestro Mariachi, agrupación capitalina de trayectoria internacional compuesta de 12 miembros, incluido un arpero.

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Entre los participantes de este homenaje brillaron de manera especial las voces jóvenes. La de menor edad, entre ellas, fue Jimena Navarro, quien tiene 16 años de edad y se dio a conocer a nivel nacional tras su destacada participación en el programa de televisión "La Voz Kids México" en su edición de 2022. También cantaron Diego Peralta, ahijado de María Elena Leal y Maite Porras Méndez, nieta del compositor zacatecano.

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La invitada estelar fue María Elena Leal, hija de Lola Beltrán, quien, además de cantar con emotividad clásicos de Méndez que se hicieron famosos por voz de su madre (como "Huapango torero"), recalcó la estrecha amistad que hubo entre Lola y Tomás. Recordó, entre otras cosas, cómo afectó la muerte del autor de "La muerte de un gallero" a su madre, quien terminaría falleciendo apenas un año después que Tomás.

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El cierre llegó con la interpretación colectiva de "Cucurrucucú paloma". Sobre el escenario se reunieron todos los invitados para cantar a coro la obra más universal de Tomás Méndez, mientras el público acompañaba cada verso de una canción que, a cien años de su nacimiento, continúa siendo una de las grandes plumas de la música mexicana.

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