Salvador Elizondo, en su habitual equipal en diciembre de 1998.
Me permito en esta ocasión publicar una fotografía de Salvador Elizondo cuando estaba por cumplir 66 años de edad.
Murió plácidamente, en su sueño, oyendo el “Requiem de Fauré”, en brazos de su hija primogénita, Mariana, el 29 de marzo de 2006. Cuando empezó a sonar la música, una leve sonrisa se esbozó en su rostro, se fue como ángel, sin estertores, sin dolor. Lo extraño cada día más, la vida sin él ha sido difícil, me compensa su legado, su mar de escritura, sobre todo sus Diarios que, al leerlos me permiten revisitar mi vida de 38 años a su lado.
Salvador Elizondo escribe Cuaderno de Diario número 73, página 3
Martes 1.XII.98.- Cada nuevo cuaderno es como una etapa de la vida. Cifra significativa del número de cuaderno, 73, número primo. ¿De qué trataría un libro sobre el olvido?
Sólo podría tratar de cosas recordadas. Tengo más proyectos que deseos. Deseos casi no tengo. Deseo la noche, la quietud, el silencio. Deseo de nada. A los personajes es imposible atribuirles caracteres que sean nuestros.
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Me queda mucho por escribir pero no de “ficción”, pienso en mis conferencias de ECN-Lecturas, relecturas y revelaciones…
Foto: Salvador Elizondo, cuando estaba por cumplir 66 años
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