Elvis Guerra, Lechedevirgen Trimegisto, Fernando Yacamán, Manya Loría, Daniel Nizcub, Susana Bautista, Siobhan Guerrero McManus, Marionn Zavala y César Cañedo son algunas de las voces contemporáneas que escriben la literatura de la diversidad y que de alguna manera pudiéramos considerar como sucesoras de la literatura que se escribió en la generación de los 40 y 50 a manos de Rosamaría Roffiel, Nancy Cárdenas, Luis Zapata, José Joaquín Blanco y Luis González de Alba, asegura la doctora en Literatura Hispánica y coordinadora del Centro de Estudios de Género de El Colegio de México, Elena Madrigal.

La académica y escritora asegura que las voces de los años 60 y 70 siguen muy activas, pero en los 80 hubo un fenómeno de explosión con una gran oleada que luego ha sido reforzada por los nacidos en los 90, que llegó con una fuerte presencia de mujeres.

“En la oleada de plumas nacidas en los 80 hay una serie de nombres importantísimos, porque son personas formadas profesionalmente, la mayoría con posgrados incluso, y que profesionalizan también la actividad de la creación y del pensamiento sobre las cuestiones de la diversidad”, afirma Madrigal, quien ofrece a EL UNIVERSAL un panorama muy amplio de las obras de esta literatura LGBT+.

Lechedevirgen Trimegisto, Linaje Xochihua.Su propuesta se sale de los cartabones e incluso le es insuficiente el espectro LGBTQ+. Foto en colaboración con Herani Enrique.
Lechedevirgen Trimegisto, Linaje Xochihua.Su propuesta se sale de los cartabones e incluso le es insuficiente el espectro LGBTQ+. Foto en colaboración con Herani Enrique.

Al hablar de los escritores nacidos en los 90, dice que hay gays, lesbianas, trans y más, es decir, muchos “ya se nos salen de los cartabones, e incluso el espectro LGBTQ+ resulta insuficiente para colocarlos”, y son quienes empiezan a ocupar lugares dentro de unas narrativas cuyo centro no es el asunto identitario, sino que ese asunto identitario forma parte de entramados sociales más amplios y que además expresan su voz en el perfomance, el teatro, las artes, y la academia, y con ejercicio en todos los géneros literarios.

También el doctor en Letras César Cañedo, quien además es escritor y codirigió el Seminario de Literatura Lésbico Gay en la UNAM, asegura que “hay cada vez más voces trans incursionando en la narrativa, ya sea desde la ficción o las escrituras del yo, un ejemplo de esto último es la autobiografía de Samantha Flores, Entre azul y buenas noches, escrita en colaboración con Antoine Rodríguez. Hay una narrativa que cruza las fronteras entre géneros literarios y géneros de identidad”. Cita también la novela La reinita pop no ha muerto, de Criseida Santos Guevara.

El ganador del Premio de Poesía Aguascalientes 2019 también reconoce narrativas que van de la mano con una tradición fuerte de activismo y de artivismo. “No sólo hay una tradición narrativa potente, sino también mucha buena poesía; y también tenemos pensamiento, ensayo. Ernesto Reséndiz posee una voz y un registro muy importante para pensar y ensayar las singularidades de las voces sexodisidentes en México, así como Antonio Marquet. Las plumas de algo que podríamos llamar literatura LGBT+ en México han florecido y ramificado, incluso enraizado tanto en el mercado editorial como en el imaginario social”.

Elvis Guerra, considerada una pluma importante porque da voz a muxes desde una poesía cuidada. Foto: Elvis Guerra
Elvis Guerra, considerada una pluma importante porque da voz a muxes desde una poesía cuidada. Foto: Elvis Guerra

De los nacidos en los 80, Madrigal cita la literatura de Fernando Yacaman, “creo que hoy por hoy es la narrativa indispensable que necesitamos conocer y estudiar muy puntualmente”, así como la poesía de Eric Meneses, quien comenzó su carrera como escritor con el pseudónimo Eriko Stark y su primera obra, Divino poemario, escrita desde Tepito, “su lugar de origen, una voz muy citadina, urbana y que nos habla de estas juventudes diversas en tornos difíciles, ásperos como pueden ser los de la Ciudad de México”.

En torno a los nacidos en los 90 ve una gran camada de escritoras, sobre todo mujeres, que desde distintos puntos de la República ofrecen una serie de novedades literarias que abordan la diversidad, la literatura lésbica y de mujeres. Habla de Elvis Guerra, que considera una pluma importantísima porque da voz a las muxes y desde una poesía extremadamente cuidada y refinada. También destaca el trabajo de Lechedevirgen Trimegisto, que asegura no solo es poeta.

Para Víctor Santana, editor del Fondo Editorial Tierra Adentro, la literatura LGBT+ pasa por uno de sus mejores momentos, tanto en México como en el mundo y celebra especialmente a los jóvenes autores. Cita a poetas como Yol Segura, Alejandro Miravete, Anaclara Muro, Anne Feta Minaj, Aketzaly Moreno y Lázaro Izael, todos publicados en Tierra Adentro.

Fernando Yacamán representa para Elena Madrigal “la narrativa indispensable que necesitamos conocer y estudiar”. Foto: Facebook
Fernando Yacamán representa para Elena Madrigal “la narrativa indispensable que necesitamos conocer y estudiar”. Foto: Facebook

“Entre los narradores no-tan-jóvenes destacaría a Fernando Yacamán, autor de un realismo sucio sorprendente. Noel René Cisneros, no cabe duda, es el narrador y poeta más elegante en activo, LGBT+ o no. Ernesto Reséndiz Oikón es nuestro gran historiador de lo queer en México. Fabiola Eunice es una experta notable en teoría queer. Luis Martín Ulloa es el mejor crítico y lector de literatura LGBT+ Y la académica Julieta Brambila trabaja ya en un libro en torno a la transición de género, que muchos ansiamos leer”, afirma.

El escritor, crítico literario y fundador de la mítica editorial Quimera, Sergio Téllez-Pons, menciona a la escritora trans Elisa de Gortari, de quien ha leído dos novelas publicadas, y a otros como Cristian Lagunas, que publicó un libro de cuentos, y a Juan Pablo Ramos, que publicó “una novelita muy pop, muy noventera”.

Téllez-Pons asegura, “la industria editorial ya está muy diversificada y casi todos los sellos tienen autores LGBT y eso impide un poco rastrearlos a todos”, afirma.

Manya Loría, con El Edén, inicia una nueva tendencia en la novela. Foto: Facebook
Manya Loría, con El Edén, inicia una nueva tendencia en la novela. Foto: Facebook

Elena Madrigal ha explorado como pocos la narrativa LGBT de ciudades del país que están escribiendo las jóvenes; reconoce el trabajo de Lluvia Méndez Martínez, que radica en Sinaloa, pero es guanajuatense, y que ha publicado libros hermosos como Colibrito y Archipiélago “desde un enfoque del lesbianismo de la ternura y una sororidad feminista que yo no había visto”; pero también habla de Marionn Zavala, Yadira del Mar, Criseida Santos Guevara, Brissia Yeber y, por supuesto, Susana Bautista, “que desde el imaginario mazahua también nos habla de esta diversidad”. O Camila González, Justin Hernández y Manya Loría, con El Edén, una novela que para Madrigal es representativa de una nueva tendencia. Dice que es una novela en la que el asunto de la diversidad se entreteje con una suerte de trama policiaca, un nuevo lugar de las paternidades, de la condición de ser hija y de personajes masculinos desde otros lugares.

“Todas estas voces sí son continuadoras, en muy buena medida, de las primeras camadas de escritores que se atrevieron a hablar desde estos otros lugares de la diversidad y a vivir esta diversidad. Son muchísimas”, señala Elena Madrigal, quien apunta que lo que hace falta es una política cultural más centrada, que permita la entrada de ciertas voces de la diversidad a editoriales trasnacionales que tienen mayor capacidad de distribución, porque material literario, dice, lo hay.

Cañedo remata: “Hay una variedad de voces, registros, colores, tonos que descolocan lo normativo de la literatura, y qué bueno”.

Susana Bautista es poeta, docente e investigadora de origen mazahua. Foto: UNAM
Susana Bautista es poeta, docente e investigadora de origen mazahua. Foto: UNAM

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