Hablar de la UNAM y su papel en México implica hacer un recuento no de simples años, sino de décadas y siglos de aportaciones intelectuales, políticas, culturales, económicas, sociales y un largo etcétera. Además, nos exige reconocer la gran labor que realizan decenas de miles de académicas y académicos en favor de cientos de miles de estudiantes en todas las disciplinas del conocimiento, a lo largo y ancho del territorio nacional, con el fin de lograr los objetivos que enmarcan toda la actividad de la Universidad.
Lo anterior se inscribe dentro de un contexto de anhelo, de esperanza de todas aquellas personas jóvenes que ingresan a estudiar, en ocasiones excepcionales, desde iniciación universitaria, en otros casos, en el bachillerato, en la licenciatura o en alguno de los programas de posgrado que ofrece nuestra Máxima Casa de Estudios, con el fin de construir su futuro, ser grandes profesionales de la medicina, de la ingeniería, de la arquitectura, de las artes, de la literatura, de las matemáticas, del periodismo, de la ciencia política o, así como en mi caso, del derecho.
Desde que ingresé a la ENP 9 Pedro de Alba, –sin saberlo– se empezó a gestar un camino, en ocasiones laberíntico, en otras tantas sosegado, que me permitiría llegar al momento en el que me encuentro actualmente, desempeñando una de las labores más honrosas y, sobre todo, importantes dentro del mundo jurídico, como lo es la impartición de justicia.
Durante mi estancia preparatoriana, la cultura y el contexto político de esos años (2011-2014) me permitieron acercarme a los problemas sociales que persistían y que, en gran medida, siguen persistiendo en nuestro país, lo que me motivó a orientar mi decisión profesional hacia la ciencia jurídica, al considerar que ésta me daría la oportunidad de tener en mayor grado los elementos necesarios y suficientes no sólo para poder alcanzar una satisfacción personal, sino sobre todo para lograr un cambio, con independencia de lo pequeño o grande que éste fuera.
Así, en la Facultad de Derecho pude comprobar, a través de sus grandes maestras y maestros, así como de mis compañeras y compañeros, que los objetivos pueden lograrse con trabajo, disciplina, tenacidad y, sobre todo, humildad y compañerismo.
En 2018 tuve la fortuna de formar parte del Consejo Técnico de la Facultad de Derecho como representante del alumnado en la toma de decisiones de mi comunidad; y durante poco más de tres años (2018-2021) tuve la posibilidad de ser testigo de tres grandes eventos: primero, la conmemoración de los 50 años de los sucesos acaecidos en 1968; segundo, los 90 años de la conquista de la autonomía universitaria; y, en tercer lugar, la resistencia institucional ante la pandemia de Covid-19.
Con estos tres importantes eventos pude atestiguar la labor fundamental de la Fundación UNAM. En cuanto a los dos primeros, Fundación UNAM nos invitó a entrelazar nuestro pasado con nuestro presente para comprender y ser conscientes de la relevancia de las batallas que históricamente ha librado la comunidad universitaria para que hoy podamos gozar de las libertades y derechos que en muchas ocasiones nos pasan desapercibidos.
Del mismo modo, cuando nos enfrentamos a la pandemia por el Covid-19, se evidenció el papel de la Fundación UNAM como intermediario entre autoridades universitarias, gobierno, sector privado y sociedad civil, demostrando que se puede lograr coordinación y acciones conjuntas en beneficio no sólo de la comunidad universitaria, sino de la sociedad mexicana en general.
Estoy seguro de que no sólo para mí, sino para muchas y muchos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México, lo que somos hoy en día se lo debemos a nuestra Alma Mater, a sus enseñanzas y a las experiencias vividas. En su trigésimo tercer aniversario, quiero agradecer a la Fundación UNAM por ser un factor clave en el reconocimiento de nuestro extraordinario pasado y por continuar transmitiéndolo a las generaciones que actualmente están en las aulas, lo que permite construir una sólida perspectiva a futuro basada en los valores universitarios y en la búsqueda permanente de mejorar las condiciones de vida y convivencia de nuestro país.
En el ejercicio del derecho y la judicatura, mi compromiso es devolverle a la sociedad la confianza que la Universidad Nacional depositó en mí; una labor en la que Fundación UNAM se erige como el faro indispensable que preserva nuestro legado y respalda la esperanza que albergan las futuras generaciones.
¡Por mi raza hablará el espíritu!
Juez quinto de distrito en materia administrativa en la Ciudad de México
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Exclusivas
Experiencias El Universal“Off The Record” tercera edición: desayuna junto a Carlos Loret de Mola
Experiencias El Universal7 restaurantes gourmet en CDMX con descuentos exclusivos para socios de Club EL UNIVERSAL
Experiencias El UniversalRodizio brasileño: qué es, cómo funciona y dónde disfrutarlo con descuento
Experiencias El Universal