Economía

Confianza de calificadoras, un desafío para México

Recortar el gasto y la consolidación fiscal son vías para conservar el grado de inversión, dicen expertos

Foto: Softed75. Pixabay
18/05/2026 |02:46
Leonor Flores
reportera de la sección CarteraVer perfil

México gasta más de lo que ingresa y, al mismo tiempo, su economía no crece de forma sostenida y a mayor ritmo, por lo que su sobresale entre países similares con grado de , como Perú, Uruguay y Filipinas.





De ahí que analistas consultados por EL UNIVERSAL establecieron que, para volver a tener una perspectiva estable por parte de agencias calificadoras de deuda, el país debe dar un gran paso para evitar perder el grado de inversión, como recortar el gasto, dejar de apoyar a Petróleos Mexicanos (Pemex) y avanzar en la consolidación fiscal.

Alertaron que la experiencia demuestra que, cuando a un país le retiran la máxima calificación crediticia, le toma años recuperarla.

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Si se pierde o no se logra darle la vuelta a la perspectiva negativa que el país ya tiene por parte de dos calificadoras —Standard & Poor’s (S&P) y Moody’s, las de mayor influencia— habrá menos apetito por la deuda mexicana y el crédito será más caro en los mercados para financiar el déficit del gobierno federal y para las necesidades de las empresas privadas, puntualizaron.

Más aún, cuando está en duda que este año se pueda hacer algo para corregir el desbalance en las finanzas públicas y que la economía crezca más en un entorno externo adverso, ocasionado por el conflicto en Medio Oriente y su consecuente alto costo de subsidios a combustibles.

Riesgo de degradación

“Debemos mirarnos en el espejo de Brasil”, dijo Víctor Manuel Herrera Espinosa, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

En entrevista, el también exdirector de la oficina de S&P en México recordó que al país sudamericano le costó trabajo conseguir el grado de inversión, pero en muy poco tiempo lo perdió, por gastar de más y no subsanar sus finanzas, y desde 2015 no lo ha recuperado.

Recordó que Fitch tiene la calificación más baja otorgada a México, con triple B- con perspectiva estable, mientras que Moody’s y S&P el equivalente a triple B, ambas en negativa. En junio, Moody’s volverá a revisar la nota.

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Explicó que las calificadoras miden la capacidad de pago de la deuda de un país y tener una nota en triple B es una asignación con el nivel más bajo de las calificaciones más seguras; la doble B significa estar en las notas especulativas de mayor riesgo, explicó.

“Con esta perspectiva negativa estamos acercándonos a una posible degradación al mínimo nivel del grado de inversión para las inversiones seguras y habrá menos apetito por la deuda mexicana”, alertó.

Herrera mostró que México ya no tiene la misma posición fiscal que hace 10 años y tampoco la flexibilidad de países europeos o de Estados Unidos. Ahora hay un déficit equivalente a 4.38% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras en Perú es de 2.8%; Uruguay, 4% y Filipinas, 3.3%; todos calificados con triple B por S&P.

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Por arriba de ese porcentaje están Botswana (8.9%) e India (6%), pero su economía crece mucho más que la mexicana.

“En 2018 México debía 10 billones de pesos y hoy son 20 billones. Nos hemos endeudado mucho”, subrayó el experto.

De ahí que, para regresar a perspectiva estable, el déficit debería ser de entre 3% y 3.5% del PIB, pero se ve imposible por el subsidio a combustibles, dijo. “Es un gran paso que se tiene que dar”, recalcó.

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No será fácil

El estratega senior para América Latina en XP Investments, Marco Oviedo, coincidió en que nunca es fácil revertir la perspectiva. Sobre todo, dijo, porque en el caso de México se requieren cambios estructurales.

“Si el gobierno no es más agresivo con los cambios estructurales, otras calificadoras podrían actuar también. Pero podría darse una baja si las métricas no mejoran”, alertó.

Oviedo señaló que hay dos factores que pesan en la evaluación: el crecimiento económico, que muy probablemente quedará debajo de la tendencia previa a los gobiernos de la 4T, que era de entre 2.3% a 2.4% anual. En segundo lugar, dado que la actual administración no dará marcha atrás a reformas como la judicial, no se prevé un cambio tendencial en el crecimiento que pueda revertir la preocupación de la calificadora, dijo.

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Una salida podría ser un mayor recorte al gasto, pero puede ser muy costoso, advirtió Oviedo.

“Era de esperarse que la calificación del soberano sufriera en ausencia de una mejora en otros fundamentales, como el crecimiento económico”, recalcó.

Para la directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller, no se ve que las calificadoras vayan a mejorar su perspectiva, pues el debilitamiento de las instituciones no ayuda, a menos de que el gobierno revierta la reforma judicial para incentivar al capital privado a invertir en proyectos de infraestructura que dinamicen la economía y se deje de apoyar a Pemex.

Pero antes se debe avanzar en la consolidación fiscal, que implica ajustar el gasto para estabilizar la deuda, enfatizó.

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