Los aranceles del gobierno de Donald Trump dieron a México una ventaja competitiva y la con Estados Unidos (EU) luce hoy más fuerte que nunca, opinaron analistas consultados por .

Las mercancías con la etiqueta Made in Mexico que cruzaron a la Unión Americana alcanzaron los 60 mil 550 millones de dólares en julio, de acuerdo con información que el Departamento de Comercio dio a conocer este jueves.

Es la primera vez en la historia que las rebasan la marca de 60 mil millones de dólares en un solo mes. Con este resultado, México acumula envíos de 851 mil millones en año y medio de la era Trump 2.0, que empezó el 20 de enero de 2025.

Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos
Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos

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Esta cifra casi duplica los 485 mil millones que el país exportó en año y medio de la anterior gestión del republicano, quien asumió por primera vez la presidencia de EU el 20 de enero de 2017.

Con más de tres décadas de integración productiva en América del Norte, México confirmó su posición como el mayor proveedor de Estados Unidos, pero también es el principal comprador de bienes fabricados en la Unión Americana, al importar 34 mil 240 millones de dólares en julio y acumular 539 mil millones desde que Trump regresó a la Casa Blanca.

“México tiene ventajas difíciles de replicar: cercanía geográfica con EU, cadenas productivas integradas y acceso preferencial a través del T-MEC”, expuso el economista en jefe para Rankia Latinoamérica, Humberto Calzada.

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En entrevista con este diario, señaló que la política comercial estadounidense también aceleró la diversificación de proveedores fuera de Asia, favoreciendo el llamado nearshoring y la regionalización de las cadenas de suministro.

“Hay una mayor demanda estadounidense de equipo electrónico, maquinaria y productos relacionados con la expansión tecnológica y la inteligencia artificial (IA). México está pasando de ser sólo una plataforma manufacturera de bajo costo a ser un socio estratégico dentro de la reorganización industrial en América del Norte”, opinó.

“En términos relativos, México salió beneficiado de los aranceles del gobierno de Trump, no porque los aranceles sean positivos en sí mismos, sino porque, gracias al T-MEC, ha tenido condiciones más favorables que muchos otros países que exportan hacia EU”, dijo.

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“Oportunidad histórica”

Si se logra un acuerdo en el T-MEC que dé certidumbre sobre los aranceles, reglas de origen y acceso al mercado estadounidense, México puede recibir una nueva ola de inversiones en manufactura avanzada no sólo en industria automotriz, sino en electrónica, dispositivos médicos, productos aeroespaciales y otras tecnologías, explicó.

“La oportunidad es histórica: si la revisión del T-MEC termina favorablemente, el auge exportador dejaría de ser fenómeno coyuntural para convertirse en uno de los principales motores estructurales de crecimiento de México en la próxima década”, estimó.

“Muchas empresas están esperando mayor claridad sobre el T-MEC antes de comprometer inversiones de largo plazo”, comentó Calzada, quien además es profesor de Economía en la UNAM.

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Desde su punto de vista, el principal obstáculo actualmente no es la falta de interés en producir en México, sino que la incertidumbre se prolongue, aumenten los aranceles o que las nuevas reglas de origen reduzcan la competitividad en determinadas industrias.

“El reto para México ya no es solamente exportar más, sino transformar este boom exportador en inversión, generación de capacidad productiva y mayor contenido nacional”, indicó.

Reconfiguración

La directora de Estudios Económicos de Banamex, Guillermina Rodríguez, observó una reconfiguración en el dinamismo de las exportaciones sectoriales desde el año pasado, ya que los envíos de la industria automotriz fueron afectados negativamente por los aranceles, mientras que las ventas de equipo de computación duplicaron su valor, lo que reflejaría la creciente producción de bienes asociados a la IA.

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Desde 2025, el arancel a vehículos y autopartes es de 25% , aunque los productos que cumplen con las reglas de origen del T- MEC reciben trato preferencial, mientras que el acero y aluminio pagan un impuesto de 50%.

Rodríguez destacó que el auge de la IA generó mayor demanda de equipo de cómputo, de servidores en particular, lo que derivó en una expansión de las exportaciones.

“Las grandes empresas manufactureras asociadas con la IA pueden estar tomando ventaja de la cercanía de México con EU, mayoritariamente con fines de ensamble, mientras que el mayor valor agregado del sector se generaría fuera del país”, indicó.

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Como parte del T-MEC, este mes está prevista la cuarta ronda bilateral entre México y EU, en la que continuarán las discusiones sobre las industrias siderúrgica y automotriz, así como el fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro.

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