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“Mota, coca, crack, ¿Cuánto quieres, un veinte, un cincuenta, cuánto?” es lo que se escucha al ir caminando dentro de las entrañas del Tianguis Cultural El Chopo, donde, sin importar la gran cantidad de personas, los vendedores ofrecen drogas a los visitantes.
Caminar entre las calles de Juan Aldama y Sol de la colonia Guerrero, se ha convertido un reto para los visitantes de El Chopo que van a comprar ropa, partes de patinetas y piercings, ya que el lugar es invadido por personas dedicadas a vender y comprar droga.
En la calle principal para entrar al tianguis se localizan 12 personas que de forma cautelosa y silenciosa se acercan a los jóvenes de entre 12 a 25 años para ofrecerles drogas de cualquier tipo y los policías, sin poder realizar alguna movilización, sólo se quedan estáticos y en silencio platicando entre ellos ya que no tienen una orden de cateo contra los sujetos.
“Al final del mercado es complicado entrar por el poco espacio, y es donde la mayoría que asiste se encuentra fumando marihuana o tomando, incluso es el foco rojo del lugar” dijo un elemento de la seguridad.
—¿Si saben dónde venden la droga, y quienes son los responsable, porque no los detienen?
—No es tan fácil se necesita una orden de cateo para entrar a la casa donde venden la mercancía y no podemos registrarlos de la nada, sentenció el policía del módulo de seguridad ubicado en el tianguis cultural.
El modus operandi de los vendedores de droga es acercarse cuidadosamente a los visitantes, y con tono de voz bajo ofrecen sus productos y los precios en no más de cinco segundos, hay algunos que venden y compran drogas, como LSD (ácido), cocaína (perico), MDMA (éxtasis) y marihuana.
“Cuanto vas a querer güero, traigo de todo, desde diez pesos” dice uno de los sujetos que viste una playera negra con el logo de Pink Floyd, y cuelga de su cuello un rosario con la imagen de San Judas Tadeo como todos los demás vendedores que hay en El Chopo.
Posteriormente, si el comprador accede, es llevado a una casa amarilla que está a 10 metros del módulo de seguridad —vigilado por siete policías— y sacan de un departamento, resguardado por tres personas, la mercancía (droga) y ahí mismo se les paga, EL UNIVERSAL pudo corroborar dicha información.
“Los vándalos siempre que hay concierto se la pasan fumando marihuana y apesta toda la colonia, aunque hay patrullas no hacen nada” comento un vecino de la zona.
Al final del tianguis, —entre la calle Saturno— y durante el recorrido realizado por este diario, se detectó a dos sujetos vendiendo bebidas alcohólicas de forma “disfrazada” ya que son comercializadas como aguas de sabor, sin embargo son mezcladas con tequila, vodka y ron.
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