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Londres.— Harry Potter cumplió ayer 36 años. Por más descabellado que parezca, el personaje creado por la británica J. K. Rowling nació el 31 de julio de 1980 (según las siete novelas publicadas entre 1997 y 2007) coincidiendo también con el onomástico de la propia autora que este 2016 cumple 50 años.

Y hay más razones para celebrar para el aficionado de Harry Potter —muchos de ellos lucieron orgullosos sus profundas ojeras—, ya que la madrugada de este 31 de julio se llevó a cabo la venta de la octava aventura del personaje, a quien sus lectores y público de adaptaciones cinematográficas lo dejaron de ver en 2007 y 2011, con las publicaciones respectivas del libro y película: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

Rowling, a pesar de haber dicho que el punto final se dio al caer el telón ante los personajes que la llevaron a ser la mujer más rica del Reino Unido, sorprendió al mundo cuando anunció que su aprendiz de mago regresaría ahora 19 años después en Harry Potter and the Cursed Child Part I & Part II; pero no el formato de novela tradicional, sino como en el libreto de la obra de teatro que este sábado tuvo su estreno mundial en Londres.

Dividida en dos partes, como escasas obras lo hacen, el espectador de Harry Potter and the Cursed Child debe asistir a dos funciones distintas al Palace, Theatre, dependiendo de los boletos: si el mismo día podrá concluirla de ver Parte I y Parte II con una pausa de horas, o si se tendrá que regresar otro día en la semana.

La obra comenzó de qué hablar cuando se anunció que la versión adulta del personaje Hermione, que hizo famosa a Emma Watson, sería representada por la actriz de raza negra Norma Dumezweni, asunto que ocasionó algunas críticas racistas en las redes sociales que la misma Rowling condenó por decir que Harry Potter siempre ha sido sobre inclusión.

Contra la segregación. Harry Potter and the Cursed Child es una historia sobre el temor de los padres a los peligros que pueden enfrentar sus hijos, así como la importancia de saber pedir perdón, superar los errores del pasado y tener la capacidad de fraternizar con las personas que menos pensamos.

Rowling, haciendo mancuerna con los escritores Jack Thorne y John Tiffany, regresan a los temas de los siete libros previos, donde se condena la segregación y todo aquello que pueda crear regímenes totalitarios y fascistas. Mientras que los textos originales daban mucha relevancia al amor de una madre para con su hijo —Lily protege con un hechizo de amor a Harry— en esta nueva historia, el espectador seguirá los pasos preocupantes de Harry por conectarse emocionalmente con su hijo menor Albus Severus (quien lleva los nombres de las dos personas que le salvaron su vida y admiró más).

Pero el corazón de la historia es la amistad.

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