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Mundial 2026 puede desatar euforia... y violencia, advierte UNAM; ve riesgos por consumo de alcohol y dinámica de multitudes

La académica Angélica Larios explicó que el futbol despierta emociones profundas al conectar con aspectos individuales y colectivos

Mundial 2026 puede desatar euforia... y violencia, advierte UNAM. Foto: Imago7
23/06/2026 |13:55
María Cabadas
Reportera de la sección NaciónVer perfil

La intensidad emocional que genera la puede convertirse en un detonante de conductas agresivas cuando se combina con factores como la identidad grupal, el consumo de alcohol y la dinámica de las multitudes, advirtió Angélica Larios Delgado, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.





La especialista explicó que eventos masivos como el futbol despiertan emociones profundas al conectar con aspectos individuales y colectivos, desde el sentido de pertenencia hacia un equipo hasta la sensación de triunfo o derrota compartida por miles de aficionados.

"Las emociones que se comparten se potencian", señaló la experta en psicología del deporte al explicar que existe un fenómeno de contagio emocional que se multiplica conforme aumenta el número de personas involucradas.

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Indicó que el cerebro humano cuenta con mecanismos evolutivos que favorecen el gregarismo y la convivencia colectiva, por lo que en concentraciones masivas se produce una retroalimentación constante que amplifica la euforia, la alegría, el enojo o la frustración.

De acuerdo con Larios Delgado, este proceso puede derivar en "emociones desbordadas", particularmente cuando la afición interioriza de manera excesiva los resultados deportivos y percibe como propios los triunfos o derrotas de su equipo.

La académica señaló que la violencia suele surgir cuando existe una percepción de amenaza o agravio. En el caso del futbol, explicó, los aficionados pueden sentirse afectados por decisiones arbitrales, derrotas o situaciones que consideran injustas para el equipo con el que se identifican.

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"La problemática surge cuando se pierde de vista que se trata de un juego", apuntó. Cuando la sensación de logro o pérdida se distorsiona y se combina con sentimientos de frustración o enojo, se crea un escenario propicio para las agresiones.

Añadió que el deporte no puede analizarse de forma aislada de la realidad social en la que se desarrolla. En contextos marcados por desigualdades económicas, violencia y exclusión, los eventos deportivos funcionan como una caja de resonancia que amplifica tensiones ya existentes.

La universitaria destacó que estos fenómenos también se reflejan en expresiones discriminatorias presentes en los estadios, como los cánticos homofóbicos que persisten en algunos sectores de la afición y que reproducen estereotipos y prejuicios sociales.

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A decir de la especialista, la mostrará tanto la capacidad de convivencia y celebración de la sociedad como algunas de sus contradicciones. Mientras millones de personas participan en un ambiente festivo y de hospitalidad hacia los visitantes, también pueden aflorar expresiones de intolerancia, agresividad y confrontación.

Por ello, consideró fundamental fortalecer la gestión emocional, la cultura de paz y la aceptación de la diversidad para evitar que la pasión deportiva se transforme en violencia dentro y fuera de los estadios.

em/apr

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