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Desde hace 48 años la señora Graciela Flores produce plantas de ornato en San Luis Tlaxialtemalco, Xochimilco.
Orgullosa de ser parte de la segunda generación de su familia que trabaja la tierra del paraje Rincón de la Laguna, en uno de sus invernaderos con parte de los 20 mil tulipanes que produjo para la temporada del 14 de febrero, Graciela Flores reconoce que esta planta holandesa desplazó a la emblemática rosa hasta 60%.
Calcula que el fenómeno comenzó hace unos 15 años y fue creciendo con cada temporada,“es por eso que nos animamos a sembrarlo porque vimos que cuando empezó el tulipán hubo algunas flores que se detuvieron [en la demanda] y el tulipán empezó a dar el auge, antes eran las rosas”.
Su amabilidad y buen humor resaltan en la zona chinampera en donde desde el 20 de diciembre comenzó el proceso para lograr los miles de ejemplares que, a unos días de San Valentín, entre todos darán unos nueve colores.
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Cultivar estas plantas que florecen una sola vez al año requiere de mucho conocimiento y paciencia, ya que a diferencia del cempasúchil y la nochebuena, los tulipanes holandeses requieren más cuidados, es por eso que al ver el resultado del trabajo en el que intervienen unas cinco personas, la satisfacción invade a Graciela Flores, de 60 años.
“Lo más difícil y trabajoso es quitarle la piel al bulbo, de ahí en fuera sembrarlo y que llegue a este término [la floración] ya sólo depende de fertilizarlo y ponerle agua, también hay que tenerlos a cierta temperatura porque son de clima frío”, comenta.
Reconoce que “desde que nos los traen de Holanda y hasta que llega hasta estos días me da satisfacción, y me siento más satisfecha cuando toda la producción sale [se vende]. Entonces eso quiere decir que seguimos siendo buenos productores, que sí tuvimos buena escuela”, agrega doña Chela, y asegura que Día de Muertos, Navidad, Día de San Valentín y Día de las Madres son las temporadas que la dejan con “un cansancio, pero sabroso”.
Agradecida porque su tierra es “bendecida con trabajo” todo el año, Graciela espera que sus hijos y nietos sigan trabajando el campo, e invita a consumir los productos del suelo de conservación de Xochimilco, ya que con eso ayudan a que las familias productoras continúen la tradición milenaria.
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