Al inicio de año uno de los principales propósitos de los mexicanos es ejercitarse y bajar de peso para mejorar la salud y obtener el “cuerpo perfecto”; sin embargo, la mayoría de ellos se desmotiva y abandona el objetivo a los tres meses por falta de resultados.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Ernesto, entrenador profesional, admite que de enero a marzo se da un boom en los gimnasios, como resultado de la conclusión de las fiestas decembrinas y de los propósitos para comenzar el año.
Dice que este periodo concluye después de Semana Santa, cuando la concurrencia se comienza a normalizar, “entonces quedan las personas que conoces de años, que son más constantes, uno que otro que inició en los primeros meses, pero la gran mayoría sólo viene por tres meses”.

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Y continúa: “Te puedo decir que uno que otro sí me sorprende porque dura el año o se queda más tiempo, pero siendo sincero, de 100% de gente que llega exclusivamente en enero, sólo se queda 20%”.
Desde su punto de vista, la desmotivación es un fenómeno multifactorial que, en primera instancia, se da por la ausencia de resultados rápidos en periodos cortos. “Porque no comprenden que esto no es de ‘voy al gimnasio dos meses y me pongo mamado’. Esto es de años, y al enterarse de todo el esfuerzo que hay detrás, muchos no están dispuestos a pagar el precio”.
En segundo lugar, afirma, está la falta de constancia y disciplina, “pues no logran hacerlo un estilo de vida, sino que simplemente se motivan a inicios de año porque se sienten pesados, no les late cómo se ven, pero cuando empiezan a verse un poquito mejor ya bye, pierden la motivación una vez que logran un poco el objetivo”.

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El tercer punto tiene que ver con la inseguridad que las personas desarrollan al acudir por primera vez al gimnasio, “porque muchas de ellas no se sienten cómodas al entrenar, creen que uno los juzga porque lo están haciendo mal”.
Para él, uno de los mayores retos para iniciar en el gimnasio es batallar contra tus viejos hábitos, “porque tienes que enfrentarte a ti mismo, a tus inseguridades y a estar consciente de que debes de llevar un plan alimenticio adecuado, y no muchos tienen esa disposición”.
A las personas que inician su paso por el gimnasio, Ernesto les aconseja tener paciencia y hacer un trabajo de un día a la vez, “pues si tú empiezas a trabajar con tu mente, enfocándote en ‘hoy sólo voy a hacer las cosas bien’, cuando te das cuenta ya llevas dos días, luego una semana, un mes. Que recuerden que una meta muy grande se hace de metas pequeñitas, así que trabajen día con día”, concluye Ernesto.

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Diego Armando, otro entrenador profesional que lleva 12 años ejercitándose, coincide con Ernesto y advierte que el mayor reto a enfrentar para las personas que comienzan a ejercitarse es “lo que puedan decir las demás personas, la pena de pedir el equipo, de alternarlo, etcétera, porque se sienten intimidados por los que ya tienen más experiencia”.
Para él, una de las claves para endurecer la disciplina y la motivación interna es percibir la actividad física como un estilo de vida, “y más que un objetivo a corto plazo, que lo vean como una forma de vivir, porque cuando la gente cambia ese chip poquito a poquito comienzan a ver los resultados”.
Ángel es uno de los capitalinos que acudió a inscribirse al gimnasio y a natación luego de las fiestas decembrinas y, aunque confiesa que en otros años se había planteado el mismo propósito, asegura que esta vez será diferente y sí lo cumplirá.

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A días de retomar su ejercicio, opina que en algunos casos las personas no dejan el gimnasio por desmotivación, sino por exceso de trabajo y falta de tiempo, así como por el ambiente en las instalaciones y la atención por parte de los instructores.
Para él, que acudió al gimnasio porque es hipertenso, la estrategia para mantener la constancia y la disciplina en la actividad física será planificar su agenda laboral con mayor detalle y organizar mejor su tiempo.
Sandra es una de las historias de éxito que resultó de un propósito de año nuevo: ejercitarse.
Empezó en el gimnasio hace 10 años, y con el paso del tiempo la actividad física se transformó en un estilo de vida.

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“Siempre vengo al gimnasio, es parte de mi rutina diaria, y si no vengo no duermo bien, me pongo de malas”, menciona.
Reconoce que el ejercicio constituye una disciplina que “cuando la agarras de grande es más difícil hacerlo porque no estás acostumbrado y lo ves como algo que te quita el tiempo o [para el] que tienes que hacer un sobreesfuerzo”.
En su opinión, la clave para mantener la disciplina y no perder la motivación es establecer tiempos para cada una de las actividades que se realizan.
“Que ya tengas mentalizado que tienes que invertir parte de tu tiempo en ello y que ese tiempo sea para ti”, señala Sandra, quien tiene 10 años de ejercitarse diariamente.
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El ejercicio para ella se ha vuelto parte de su vida. “Yo no puedo estar sin hacer ejercicio porque emocionalmente me siento mal. Entonces, para mí significa estar bien conmigo y con los demás”.
Sandrá menciona que en los días que siente desánimo físico e incluso emocional, se permite descansar de su actividad.
“Mi cuerpo me está pidiendo un momento de relax o que necesito cambiar de actividad, como irme a bailar, hacer meditación, y no necesariamente venir a al gimnasio”.
“Entonces lo cambió o simplemente digo: ‘me voy a quedar a ver películas de Netflix aplastada en mi casa sin hacer nada’. ¿Por qué? Porque también me lo merezco”, añade Sandra, quien hace una década inició su propósito de ir al gimnasio.
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A aquellas personas que están comenzando a cumplir sus propósitos de año, les recomienda pensar en su vejez “para seguir bien, caminar, vivir y moverme por mí misma y no depender. Yo quiero ser una mujer independiente”, resalta.
Además, comparte algunos de sus propósitos para 2026, entre los cuales está seguir acondicionándose físicamente, así como terminar su doctorado, crecer en su desarrollo profesional e inteligencia emocional, viajar mucho y ser feliz.
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