La Iglesia católica hizo un llamado para “desarmar” el lenguaje y dejar de utilizarlo como arma, para evitar la violencia, y exhortó a escuchar y dialogar.
A través de una nota de la editorial Desde la Fe, la institución religiosa indicó que vivimos en una sociedad donde el lenguaje se ha vuelto un arma, “porque la discusión pública es un campo de batalla estéril. Se desacredita antes de escuchar, se etiqueta antes de comprender, se grita más de lo que se dialoga”.
La editorial, compuesta por sacerdotes y periodistas laicos, cuestionó “¿Qué pasaría si un día dejáramos de insultar en la política?, ¿si un día quienes piensan distinto no fueran enemigos, sino interlocutores?, ¿si dejáramos de herir con palabras que humillan, ridiculizan o excluyen?”
Mediante su plataforma, personas pertenecientes a la iglesia expresaron no sentirse bien en ambientes donde prevalece el desprecio, “nos sentimos más humanos en los lugares donde nos hablan con respeto, donde la palabra no humilla y donde la crítica no destruye la dignidad del otro”, se agregó en la nota.
Lee también El Makabélico esquiva a la OFAC… y a Spotify
Además, se señaló que, aunque pareciera que no, el lenguaje crea atmósferas en las que una casa, un trabajo, o una tribuna pública se pueden convertir en una trinchera.
“¿Qué pasaría si decidiéramos cambiar eso? ¿Si en lugar de repetir el rumor eligiéramos verificar? ¿Si antes de responder con enojo guardáramos un momento de silencio?¿Si al hablar de quien no está presente lo hiciéramos con la misma dignidad con la que quisiéramos ser tratados?”, se expuso, cuestionando también los escenarios posibles “si la discusión pública bajara el tono, si quienes tienen responsabilidades políticas eligieran el diálogo antes que la descalificación, nuestra convivencia sería distinta”, se comunicó.
Adicionalmente, la redacción del portal religioso dijo que escuchar profundamente también es parte de esta conversión personal; “escuchar al que piensa distinto, al que sufre en silencio. Escuchar antes de responder”, inidcaron.
“Tal vez el progreso que tanto anhelamos no empiece sólo con grandes reformas estructurales. Seguramente también los gestos cotidianos son igual de importantes: hablar con honestidad, tratar con dignidad, no mentir para ganar, no humillar para imponerse, no ignorar al que necesita apoyo”, concluyeron.
jc, mahc/LL
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]













