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El único momento de contención que se tiene ahora en el Estado mexicano, el único contrapeso en el sistema de poderes, está en el Senado. Desde ahí, las fuerzas políticas que lo integramos vamos a construir en un bloque ya consolidado para legislar con Goliat, asegura el coordinador del PRD en la Cámara Alta, Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Con la experiencia de haber sido jefe de Gobierno de la principal entidad federativa, y haber sido de los constructores de la Constitución de la capital, Mancera Espinosa señala que decirle “no” a la fuerza política en el poder genera presiones políticas, entre ellas “menciones a una gestión”, estratagemas que “entendemos, mientras todo esté dentro del marco de la ley”.

En entrevista en la oficina de la coordinación de su bancada, que se fundó con cinco integrantes hace un año y que se ha achicado a tres escaños, el senador prefiere llamar al bloque opositor —PAN, PRI y MC— como “de contención”, ya que no está contra la mayoría, sino por los consensos que se reflejen en los temas que se legislan.

¿Qué balance tiene de este primer año del bloque opositor?

—Ha trabajado muy bien en la construcción de tomas de decisiones importantes, como lo fue la reforma constitucional de la Guardia Nacional, que fue un factor muy importante; [también], en la preparación de las leyes secundarias de [ese nuevo organismo de seguridad] tuvo una participación sustancial.

En la designación de ministros y ministras de la Corte, en nombramientos que son necesarios con mayoría calificada, ahí está el bloque de contención. Así, de contención, porque lo que hacemos es contener propuestas que a veces sentimos que vienen exacerbadas.

¿Un ejemplo?

—La ley de remuneraciones, por la que fuimos a una acción de inconstitucionalidad, y en ello el bloque estuvo firme, convincente.

¿Cuál cree que es el futuro de ese bloque de contención?

—Está conformado, consolidado. La aportación del PRD será ahora de tres, y esos tres estamos firmes. La salida de alguno de ellos puede ser una incorporación a otra fuerza del propio bloque, lo que no hará una resta del mismo, sino cifras equivalentes.

¿Iniciativas exacerbadas de un presidencialismo exacerbado?

—Sí, y a veces precipitadas. Por ejemplo, la ley de remuneraciones venía muy precipitada, con mucha prisa. Dijimos: “Estamos totalmente de acuerdo con la austeridad y el planteamiento del Presidente, pero hay fallas técnicas en el proyecto”. La Suprema Corte de Justicia de la Nación nos dio la razón en todo. Para eso ha funcionado bien el bloque.

¿En el pleno, en comisiones, la oposición advierte a la mayoría que están aprobando cosas sin sentido, repetitivas, contradictorias, anticonstitucionales, etcétera? ¿Está aprobando esta Legislatura un mal producto legislativo?

—Hay disposiciones que han sido inconstitucionales, esas son las que se han combatido. Hay [otras] que creemos que van en una línea que no es una buena señal o que se exceden, como la propuesta de reforma al Código Fiscal, a la Ley de Delincuencia Organizada, a la Ley de Seguridad Nacional. Consideramos que está fuera de contexto. El bloque sigue llamando la atención en cada una de ellas, sigue señalando, y seguirá haciéndolo.

Entonces, ¿el bloque de contención resiste la presión?

—Así es. Ha apoyado propuestas del Presidente, por eso lo llamo así. No es con un afán de decir a todo que no, es un afán por la construcción.

¿Específico y claro el objetivo?

—Tiene que seguir en esto, porque es la contención que se tiene ahora en el Estado. En la Cámara Baja no existe; el único en el sistema de poderes se encuentra, en este momento, en el Senado.

¿Le da sarampión a seis senadores del bloque y adiós?

—Sí. Hay que cuidarnos mucho, hay que estar atentos a todo, hasta con la garganta [risas].

¿Cómo presiona la Cuarta Transformación a los que le dicen: “Espérate tantito”?

—Hay, sin duda, presiones políticas, pero son parte de esto. Hay que entenderlo así: es parte de la práctica política, como en cualquier parte del mundo. Claro que no caes bien cuando haces señalamientos, cuando dices cosas como: ‘Por aquí no’, ‘Por acá esto está mal’, ‘Estás haciendo una cosa equivocada’, pero lo tenemos que señalar.

¿Cómo que “presiones políticas”?

—A veces hay menciones en los discursos de compañeros y compañeras... Ataques a un senador o a una gestión, pues. Vienen, se dan, se van.

Mientras todo esté dentro del marco de la ley, lo entendemos.

¿El bloque contendrá?

—Está listo para lo que viene, para acompañar y acercar los consensos, a fin de tener normas para todos y todas.

¿Vienen oleadas de presión desde afuera, del espacio del Ejecutivo?

—Para nosotros no. Al bloque de contención lo he sentido en su línea, con su forma de pensar, de enfocar y plantear. Sentimos, a veces, que los compañeros senadores y senadoras del grupo mayoritario sí tienen prisa en algunas decisiones, porque se los piden. Ya lo han dicho públicamente. Ahí sí vemos presión.

¿Al gusto del Ejecutivo, que quiere que una ley se llame como pide?

—Lo vimos con la Ley de Extinción de Dominio, que tenía este nombre de devolver al pueblo lo robado. Explicamos por qué no podía llamarse así; sin embargo, ellos esgrimen en ese momento, que es lo que ha planteado el Presidente.

¿Ustedes trabajan con una mayoría acrítica?

—Sí. Trabajamos sabiendo que es muy puntual lo que tenemos que hacer.

¿Ellos también son muy puntuales? ¿No le mueven ni una coma al proyecto del Ejecutivo?

—Los señalamientos van a quedar y las constancias estarán. Donde se dé pie a una acción de inconstitucionalidad, vamos a hacer que lo revise la Corte.

¿Cómo avisora este segundo año legislativo con lo ya vivido en este primer año, en el que la mayoría pasó por encima de todo lo que pudo?

—Creo que se van a tener debates muy interesantes, por ejemplo, en el uso de la cannabis medicinal y lúdico, en las leyes secundarias en materia de Educación o en las del Trabajo para la implementación del nuevo sistema de justicia laboral. El PRD tiene su agenda y vamos a seguir [como] uno de los grupos parlamentarios más productivos del Senado.

¿Cómo cree usted que se puede abonar al consenso?

—Dialogar, eso es lo que se tiene que hacer. Vale la pena que en las comisiones se tomen en cuenta los razonamientos de los legisladores que no son del grupo mayoritario.

¿Que el trabajo en comisiones sea más abierto?

—Que sea uno que asimile y que se construya desde ahí. Lo que estamos haciendo es debatir en comisiones, pero sabemos que no tendremos repercusión hasta que lleguemos al pleno.

¿De qué sirve el parlamento abierto si en el pleno todo topa con una mayoría acrítica?

—Cuando viene el ejercicio real del parlamento abierto para nosotros es muy importante, porque advertimos y pulsamos el sentir de la ciudadanía.

¿Cómo va hacia adelante el bloque de contención?

—Vamos con ánimo, con entusiasmo. Si logramos los consensos previos, vamos a construir todo lo que se pueda. Donde estemos en desacuerdo, veremos cómo defender que nos asista la razón.

¿Así conviven con Goliat?

—Sin duda. Así nos tocó legislar.

¿Cómo hicieron esta unificación?

—Nos dimos cuenta de que si nos desagregamos, ya no hay nada que hacer en el Senado.

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