Además de tener en común haber liderado grupos criminales con influencias internacionales, los Rafael , Joaquín Guzmán Loera, Ernesto Fonseca Carrillo Miguel Ángel Félix Gallardo y el colombiano Gaviria comparten algo más.

Y es que se trata de personalidades que a raíz de su actividad delictiva, han tramitado la inscripción de sus nombres, apodos, rostros, firmas e incluso sus huellas dactilares como marca registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

Particulares también intentaron realizar el trámite para obtener los derechos de exclusividad de la palabra “narcos”; el nombre de la organización delictiva Los Zetas; motes como El Señor de los Cielos, y La Reina del Sur; personajes ficticios como Teresa Mendoza, la mexicana e incluso la imagen y nombre de Jésus Malverde, quien es conocido como el santo patrono de los narcotraficantes, a fin de usarlos como denominaciones y logotipos de productos, que van desde bebidas alcohólicas, artículos religiosos y filmes cinematográficos hasta prendas de vestir y joyería.

En la última década, el registro de nombres y otras señas particulares de los capos ha marcado tendencia, ya que sus actividades en el mundo delictivo los han hecho figurar como personajes centrales en las tramas de series, películas y telenovelas, además de que su imagen es inspiración para el diseño de modas.

No obstante, no todos los líderes criminales han tenido éxito al tramitar los derechos sobre sus nombres así como de quienes pretenden obtener la exclusividad de palabras, personajes y motes relacionadas con el fenómeno de la narcocultura, ya que el IMPI ha rechazado la mayoría de estas solicitudes aduciendo impedimentos legales establecidos en las leyes de la Propiedad Industrial y de Derechos de Autor.

Los argumentos legales que el instituto refiere para negarse a inscribir las marcas dictan que los nombres y referencias solicitadas se ligan a personajes que atentan contra la moral y el orden público.

Asimismo, indica que el trámite pretende registrar nombres propios o seudónimos por terceras personas sin acreditar el consentimiento de los verdaderos propietarios mediante una carta poder.

Entre los pocos líderes de bandas criminales que obtuvieron el registro se encuentra Ernesto Fonseca Carrillo, conocido como Don Neto, quien es fundador del extinto Cártel de Guadalajara en la década de los 80. En 2009 registró su nombre para ser usado como marca en bebidas alcohólicas, para lo que el instituto no encontró impedimentos y le otorgó la concesión.

Sin embargo, en 2011, a la esposa e hijos de Pablo Emilio Escobar Gaviria, de nacionalidad colombiana, usando sus nuevas identidades con los apellidos Marroquín Santos, les fue rechazado el trámite que pretendía proteger nombre, firma y huellas digitales del finado capo.

El argumento fue contundente: la denominación hacía referencia al líder del Cártel de Medellín abatido en 1993 por las autoridades colombianas, de tal manera que la conocida actividad criminal del capo atentaba contra la moral y el orden público, de acuerdo con lo establecido por las leyes mexicanas.

Por otro lado, la pareja sentimental de Rafael Caro Quintero, Diana Espinoza Aguilar, también registró el nombre de aquél y fue rechazado, ya que no contaba con facultades para adjudicarse el nombre del capo; no obstante, Caro Quintero emitió una carta poder otorgándole facultades para cederle los derechos.

El trámite también estaba impedido porque el nombre hacía referencia “a uno de los narcotraficantes más poderosos de la década de los 80 y la denominación tenía contenido ideológico que atentaba contra la moral y buenas costumbres”, según el comunicado del IMPI. El seguimiento del trámite quedó inconcluso en septiembre de 2018, porque se necesitaba un pago por los derechos.

Por otro lado, uno de los casos más recientes es el de Miguel Ángel Félix Gallardo, ya que el trámite data de noviembre pasado, pero el instituto aún no emite pronunciamiento y resolución sobre la concesión.

Acerca de la marca de Joaquín El Chapo Guzmán, el registro se lo adjudican dos personas: la hija del capo, Alejandrina Gisselle Guzmán Salazar, y su esposa, Aispuro; sin embargo, el nombre e imagen fueron registrados en diferentes modalidades.

En 2011, intentó llevar a cabo el registro como “El Chapo Guzmán” y “Joaquín El Chapo Guzmán”, pero el IMPI informó la negativa, debido a que había impedimentos legales para el registro.

A pesar de esto, en abril del pasado 2019, la hija del narcotraficante preso en Estados Unidos lanzó una línea de ropa inspirada en el nombre e imagen de su padre. Algunos de los trámites aún están en litigio.

En tanto, los registros tramitados por Emma Coronel Aispuro en 2014 y 2015 para obtener los derechos de “Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo Guzmán”, mediante un amparo ya fueron concluidos, lo que dio como veredicto la negativa de manera definitiva.


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